El pasado día 30 de septiembre se inauguró en el Museu Valencià d’Etnologia la exposición ‘María Lionza’ de Cristina García Rodero. El caso es que, antes de la inauguración, incluso antes de la rueda de prensa en la que se presenta a los medios de comunicación, se podía leer esto en el periódico Levante:
“La Diputación de Valencia —la misma que censuró en el MuVIM una exposición de fotografías de la Unió de Periodistes porque contenía fotos del políticos del PP implicados en el caso Gurtel que podían «generar susceptibilidades y herir la sensibilidad» de algunos espectadores— promueve ahora una muestra en el Museo de Etnología cuya invitación está ilustrada con una imagen que cuanto menos sí podría herir sensibilidades por violenta: una mujer a la que una mano desconocida apuñala en la boca” (EMV, 28/09/2010)
Esta era la información que daba dicho diario sobre la exposición y sobre esta fotografía en concreto. Pues os comento que la imagen que podéis ver significa toooodo lo contrario de lo que insinuaba el/la periodista: la persona que tiene el puñal está intentando matar a los espíritus o energías negativas que tiene esta chica y luego lo clava en la tierra para que las energías se queden enterradas y pueda sanarse.
Es decir, esta burda e ignorante reseña, por supuesto en la sección vaivén -¿cómo le van a dedicar una noticia a una de las mejores fotógrafas de este país, perteneciente a la Agencia Magnum?-, muestra la manipulación insistente a la que estamos sujetos en cualquier plano de la realidad: economía, educación, cultura... ¿no hay límites? ¿se justifica el desprestigio a una artista por el trasfondo político de la institución receptora y el medio de comunicación?
Considero que este patetismo trasnochado, propio de un atrincheramiento irracional y sinsentido no hace más que reproducir discursos, enrocar posiciones supuestamente antagónicas caiga quien caiga, y que no entiende de cultura, sentimientos y arte
repito ¿no hay límites?
Una avapolera decepcionada
