Del escrache al lobbismo y del corporativismo al neopluralismo

“Propongo un cambio de paradigma en la representación de intereses en España”
 
 
En las últimas fechas, se está reproduciendo con asiduidad un fenómeno, cuyo término se ha extendido como la pólvora: el escrache. En este texto no voy a entretenerme en explicarlo dado que este no es el fin. Hago alguna referencia al mismo en mi artículo "Marcaje al diputado, cobradores del Frac y otro tipo de democracia".
 
Retomando la tesis a la que hago referencia en el mencionado artículo, voy a tratar de proponer algunas soluciones y espero que, al final de estas pocas líneas, el título del artículo tenga más sentido para el lector.
 
Básicamente, mi tesis es que el escrache es un fenómeno que goza de una amplísima legitimidad pero que no se debe alargar en el tiempo si no queremos que lleve a un reequilibrio no deseado (por parte de grupos que puedan tener demandas, digamos, con menor apoyo social como, por ejemplo, antiinmigración). Por tanto, es necesario que las fugas que se está produciendo vía movimientos de protesta no convencionales, no regladas, se canalicen por vías regladas, convencionales. Es decir, que se articulen los mecanismos para que no sean "necesarios" mecanismos alternativos.
 
Así lo expresaba hace unos días en un tweet:
 
“Cuando los cauces formales de participación no son efectivos, los cauces informales de protesta se convierten en legítimos #escrache" — (@ntutumu)
 
Por tanto, en mi opinión, y que no se entienda mal, hay que "deslegitimar" estos métodos creando mecanismos alternativos y que satisfagan ese hambre de justicia social basada en una visión más participativa de la democracia.  
 
¿Qué soluciones propongo yo como prioritarias?
 
  • Dar mayor fuerza vinculante a las Iniciativas Legislativas Populares (basadas en unos porcentajes de ponderación y mecanismos que son motivo de otro artículo).
 
  • Replantearnos el modelo de representación de intereses en el escenario político.
La CEOE, los sindicatos mayoritarios (CCOO, UGT), la PAH, Facua, Green Peace, Amnistía Internacional y otras muchas instituciones tienen algo en común: todo son grupos de interés (no voy a pararme a explicar qué son, les remito a esta sencilla definición).
 
En el escenario político se representa un supuesto interés general, a través de las urnas, la actividad parlamentaria y administrativa y a través de referéndum o consultas; el interés corporativo de los grupos de interés; los intereses individuales.
 
  • El interés individual tan sólo, en mi opinión, lo consiguen reflejar los individuos involucrados en política o los que usan medios ilícitos dedicados a la extorsión, el tráfico de influencias y delitos económicos varios.
 
  • El interés general se ve reflejado con periodicidad (siempre, a todas luces, insuficiente; no es así en casos como Suiza).
 
  • El interés corporativo es, en mi opinión el más frecuentemente representado y en este me quiero centrar en las pocas líneas más que escribiré.
Me encontraba leyendo un manual sobre Sistema Político de la UE y caí en la cuenta de las abismales diferencias que existen entre el sistema de representación de intereses en España y en la UE (o EEUU).
 
En España, tenemos un sistema de representación de intereses corporativa en el que la noticia más común es en la que la patronal y sindicatos se sientan a negociar con el Ejecutivo nacional y, sin embargo, nunca escuchamos/leemos que se han sentado a negociar, por ejemplo, el Gobierno, la patronal, la OCU y FACUA la nueva subida de tipos de interés o del IVA.
 
La tesis que barajo, en esta búsqueda de alternativas a los métodos no convencionales, es un cambio de paradigma en la representación de intereses en España y un paso hacia un modelo a europea (de la UE) mejorando, obviamente, la representación de intereses generales (aquí cabe lo de la IPL, las reformas electorales, etc.). Sobre todo, en un contexto en el que, cada vez más, se está hablando de los single-issue party (Mudde, C.; 1999). Un cambio que nos haga transitar desde una representación corporativista de intereses (Gobierno-CEO-sindicatos) a una representación neopluralista; de una representación basada en la división de la sociedad entre empresarios y trabajadores a la apertura de las puertas de La Moncloa para la negociación sectorial en la pluralidad de temas con la pluralidad de agentes representativos de los intereses en dichos temas (al menos con los más representativos como, en el caso de los consumidores, la CEOE, la OCU y/o Facua).
 
En este caso, el reproche que se puede hacer a esta tesis es que se pueden producir sesgos por la mayor capacidad (normalmente económica y publicitaria) de presión, de "secuestro de políticas" o "policy buying" (Mackay, A.) que pueden ejercer las grandes multinacionales frente a la débil presión de, por ejemplo, Amnistía Internacional. Esto sería cierto en un modelo pluralista pero no en un sistema neopluralista en el que, según Hix y Hoyland "los sesgos inherentes al pluralismos se pueden superar si lso altos funcionarios del estado dejan de ser árbitros neutrales (Dunleavy y O'Learly, 1987; Petrarcca, 1994). En este modelo, los burócratas buscan deliberadamente los intereses públicos infrarrepresentados, les ofrecen subsidios y les conceden acceso (Lindblom, 1977)" (Hix y Hoyland, 2012: p. 161-163).
 
En conclusión: la sociedad española demanda cambios en el sistema referentes, entre otras muchas cosas, a la participación ciudadana. Un cambio que se tendrá que dar en los mecanismos de representación de intereses generales (ILP vinculante, mayor frecuencia de referendums y consultas, etc.) y de intereses corporativos de los grupos de presión para, con esto, evitar el surgimiento de formas de participación no convencional que, en mi opinión, erróneamente, se ponen en el mismo tablero que el terrorismo (lo cual es terrorismo en sí mismo, ya que infunde terror popular).  
 
Propongo un cambio de paradigma porque un régimen que se niegue a ver la realidad de la representación de intereses corporativos en el sistema y, por tanto, a regularlos, será un régimen que siempre se sentará con bancos, inmobiliarias y patronales para negociar la Ley de desahucios.
 
Fernando Ntutumu
Socio de AVAPOL

McKay, A. (2012). Buying policy? the effects of lobbyists' resources on their policy success. Political Research Quarterly,65(4), 908-923. doi: http://dx.doi.org/10.1177/1065912911424285

Mudde, C. (1999). The single-issue party thesis: Extreme right parties and the immigration issue. West European Politics, 22 (3), 182-197.

Hix, S y Hoyland, B. (2012). Sistema político de la UE. McGraw-Hill, ISBN: 9788448180027, 432 páginas.

Las secuelas de una revuelta histórica


El Viejo Continente asiste con expectación a las réplicas del terremoto que estremeció Oriente Medio hace dos años, consciente de que la evolución de sus vecinos sureños tiene una repercusión enorme sobre la marcha de Europa.

El primer brote de la Primavera Árabe se produjo un 4 de enero de 2011 en Túnez, cuando Mohamed Bouazizi, un joven de 26 años, se inmoló a lo bonzo debido a sus problemas económicos. Este trágico incidente desató una ola de manifestaciones que se extendió como la pólvora por todos los extremos del país norteafricano.

Este hecho no solo sacudió la estabilidad del régimen de Ben Ali, sino que fue el desencadenante de una sucesión de algaradas populares en las principales naciones de la región. La población se desprendió de las ataduras que hasta entonces habían maniatado sus derechos y libertades y tomó las calles y plazas de las principales urbes para reflejar su hastío y desesperación.

Dos años después, el fruto de las semillas que germinaron al calor de las revueltas primaverales todavía es incierto. La Unión Europea reconoce que, a pesar de las reformas puestas en marcha, todavía persisten “obstáculos que deben ser superados” si estas naciones quieren deambular con “éxito” por la senda que lleva hacia la democracia.

Las sombras

Sobresale la frágil estabilidad que se ha instalado en muchos de estos países, en tanto que el derrocamiento de los antiguos regímenes no ha conseguido cicatrizar unas heridas que todavía rezuman odio y venganza entre importantes sectores de la población.

La guerra civil que está librándose en Siria, la acometida francesa en Malí, así como el posible efecto contagio que transforme a la región en un polvorín de consecuencias impredecibles, perturba sobremanera la estabilidad de los mandatarios europeos.

Además, tras la caída del general Muamar el Gadafi en Libia y las sucesivas asonadas que están salpicando la región del Magreb, las milicias favorables a Al Qaeda han encontrado en la región un escenario proclive para ejecutar sus acciones.

A ello se suma la debilidad institucional de gran parte de estos países, lo que favorece que los guerrilleros permuten con facilidad de guarida y encuentren en las poblaciones limítrofes un vivero de jóvenes dispuestos a enrolarse en la cruzada contra Occidente.

El avispero islamista, sobre todo en el caso de países como Argelia, Túnez, Marruecos y Libia, está a tiro de piedra del Viejo Continente, por lo que Pierre Vimont, secretario general ejecutivo del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE, por sus siglas en inglés) ha sentenciado que “no se puede perder más tiempo”.

Además, la renqueante introducción de los valores republicanos en estas sociedades tropieza una y otra vez con los sectores islamistas más radicales, enemigos del modelo de gobernanza occidental.

Las luces

Por suerte, no todo son malas noticias. El presidente de Túnez reclamó recientemente en Estrasburgo una “mayor comprensión” de cara a la importante mutación que están atravesando estas naciones. “Somos humanos, no nos exijan milagros”, suplicó Moncef Marzouki, incidiendo en la idea de que tras la tormenta revolucionaria la estabilidad se demora en llegar.

Muchos de estos países han celebrado elecciones democráticas por primera vez en su historia, lo que ha favorecido que la sociedad civil ejerza un papel más destacado. Europa ha colaborado en los comicios celebrados en Túnez, Libia, Egipto y Marruecos mediante el envío de Misiones de Observación Electoral.

En este sentido, la libertad de expresión y de asociación se ha fortalecido considerablemente, al tiempo que el control civil sobre las Fuerzas Armadas se ha incrementado. Todo ello está ayudando a instaurar un adolescente sistema de “pesos y contrapesos” entre los diferentes poderes, lo que permite quebrantar la omnipotente parcela de poder que hasta ahora habían atesorado determinadas familias políticas.

Catherine Ashton, Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, consciente de que la consecución de la democracia en estas regiones no siempre es lineal, señaló la semana pasada que estas recaídas “no deben utilizarse como excusa para la retirada”. A su parecer, la UE debe perseverar en la construcción de sistemas políticos democráticos, en tanto que contribuye a tejer un cinturón de seguridad y estabilidad en torno al Viejo Continente.

La Comisión Europa debe comprender que, a raíz del diferente ritmo de reformas implementadas, resulta imprescindible que la estrategia comunitaria en estas regiones atienda de manera diferenciada las necesidades y aspiraciones particulares de cada país.

Bernardino León, enviado especial de la UE para el sur del Mediterráneo, confía en que 2013 sea el año de la consolidación democrática. A su parecer, el proceso estará macerado de contratiempos y vicisitudes, como las hay en cualquier transición, si bien se muestra convencido de que se superarán con éxito y demostrarán que “el deseo de consolidar la democracia es más fuerte que cualquier crisis”.

A la luz de estos elementos, podemos señalar que el dilema al que se enfrenta la vieja Europa no es un asunto menor. En un momento en el que su ciudadanía muestra un creciente hastío hacia el funcionamiento de la democracia, ¿con qué semblante se pueden propagar las bondades de un sistema político que en su propia morada está en entredicho?

Emilio Sancho
Junta Directiva de AVAPOL
@SanchoEmi 

OBAMA OBLIGADO A BAILAR LET'S STAY TOGETHER


El reelegido Barack Obama y su esposa cerraron la fiesta de investidura bailando Let's stay together. Se le veía seguro de si mismo, cariñoso, amable y conocedor de la música. A partir de ahora si quiere sacar adelante las medidas que ha prometido está obligado a que su pareja de baile sean los republicanos.
 
La tradición dice que el segundo mandato en la presidencia de los EEUU sirve para que sus dirigentes dejen su huella en la historia, (Reagan con el final de la Guerra Fria, Clinton con su intento de negociación en el conflicto árabe-israelí, Bush con su guerra contra el terrorismo). Sin duda, el primer afroamericano en convertirse en presidente de EEUU tiene en su agenda gran cantidad de retos por los que pasar a la historia:
 
CRECIMIENTO ECONÓMICO Y CREACIÓN EMPLEO
 
Impulsar el crecimiento, crear empleo, reducir el gasto e incrementar los ingresos es la principal tarea por la que ha sido elegido. Una economía que no está acostumbrada a crecer al 2% ni a tener un 8% de paro necesitará de exenciones fiscales y medidas de estímulo. Por su parte, una deuda nacional de 16 billones de dólares (superior a lo que genera la economía en un año) y  1,13 billones de dólares en déficit el último año obliga a tomar medidas contundentes.
 
DERECHOS SOCIALES Y CIVILES
 
Después de su incumplimiento en su primer mandato, la reforma migratoria se convierte en un asunto inaplazable. La legalización de los 12 millones de indocumentados se convierte en una misión tan compleja pero al mismo tiempo tan necesaria como lo fue la aprobación de la reforma sanitaria que deberá ser apuntalada. A ello hay que unirle la regulación de las armas considerada primordial tras las últimas matanzas. Por su parte, la declaración pública a favor del matrimonio homosexual sería un logro en caso de conseguirlo comparable con la abolición de la discriminación de los negros en los 60.
 
POLÍTICA INTERNACIONAL
 
La esfera internacional exige soluciones rápidas y difíciles. Por una parte, el programa nuclear de Irán, el posicionamiento en los conflictos en Libia, Egipto y Siria, así como las relaciones económicas con China y Rusia, la crisis europea y el histórico conflicto árabe-israelí, son dificultades añadidas que no solo amenazan la seguridad de EEUU sino su propia economía. Si a ello le unimos la intención de retirada de Afganistán, la reducción del presupuesto militar y el cierre de Guantánamo nos podemos imaginar la complejidad que tienen las relaciones internacionales en el país más poderoso del mundo.
 
CAMBIO CLIMÁTICO
 
Por último, la amenaza del cambio climático a entrado en la agenda de los EEUU motivado por las últimas catástrofes medioambientales. Un país con excesiva dependencia energética está obligado a explorar todas las fuentes de energía alternativas al petróleo.
 
Ante esta situación, el mensaje de Obama es claro: reducción de impuestos a las clases medias, medidas de impulso y desarrollo, aprobación de derechos sociales y civiles, multilateralismo en la política exterior y respeto del medio ambiente. El actual sistema bicameral estadounidense formado por Senado (controlado por demócratas) y Congreso (controlado por republicanos) obliga a pactos en la toma de decisiones. La capacidad de negociación del Presidente determinará el éxito o fracaso de su mandato. La música ha comenzado, ahora es tiempo para el baile.
 
Hector Argente Caballero
Politólogo y socio de AVAPOL
 

La corrupción política en la Comunitat Valenciana. Entrevista a Palmira Chavero

Palmira Chavero es Doctora en Ciencias de la Comunicación y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y colaboradora del departamento de Sociología y Opinión Pública en la Facultad de Ciencias de la Información de esta misma Universidad.
 
Especialista en Comunicación Política y periodista de profesión, Palmira ha llevado a cabo una investigación sobre la corrupción política en los medios de comunicación centrándose en el caso Gürtel, cuyo epicentro se ubica en la Comunidad Valenciana. Palmira presentó una comunicación sobre esta investigación en el II Congreso Internacional del GIGAPP (Grupo de Investigación en Gobierno, Administración, y Políticas Públicas), celebrado en 2011 en Madrid, y fue galardonada con uno de los Premios Jóvenes Investigadores Joan Prats 2011.
 
Hoy en Avapol hemos querido conversar con Palmira sobre la corrupción política, la percepción ciudadana sobre este hecho y el papel actual de la prensa española en la conformación de la opinión pública, entre otros temas.  
 
Buenos días, Palmira. Cuéntanos, en primer lugar, ¿cuál es la motivación que te lleva a estudiar la corrupción política en los medios de comunicación?
 
Hola, Lucía. El tratamiento que los medios hacen de la corrupción política es uno de los muchos aspectos que nos interesan dentro del ámbito de la Comunicación Política, que es el área en el que trabajo. Por un lado, la percepción de los ciudadanos en los últimos años es de un incremento de la corrupción y deslegitimación de la clase política; por otro, los medios siguen siendo la principal vía que tienen los ciudadanos para conocer los asuntos que trascienden su entorno más cercano, como pueda ser un caso de corrupción (aunque es cierto que disponen de otras herramientas). Por tanto, la inquietud inicial era conocer cuál es la información que los medios están ofreciendo a los ciudadanos que, a fin de cuentas, es un componente fundamental a la hora de que éstos formen su propia opinión en esta materia. Es decir, se trataba de conocer si los medios estaban siendo neutrales ante un tema tan importante, asumiendo que eso podía estar influyendo en la imagen que los ciudadanos tienen de la corrupción política.  
 
Y, dentro de la temática de la corrupción política, ¿qué es lo que te lleva, como investigadora, a centrarte en el caso Gürtel? Afirmas en tu artículo que “se trata de un caso de corrupción de alto nivel”.
 
Además de la trama Gürtel, en la última legislatura aparecieron otros casos de corrupción política (Pretoria en Cataluña, los EREs en Andalucía, etc.) y en todos hemos estudiado el papel de los medios, pero ninguno de ellos alcanza la relevancia mediática de Gürtel. Lo peculiar de Gürtel, además de su magnitud, es que irrumpe en la esfera pública en la precampaña de Galicia y Euskadi (2009), desviando así la atención desde los temas económicos hacia uno político. Si miramos hacia atrás, vemos que después del estallido de la crisis económica en 2008, estas elecciones eran las primeras en las que el partido en el gobierno podía pagar la crisis; en este contexto tan delicado para el gobierno socialista, El País saca a la palestra un caso de corrupción que afecta al PP. Con ello consigue desplazar el tema económico, que a priori podía perjudicar al PSOE, y fijar la atención en un tema que dañaba al PP.
 
Hay que tener en cuenta que no es un caso más de corrupción, sino que salpica a personalidades de primera línea como el entonces presidente de la Generalitat, Francisco Camps, el exvicepresidente Víctor Campos, el exsecretario general Ricardo Costa y otros cargos de la Comunidad de Madrid y Galicia. Eso lo convierte en un caso de alto nivel, la implicación de dirigentes del máximo nivel, y es también lo que complica todo el proceso judicial, pues se ponen en marcha estrategias políticas y, como se ha visto, también de los propios medios de comunicación.  
 
¿Cuáles son las principales hipótesis de las que parte tu investigación?
 
La principal era comprobar si los diferentes medios de comunicación, siguiendo sus adscripciones ideológicas, habían tratado el caso Gürtel de manera distinta. En otras palabras, si los medios estaban primando la rigurosidad informativa a la hora de tratar un tema tan importante o, por el contrario, se movían por criterios ideológicos. A medida que la investigación se dilataba en el tiempo y se daban a conocer más aspectos del caso, se hacía interesante también ver cómo iba cambiando el posicionamiento de los medios. Es lo que sucede en el caso de El Mundo, por ejemplo, que al principio abraza la teoría de la conspiración y ataca a Baltasar Garzón (juez instructor) y poco a poco se va desvinculando hasta que acaba pidiendo la dimisión de Camps.  
 
Afirmas que los medios de comunicación, tienen una función teórica: hacer de mediadores entre el sistema político y los ciudadanos. ¿Existen, pues, otras funciones distintas que podamos encontrar en la práctica?
 
Más que funciones, prácticas. Una de las características del sistema mediático español (de “Pluralismo polarizado”) es la estrecha relación que se establece entre los medios y los partidos políticos, de manera que lo que se da en la práctica es que ambos tratan de influirse y en muchas ocasiones vemos cómo los medios tratan de marcar la agenda a los propios partidos; a veces lo consiguen. El alineamiento de los medios con los partidos hace que los intereses políticos primen sobre los netamente informativos; lo que nos encontramos en el caso español es que, más que defender a su opción política afín, la prensa ataca al adversario ideológico.
 
El hecho de que los medios atiendan a otro tipo de intereses más políticos o ideológicos hace que el ciudadano quede relegado a un segundo plano, con lo que esa función teórica de mediadores se desvanece en la práctica, cuando lo importante deja de ser informar a la audiencia.
 
Además, hay que tener en cuenta que los medios de comunicación forman parte de grandes holdings, es decir, tienen también una lógica económica que les condiciona; y los negocios integrados en esos grupos cada vez son más variados y el mismo grupo empresarial puede tener, además de otros medios de comunicación, negocios financieros, inmobiliarios, energéticos o de cualquier otro tipo. ¿Puede el ciudadano esperar que un medio denuncie prácticas ilícitas o ilegítimas de un partido si de ese partido depende, por ejemplo, la concesión de licencias audiovisuales al grupo mediático?  
 
Distingues a lo largo del artículo entre prensa conservadora y prensa progresista. ¿Podrías hacernos un breve “mapa de posición ideológica” de la prensa analizada?
 
En este trabajo se analizan ocho periódicos: El País, El Mundo, ABC (Sevilla), La Vanguardia, El Periódico de Cataluña, Levante EMV, La Voz de Galicia y El Correo. Con ellos se cubre todo el espectro ideológico de la prensa española de referencia, desde las posiciones más conservadoras como Abc y El Mundo hasta las más progresistas como El País o El Periódico de Cataluña, pasando por otras también conservadoras pero más moderadas como La Vanguardia y La Voz de Galicia, y otras cabeceras con un alineamiento ideológico menos explícito o más oscilante, como El Correo o Levante EMV. Titulares como “Garzón en la diana” (El País) o “Garzón sigue de cacería contra el PP” (El Mundo) son muy ilustrativos de las dos posturas opuestas.
 
En todo caso, conviene tener en cuenta que el mapa mediático, aun teniendo unas tendencias ideológicas muy marcadas, está en continua modificación. Por ejemplo, el periódico de gran tirada más progresista que hemos tenido en los últimos años, Público, estaba apenas empezando a andar cuando comenzamos este estudio y en poco tiempo se posicionó entre los grandes para desaparecer después; el caso de El País también es significativo, ya que en los últimos dos años está desplazando su posicionamiento hacia la derecha desde su punto de partida, o eso es al menos lo que se desprende de su análisis.
 
En el caso de los periódicos regionales, si bien se posicionan ante los temas importantes, lo hacen de manera menos explícita, por lo general porque pertenecen a grupos más pequeños, con más problemas de financiación y también porque tienen un trato más cercano con el poder (económico y político), lo que acaba por condicionarles.  
 
Cabe recordar que el caso Gürtel, que perjudica al PP, no es el único caso de corrupción que sale a la luz durante la secuencia temporal que analizas. Existen otros casos que afectan a otros partidos políticos. ¿Cómo maneja la prensa de distintas tendencias estas informaciones?
 
En efecto, en el período analizado también salen a la luz otros casos, como Pretoria o el de los EREs de la Junta de Andalucía, ambos afectan al PSOE: en Cataluña el primero y en Andalucía el segundo. Aun a falta de un estudio más exhaustivo de estos casos concretos, lo que podemos comprobar es que los medios sacan a la palestra los casos de corrupción cuando afectan al partido “adversario”. El País da mucha cobertura a Gürtel porque afecta al PP pero le presta mucha menos atención al tema cuando afecta al PSOE. De la misma manera, ABC y El Mundo intentan contrarrestar esa posible erosión al PP con el tratamiento que le dan a los casos Pretoria y de los EREs, a pesar de que éstos tienen una dimensión menor. ABC (Sevilla), por ejemplo, publica 35 portadas/editoriales desfavorables al PSOE-A y sólo una contraria al PPCV en todo el período. Es decir, lo que el estudio del caso Gürtel nos dice es que la prensa, ante un caso de corrupción política del máximo nivel, no está defendiendo la democracia, la transparencia o el buen gobierno, sino que defiende a su partido afín, y eso lo hace a través de una estrategia clara de ataque al adversario.  
 
Distingues entre la agenda mediática y la agenda pública. ¿En qué consiste cada una de ellas?
 
La agenda mediática se refiere a la agenda de los medios de comunicación, donde estudiamos tanto los temas publicados como el orden y la manera en que aparecen. Esta agenda en principio depende de muchos factores, pero cada vez está ganando más autonomía.
 
Al hablar de agenda pública nos referimos a los temas que les preocupan a los ciudadanos, que en nuestro caso estudiamos a través de los barómetros. Al igual que la anterior, está influida por muchos factores, desde la experiencia personal hasta los medios de comunicación, entre otros. Lo significativo es que para conocer los temas que escapan de su entorno, los ciudadanos dependen de los medios de comunicación y éstos, a su vez, pretenden que los ciudadanos asuman como propia la agenda que ellos (los medios) proponen. El resultado es que nos encontramos en una suerte de lucha en la que los medios presentan a la audiencia una serie de temas que consideran los más importantes en tanto que los ciudadanos siguen teniendo cierto grado de autonomía para asumir o no esa agenda.
 
La corrupción no sólo afecta a la agenda mediática sino, como bien apuntas en el artículo, también afecta a la propia ciudadanía. ¿Cuál ha sido la percepción ciudadana respecto a la corrupción? ¿Han castigado electoralmente a los partidos corruptos, como cabría esperar?
 
En este aspecto se da una paradoja, porque la preocupación de los ciudadanos con respecto a la corrupción ha aumentado en los últimos años (está entre los problemas más importantes), probablemente porque también crece la percepción de la corrupción; sin embargo, ha sido precisamente en la última legislatura cuando más medidas se han tomado para combatirla. A partir de aquí podemos hacer dos consideraciones: bien ha aumentado mucho la corrupción a nivel local y eso es lo que detecta el ciudadano (porque lo conoce de manera directa, sin recurrir a los medios) o bien la cobertura que están dando los medios de este tema está teniendo mucha influencia en la audiencia. O ambas. Entre 2008 y 2011, casi un 10% de las portadas y editoriales de la prensa tenía a la corrupción política como tema principal. Conviene tener presente estos datos al analizar la desafección hacia la clase política, pues ambas variables están muy relacionadas.
 
A pesar de todo, y aunque con estos datos no se puede establecer una relación directa entre corrupción y voto, no parece que los ciudadanos estén castigando electoralmente a los partidos implicados; hay algunos trabajos de investigación previos muy interesantes que apuntan en esta línea. Si tenemos en cuenta los datos de la Comunitat Valenciana, que fue el epicentro de la trama Gürtel, vemos que el entonces presidente ‘popular’ (imputado), Francisco Camps, revalidó la mayoría absoluta en las elecciones de mayo de 2011. A nivel general, el PP venció esas elecciones municipales y autonómicas por un margen de 9,74 puntos con respecto al PSOE. Aunque conviene analizar cada cita electoral en su contexto, no parece que la corrupción haya afectado mucho al PP, o al menos no lo suficiente como para que su electorado le retire la confianza. Esto nos puede llevar a cuestionarnos si, en último término, el ciudadano tiene asumida la corrupción como una constante dentro de la clase política y ésa es la razón por la que no la penaliza en las urnas, lo cual debiera hacernos reflexionar bastante.  
 
Una última cuestión que me gustaría hacerte, Palmira. En el análisis de contenido de la prensa también mencionas una frase que me ha llamado profundamente la atención “lo que cabría esperar de una prensa independiente y crítica”, y que, deduzco que estamos ante todo lo contrario. ¿Qué es para ti, Palmira, una prensa independiente y crítica?
 
Desde el momento en el que la prensa se sirve de la corrupción política como una herramienta para atacar al adversario ideológico y, más aun, desde el momento en el que la prensa tiene algún tipo de adversario ideológico, está dejando de ser crítica y, por supuesto, independiente, pues está priorizando una serie de objetivos que en teoría no son los suyos y que se alejan del verdadero Periodismo. Cuanto más cerca esté de un partido, más lazos le unirán y más relaciones de dependencia establecerá con él. De la misma manera, a medida que un medio de comunicación crezca empresarialmente e incremente las relaciones con otras entidades y grupos (bancos, empresas, lobbies…), menos independiente será. Una prensa realmente independiente y crítica debiera estar vigilante de los abusos del poder y de las instituciones, velar por una verdadera democracia y participar en la construcción de una opinión pública crítica y autónoma. En definitiva, creo que debiera ser aquélla comprometida con la información rigurosa y, de posicionarse, lo hiciese del lado del interés ciudadano, no del poder político. A pesar del sistema mediático actual, en España tenemos muy buenos profesionales para esa tarea, pero a menudo nos encontramos con que muchos medios de referencia acaban por estar al servicio de los números –como empresas–y del poder –como herramienta política–.
 
Muchas gracias por atender a Avapol y compartir tu investigación con nosotros, Palmira.
 
Muchas gracias a vosotros, Lucía.
 
Puedes descargarte el TEXTO INTREGRO de la investigación haciendo clic aquí
 
Palmira Chavero tiene actividad en Twitter y quien lo desee puede comunicarse con ella a través de @p_chavero

 
Lucia Campos Seguí        
Junta Directiva AVAPOL
 

Municipal vs individual


Este fin de semana, tuve la oportunidad de conocer a un ciudadano que a su vez ejerce funciones de concejal en su municipio, el cual no alcanza mas de 800 habitantes. Feliz, me hablaba de su pueblo como uno de los mas saneado económicamente de España, donde habían conseguido gracias a una buena gestión del presupuesto, eliminar las tasas de basuras para todos los vecinos y comprar una casa cuartel para hacer un museo en el futuro.
 
Tras escuchar su experiencia, no tuve mas remedio que reflexionar sobre la manera de ejercer política; ¿por qué los representantes públicos de localidades con mayor población suelen hacer política para beneficio propio y no para los ciudadanos del mismo? ¿ Sanear las cuentas municipales y que éstas se caractericen por la transparencia es tan complicado en mas del 80% de los municipios españoles? ¿Hacer política en grandes municipios es tan complicado que no son capaces de equilibrar sus acciones en favor de los ciudadanos?
 
Está claro que no es igual gobernar para mil que para un millón pero si existirán practicas políticas en los Ayuntamientos que sean equiparables.
 
Hablando de manera general, donde siempre existirán excepciones, las diferencias dentro del ámbito político a pequeña y mediana o grande escala son visibles sobre todo en 3 aspectos:
 
  • A quién se vota: Persona Vs Partido: Es conocida la diferencia existente entre votar en un micromunicipio y hacerlo en uno de tamaño medio o grandes urbes. Mientras que en unos prima la personalización del voto, donde es clave votar a una determinada persona del pueblo con relación con el mismo y que inspire confianza siendo indiferente el partido por el cual se presente a elecciones, en los demás municipios la votación es al grupo ideológico mas cercano con sus ideas políticas, sin importar si el cabeza de lista tiene conocimiento o no de la localidad en la que se presenta. En éstos últimos manda la ideología del partido.
  • Maneras de ejercer política: Ciudadanos Vs Cargo público. Si pensamos en un pleno municipal, vendrán a nuestra cabeza acalorados debates entre partidos cargados de opiniones diferentes sobre tomar una determinada decisión que afecte a los ciudadanos o no, ver como no se ponen de acuerdo para llevar a cabo iniciativas conjuntas, aunque realmente sean beneficiosas para la población a la que gobiernan. Es en las medianas y grandes localidades donde solemos tener la sensación de que lo que necesitan los vecinos no es tenido en cuenta por sus gobernantes, que dan mas importancia a tumbar las ideas del equipo opositor frente a las necesidades de los ciudadanos. Sin embargo, si pensamos en municipios pequeños, las decisiones se consensúan entre todos, sean del partido que sean, y los acalorados debates de otros municipios dan paso a un ideal político donde lo importante siempre son sus vecinos.
  • Comunicación hacia el exterior: Transparencia Vs Información: Es mucho mas fácil entender las cuentas del Ayuntamiento de un micromunicipio que de uno de capital de provincia. También es cierto que tanto las porciones a repartir como la tarta son bastante mas grandes, pero la dinámica de realización de balances y estructuras son semejantes. Similares e imposibles de entender en algunos casos. Por otro lado, mientras que de grandes y medianos consistorios conocemos sus prácticas, sean buenas o malas, aunque sean estas últimas las que predominen en las informaciones que recibimos los ciudadanos gracias a los medios, el desconocimiento sobre las acciones llevadas a cabo por pequeños ayuntamientos es total.
Por tanto, es de vital importancia conocer como se actúa en los Ayuntamientos de nuestro país, tanto de grandes municipios como de pequeñas localidades y tomar lo mejor de cada uno. La existencia de diversos foros donde asistan nuestros representantes políticos y pongan en común su visión y experiencias como cargo público, serían una herramienta de gran ayuda a la hora de llevar a cabo política municipal en esencia.

Hasta que unos no aprendan de los otros y se den cuenta de que lo importante en política es el ciudadano antes de su lucro personal, seguiremos envidiando los buenos quehaceres políticos de los micromunicipios españoles.

Diana Rubio.
Politóloga y socia de AVAPOL
@driecel

Honradez y transparencia en la era de la comunicación


Lo que cuenta es el exterior. En la era de internet, la globalización y la comida rápida el individuo debe adaptarse a una vida fugaz sin poder detenerse en los pequeños detalles. Por esto, la información debe ser triturada y enlatada para su fácil absorción. Aquello que no está bien procesado es posiblemente indigerible y por ello no podemos culpar al individuo que no pruebe bocado. Si una fábrica quiere vender un producto debe hacerlo atractivo al consumidor. No importa que una idea, artículo, persona o cosa sea inútil, ineficaz o inconveniente. Todo tiene compradores potenciales (y será vendido) si la seducción es adecuada. Con este fin son constante objeto de estudio la comunicación y la mercadotecnia.
 
Si una bomba de relojería frenara el tiempo los pequeños detalles recobrarían importancia, el individuo volvería a examinar con detalle cada aspecto de su vida y cuestionaría a cada empresa, política o mandatario. ¿Y si ésto hubiera ocurrido ya? La crisis económica y social ha sido como un tsunami que ha puesto en tela de juicio la solidez de los pilares de nuestro sistema. El individuo ahora dispone de tiempo y determinación para descubrir qué es lo que ha fallado, busca culpables en el caos y ya no hay político, empresario o banquero que se salve. Hoy todo es cuestionado, los ciudadanos queremos saber cómo se gestiona nuestro dinero, deseamos conocer la verdad detrás de cada política y exigimos por encima de todo la honradez y la transparencia de nuestros cargos públicos.P
 
Pero a pesar de que el individuo está ávido de conocimiento y es más crítico que nunca con sus dirigentes, hay una sensación generalizada de que en realidad no ha cambiado nada. Ni los políticos parecen estar dispuestos a darle la vuelta al status quo, ni los ciudadanos manifiestan una verdadera voluntad de cambio. ¿Cómo es posible esta paradoja?
 
En primer lugar, hay que comprender que el mundo todavía no se ha derrumbado bajo los pies del individuo. Está descontento y furioso porque las cosas no están yendo como se suponía que debían ir. Hay un malestar bastante extendido y miedo a la incertidumbre de lo que está por venir. Muchas familias se han encontrado sin un hogar propio y sin sueldos para mantener a la familia. La muchedumbre empieza a salir a la calle descontenta con los nuevos impuestos y ajustes que se hacen cada día. Pero todavía hay espacios para respirar. Las familias se reúnen para afrontar los malos tiempos unidas y hay esperanza en que nuestros dirigentes encuentren pronto una solución al problema. Además, la Tierra simplemente sigue girando y la maquinaria de nuestro sistema, aunque haya perdido algunas piezas y sus engranajes chirríen, sigue funcionando, como una lavadora vieja y destartalada que sabemos que debemos retirar pero que de momento sigue lavándonos la ropa.
 
En segundo lugar, los grandes poderes del Estado y el mercado siguen haciendo bien lo que saben hacer, comunicar y venderse. Las estrategias comunicativas de organismos públicos y empresas todavía son herramientas eficaces para esconder el polvo bajo la alfombra. Una cortina de humo es una excelente táctica para desviar la atención del público de cualquier problema real. Unas fotos en familia, juegos de luces y apariciones estelares son ingredientes perfectos para narrar una historia comprensible para los espectadores. No importa lo que dicen o hacen nuestros políticos, lo único que interesa a la comunicación es que la gente entienda el mensaje (Frank Luntz). Que un político no sea honrado u honesto es irrelevante, solo ha de parecerlo. Eligiendo las palabras adecuadas puede transmitirse una atmósfera de serenidad y de que se está haciendo todo lo posible para atajar el problema.
 
Por último, aunque los ciudadanos desean encarecidamente que nuestras élites procedan de forma más honrada y transparente, la verdad es que no están preparados. No quiere decir que no se lo merezcan (de hecho, no habría nada más deseable hoy), pero todavía no existe una verdadera cultura democrática en nuestra sociedad. Basta con acudir a las elecciones internas de una universidad, un sindicato, una asociación de vecinos o una pequeña agrupación de barrio de cualquier partido político para darse cuenta de que no sirven los estatutos o reglamentos internos para lograr unos comicios sin incidentes. Cuando el premio es el poder (aunque sea insignificante) reina la ley de la selva y con bastante frecuencia se hará uso de la pillería. Es precisamente en elecciones de bajo relieve donde se perciben tácticas como el control del voto (dando papeletas en mano o poniéndolas en lugares visibles para que el votante se sienta observado al cogerla), presiones y amenazas, compra-venta de votos y cargos dentro de la organización, ocultaciones de censos (o entrega de censos falsos o con datos erróneos), desembarcos (la espectacular aparición de decenas o cientos de personas que jamás habían sido vistos por la asociación o agrupación)...
 
Vivimos en una época convulsa y como tal es lícito buscar nuevas fronteras que reajusten nuestro sistema logrando una mayor honradez y transparencia de las élites, pero si no nos exigimos esto mismo en todos los ámbitos de la vida, si no nos dirigimos hacia una cultura de responsabilidad democrática, difícilmente se lo podremos pedir a nuestros dirigentes. Hemos de evitar convertir todo proceso electoral en un concurso de popularidad, donde no gana el que mejores cualidades tiene sino el que más amigos consigue llevar a votar. Por otro lado, el arte de comunicar debe retomar su papel original, el de cauce transmisor de ideas, porque incluso las mejores políticas no sirven de nada si no son entendidas por sus destinatarios. Es deber de nuestros representantes comunicar con sinceridad, pero la comunicación es inane si no se dirige hacia una población educada en todos estos valores y dotada de un sentido de la responsabilidad y de la crítica.
 
Sergio J. Ramis.
Politólogo y socios de AVAPOL

Las Expectativas mataron al prestidigitador.

El Presidente Obama y el Sr. Romney se presentaban ante la audiencia global (si, las elecciones en USA ya no les conciernen solo a ellos) con una ligerisima ventaja a favor del Presidente, alimentada en gran medida por los graves fallos de comunicación de su rival.
 
La noche le era propicia, se enfrentaba cara a cara con su rival en una lid que no le era ajena y en la que muchos le consideraban especialista, la bancada demócrata estaba tranquila. Frente a el, un mormón, esforzado aplicado y de estética aseada pero con fama de tener la lengua muy suelta, recordamos que viene de insultar al 47 % de la población estadounidense y antes lo había hecho con la ciudad de Londres, la comunidad Palestina y repetidas veces con Grecia e incluso España.
 
Repito, todo le era propicio, incluso era su aniversario, una oportunidad de lucirse, de mostrar ese gran orador que encandilo América y el mundo en la campaña de 2008.
 
No fue lo que ocurrió, Obama perdió el debate del fondo y de las formas. Se mostró dubitativo, inconcluso, sin ritmo ni energía, tal vez cansado, inmundo su discurso de “ehs” y muletillas, no ejerció de Presidente, ni siquiera de candidato, salió al encerado con bolígrafo y chaqueta de profesor, en concreto de un mal profesor.
 
Frente a el, un candidato seguro, claro y conciso, hablando por puntos y sin utilizar muletillas. Pero lo más determinante, al menos en mi opinión, fue que Romney sorprendió causando una buena impresión, que por no esperada tiene aun mayor valor. Romney mostró el aplomo de un comandante en jefe y la claridad de ideas de un empresario cuajando una notable actuación y cuyo eco se ve potenciado por la falta de expectativas y valor de la comparación.
 
Los datos hablan por si solos, para la CNN fue un Romney 67% vs Obama 25% y para la CBS Romney 46% vs Obama 22% todas las encuestas arrojan datos similares.
 
La derrota de Obama fue doble y rotunda. En primer lugar por que perdióm claramente y en segundo lugar por que la nación estaba convencida de que ganaría.
 
Dos días antes del gran debate, Gallup hacia publico un estudio donde se afirmaba que el 57% de los norteamericanos esperaban una victoria de Barack Hussein Obama II frente a un 33% de la población que esperaba que el candidato republicano se hiciera con la victoria. Uno puede caer alto cuando su respaldo esta en la alturas y para el Presidente, esos 25 puntos son una posición muy elevada.
 
Las expectativas están matando a Obama por que se enfrenta a su narrativa y nos demuestran que el presidente ha perdido su magia. En el debate de ayer el 61% de la población confesó que el Presidente había estado peor de lo esperado y para el 15% de la población que confiesa que los debates pueden cambiar su opinión es mucho, muchísimo.
 
Obama tiene tiempo de volver a ser el que fue, pero para que América le siga no puede limitarse a hacerlo bien, tiene que volver a brillar, a ser ese gran prestidigitador.
 
Álvaro E. Ortuño
Desde Washington,  Politólogo y socio de AVAPOL