DE TÚ A TÚ: Jose Manuel Canales Aliende

JOSE MANUEL CANALES ALIENDE. Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Alicante y Director del Grupo de Investigación Observatorio Lucentino de Administración y Políticas Públicas Comparadas. Consultor de la OCDE, del Banco Mundial y de la Unión Europea. Profesor visitante de numerosas universidades, de EEUU (Universidad de Georgetown), de Europa (Bath, Instituto de Estudios Políticos de Burdeos IV) y de Latinoamérica (entre otras, la Universidad de Santa María la Antigua, la Universidad Nacional de Panamá, la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Nacional de Costa Rica y la Universidad Nacional del Cuyo en Mendoza, etc.). Autor de más de un centenar de obras y artículos académicos, entre los que destacan: Panorama actual de la Ciencia de la Administración (INAP, 1987); Lecciones de Administración y de Gestión Pública (Universidad de Alicante, 2002); Documentos básicos para la Modernización y el Fortalecimiento de las Administraciones en Iberoamérica (ECU, 2009); o, Canales Aliende, J. M. & Menéndez Alzamora, M. Sistema político y administrativo valenciano (Tirant lo Blanch, 2012). Funcionario excedente de varios Cuerpos Superiores de diversas Administraciones Públicas Españolas.


1. Profesor, ¿Cómo llegó a ser profesor de Ciencia política?

Durante los años 1973 y 1974, tras conocer al profesor D. Mariano Baena del Alcázar, que aceptó dirigirme la tesis doctoral, fui colaborador (sin cobrar nada) del entonces Departamento de Derecho Administrativo y Ciencia de la Administración, de la entonces primera y única Facultad en España, de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. El curso 1974-1975, me incorporé, tras superar una convocatoria pública, a una plaza de Profesor Ayudante.
Cuando se creó en 1984, el Área de Conocimiento de Ciencia Política y de la Administración, me incorporé junto al resto de los profesores de Ciencia de la Administración (en especial, los profesores y hoy catedráticos, D. Rafael Bañón Martínez y Dña. Blanca Olías de Lima), del antiguo Departamento, a la nueva área creada y al nuevo Departamento de Ciencia Política II.
Los antes citados profesores y yo, constituimos la primera generación ellos, y yo la segunda, de la llamada Escuela de Ciencia de la Administración creada en la Universidad Complutense.
De lo anterior, se deduce de forma clara e inequívoca, por si alguien lo desconoce, que los modernos estudios de Administración y Gestión Pública, se iniciaron en la Universidad Complutense de Madrid, y años posteriores también surgieron en otras universidades.


2. ¿Qué corrientes o teorías han tenido mayor influencia en España, y cuáles son los temas más populares o difundidos por los alumnos españoles?

No es fácil sintetizar y contestar a esta pregunta. Lo cierto sí que es, que en la Ciencia Política, como en las demás Ciencias Sociales, ha habido y hay una preeminencia de las corrientes anglosajonas, frente a las demás. La influencia francesa, italiana y alemana, que son relevantes además, han tenido escasa difusión y presencia en nuestro país, y en sus académicos.
A lo anterior, podría hoy añadirse otro hecho importante, y es que en función de qué Facultades sean los que alberguen las titulaciones de esta área (Ciencia Política, Administración y Gestión Pública) básicamente de Ciencias Políticas y Sociología o de Derecho), determinarán en parte el contenido de las titulaciones (asignaturas y programas de las mismas).
Los alumnos y alumnas, lógicamente, se verán influidos por los contenidos y las orientaciones de las titulaciones en el lugar en el que las hayan cursado.
Por otro lado, no en todas las Universidades, públicas o privadas, en las que se cursan titulaciones de nuestra Área de Conocimiento, hay profesores reputados especialistas en todos los subcampos o temáticas propias de la Ciencia Política y de la Administración. Conforme ha puesto de relieve, entre otras organizaciones educativas, la UNESCO por ejemplo, el contenido y el ámbito de la Ciencia Política es hoy plural, diverso y muy amplio.


3. ¿Cuáles son desde su punto de vista los principales desafíos a los que se enfrenta la Ciencia Política en España? O parafraseando un ensayo de Sartori ¿hacia dónde va la Ciencia Política?

Las asignaturas de la Ciencia Política en España son diversas y múltiples, como sus cultivadores, y me remito a las principales publicaciones. Ahora bien, en mi opinión, habría que no olvidar en el futuro, estas tendencias posibles en el conjunto de la pluralidad existente:
a. Hacer una Ciencia Política menos empírica, y más explicativa y valorativa de la realidad.
b. Lograr una mayor presencia y status social, pudiendo ser útil en este aspecto el modelo francés. En Francia, el prestigio social y mediático de la Ciencia Política es enorme y superior al del Derecho.
c. Buscar una adecuación entre titulaciones y salidas profesionales.
d. Tener Colegios y Asociaciones Profesionales muy reputadas y rigurosas huyendo éstas del folklore y la parafernalia mediática coyuntural.


4. Profesor, acaba de publicar recientemente el MANUAL de CIENCIA POLITICA en colaboración con el profesor Sanmartín de la UA. ¿qué aspectos aporta este manual no contemplados en otros?

Este Manual que usted dice, está en imprenta y se publicará en breve. En mi opinión habría que destacar, como novedades del mismo:
a. La actualidad y la diversidad de los temas tratados o estudiados, frente a los clásicos ya existentes; muchos de ellos de excelente calidad, como es sabido.
b. La sencillez, la sistemática y la claridad de los temas abordados.
c. Y la participación en el mismo de un gran y prestigioso grupo de profesores del Área de Ciencia Política y de la Administración de toda España, de más de diez universidades públicas.


5. Profesor ¿cree que la ciencia política ha de mantener una mirada crítica sobre la realidad? ¿por qué?

La Ciencia Política como ciencia social, debe ser explicativa de la sociedad, y por tanto en su caso, crítica cuando sea necesario.
Además, debe ser un instrumento para el cambio de la sociedad, y al servicio de ésta.
Se echa en falta un compromiso más público y eficaz de los politólogos y las politólogas en general. Se conocen sobre todo a algunos, y con una visión muy mediática y folklórica de los mismos.
Para ser respetados socialmente, y ser considerados profesionales útiles a la sociedad, hacen falta respuestas serias y rigurosas, estratégicas y omnicomprensivas, y no meramente parciales y coyunturales; o creer que ser un politólogo consiste en seleccionar un número determinado de estadísticas o de indicadores. Esto último no es en absoluto ciencia.


6. Dos de sus últimos libros tratan sobre ética pública y corrupción y sobre el sistema político y administrativo valenciano. ¿La Comunidad Valenciana se ha convertido en un enclave propicio a la corrupción? ¿O forma parte de un clima general de poca transparencia en la gestión pública?

La corrupción no es un fenómeno nuevo, sino constante en la historia y por eso hay que afrontarla adecuadamente.
La corrupción es hoy además común, con mayor o menor intensidad, distinto contenido y características, en todo el mundo.
Lo grave y relevante de España, y de la Comunidad Valenciana en particular, es la ausencia de responsabilidades ex post fruto de la corrupción. La impunidad está al parecer institucionalizada; y, la imputación (siempre presunta y fundada inicialmente, y por tanto, no caprichosa, a demostrar posteriormente), es despreciada e ignorada en ocasiones múltiples por la llamada clase política.
Además, en tiempos de crisis, la sensibilidad y la conciencia ciudadana se hacen más exigentes, lógicamente.
La ciudadanía quiere y exige cada vez más, políticos honestos y responsables totalmente de sus actos. A esto yo añadiría capaces, ya que no basta sólo con la mera buena voluntad para tomar decisiones y resolver los problemas complejos de la sociedad.


7. Se afirma que estamos asistiendo a un contexto de ruptura del bipartidismo español vigente desde los inicios de la Transición política. ¿podemos sostener esta afirmación con tanta contundencia?

Parece que según las últimas encuestas, hay una cierta tendencia hacia la desaparición del bipartidismo imperfecto, hoy existente. No obstante, son encuestas aún, y no elecciones, y veremos lo que en ellas sucede.
En mi opinión, vamos hacia un mayor pluralismo político, pero no aún tanto como se dice.
Por otro lado, la posible pérdida de las mayorías absolutas, conduciría a los partidos para gobernar, a buscar un mayor consenso y un mayor espíritu de diálogo y negociación, entre las distintas fuerzas políticas. Ahora bien, la arena o escenario político, es diverso (así estatal, autonómico o local).
Estimo también que la ruptura del bipartidismo, y de las mayorías absolutas, pueden conducir, además, a una más clara separación entre Política y Administración Pública, a la disminución del número y peso de los asesores políticos, a una mayor profesionalización de la Función Pública y a un menor clientelismo, particularmente en las subvenciones, las contrataciones públicas, la Función Pública y en el urbanismo.


8. ¿Cómo se hace carrera política en España?

La carrera política se hace en España, básicamente, a través de la adhesión política inquebrantable, en la lealtad acrítica, y en el silencio cómplice ante los líderes del partido.
La carrera política no se concibe mayoritariamente pienso, como una vocación y un servicio público, sino como miembro del partido ante todo, en el que se busca ascender.
El trabajo serio, la dedicación, la relación con la ciudadanía, no son valores imperantes en la clase política española, según las encuestas.
Por otro lado, las Fundaciones de los partidos y sus centros de pensamiento, no son lugares de reflexión y diálogo político interno, y con la sociedad civil; ya que se conciben como centros de autodefensa partidaria y maquinarias electorales de los partidos.
El modelo de carrera política debe cambiar fruto de la regeneración democrática demandada a los partidos políticos por la ciudadanía española (véanse las encuestas del CIS).


9 ¿Cuáles son los retos principales que ha de asumir en un futuro próximo la gestión pública?

Los retos de la Gestión Pública, son varios y complejos, y en mi opinión básicamente los siguientes:
a. Dignificarla como expresión de la “res pública” y de los valores públicos.
b. Distinguir titularidad pública, respecto de formas y técnicas de gestión.
c. Profesionalizar a sus directivos y funcionarios, además capacitándolos, motivándoles, y retribuyéndoles adecuadamente. El clientelismo político debe ser eliminado de raíz.
d. No externalizar ni privatizar servicios públicos esenciales, como la salud y la educación.
e. Buscar la colaboración adecuada del sector privado, complementario y no sustitutivo del público.
f. Incluir el llamado tercer sector o de economía social, en la colaboración de la Gestión Pública.
g. Introducir de verdad la filosofía, la cultura, la metodología y las técnicas de la evaluación de las políticas públicas, de los servicios públicos, y de los empleados públicos.
h. Exigir responsabilidades a los responsables de la Gestión Pública, en todos sus niveles y ámbitos.
i. Aplicar con cautela las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, teniendo en cuenta la llamada “brecha digital”.
j. Implantar una auténtica cultura de servicio a los ciudadanos. Estos no son meros clientes, sino sujetos de derechos públicos, que deben defenderse y garantizarse.
k. No olvidar que la comunicación y la información, tanto interna como externa, es diálogo y transparencia, y no una mera difusión de datos, estadísticas y documentos, o la elaboración de una página web.
l. Por último, pero no por ello menos relevante, hacer viable y eficaz la participación en ella de la ciudadanía, que son sus propietarios y la razón y legitimidad de su existencia, y de su actuación, así como de la existencia de todos los empleados públicos.


10. Desde AVAPOL nos inquieta el clima de desconfianza política y desafección institucional ¿Qué propondría para acometer la regeneración democrática y el fortalecimiento institucional de la democracia?

AVAPOL, junto a otras instituciones, asociaciones, universidades, etcétera, puede y debe ser un instrumento coadyuvante, para difundir y lograr en nuestro país una tarea pendiente y necesaria de regeneración democrática.
Bienvenidas sean todas sus actividades para intentar lograr lo antedicho, mediante las diversas fórmulas y medios posibles a su alcance, y siempre que se haga con rigor.
Se ha escrito mucho sobre la regeneración democrática, en especial en el pasado 2013, lo que hace falta es que se lleven a cabo esos cambios ya, antes de que sea demasiado tarde, y el sistema político se resiente notablemente, y surja la alternativa peligrosa y posible de la extrema derecha.


11. ¿Puede dar alguna recomendación a los estudiantes y posgraduados de ciencia política?

Yo animaría y motivaría a los estudiantes a que estudiasen en esta etapa tan importante y decisiva de su vida. Que sean auténticos universitarios, conforme a la visión y misión que entre otros, Ortega y Gasset, aportó sobre la universidad, y en particular que tengan una actitud ética, rigurosa y crítica ante la vida y la realidad social; y que cuando puedan y como puedan, ahora como estudiantes, luego como profesionales, contribuyan a la mejora y cohesión social de nuestro país y a la calidad democrática de su sistema político – administrativo y de sus instituciones.
Hace falta sin duda el aporte del relevo generacional de los jóvenes. Ellos son el presente, pero también el futuro.
La sociedad del conocimiento actual, exigente y competitiva, demanda la excelencia de los profesionales, y ello nos lleva también a la autoexigencia, dedicación y rigor a los profesores responsables de la formación de nuestros jóvenes. Creo que debemos ser no sólo profesores, sino también y sobre todo maestros de la profesión y de la vida; transmitiéndoles no sólo conocimientos, metodologías y técnicas, sino también valores públicos, solidarios y éticos. Creo que faltan muchos maestros, y que sobran profesores de “pacotilla” y “no ilustrados”.


12. ¿Cuáles son en este año 2.014, sus principales proyectos académicos?

Además de mis tareas normales de impartir clases, dirigir tesis doctorales, dar algunas conferencias y desarrollar la actividad investigadora propia y del grupo que coordino y dirijo (el Grupo Permanente de Investigación reconocido de la Universidad de Alicante denominado Observatorio Lucentino de Administración y Políticas Públicas Comparadas), señalaría, esencialmente, los dos siguientes:
a. La dirección, y consolidación, del II Máster On-line, de Liderazgo Político y de Dirección Pública de Instituciones Político-Administrativas.
b. La puesta en marcha y comienzo, en Septiembre del 2.014, del Máster On-line, de Diseño, Gestión y Evaluación de Políticas Públicas y Proyectos Públicos.
Gracias, Profesor por su tiempo. Desde AVAPOL le deseamos mucho éxito en sus proyectos.


María Ángeles Abellán
Coordinadora AVAPOL en Alicante

EL INFLUJO DE MAQUIAVELO 500 AÑÓS DESPUÉS

Uno de los libros más difundidos entre los estudiantes de ciencias políticas es, sin duda, El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, un tratado breve y, aparentemente, de sencilla lectura. Sin embargo, toda apariencia suele resultar engañosa y en esta obra, el secretario florentino vierte una parte de su pensamiento que, cinco siglos después, continúa suscitando controversias. Ocurre con los grandes pensadores, y así sucede con Maquiavelo, que siendo uno de los clásicos más populares, sus reflexiones no son siempre suficientemente conocidas, incluso son descontextualizadas. En los albores del siglo XXI, el influjo de sus ideas sigue siendo vigoroso y sus obras son objeto de un debate inacabado. Porque siendo tan conocida su obra El Príncipe, no podemos olvidarnos de Discursos sobre la primera década de Tito Livio, una magnífica obra que contiene su auténtico pensamiento político, junto a otras como El arte de la guerra, Historia de Florencia o La Mandrágora. 

En el caso de Maquiavelo, no solo ha sido leído e interpretado como ocurre con otros teóricos, sino que sus lecturas y sus conclusiones han sido, incluso, opuestas. Admirado por unos, calificado como maestro del mal, por otros. De hecho, la política actual es fruto de ese apasionado antagonismo entre maquiavélicos y antimaquiavélicos. 

La mención de su nombre, Maquiavelo, genera una fuerte carga de ambivalencia, que pocos pensadores despiertan entre los lectores. Pocock, Skinner y Viroli –sus estudiosos contemporáneos- nos recuerdan la existencia de un debate en torno a dos formas incompatibles de entender a Maquiavelo: como subversor o como restaurador de las ideas clásicas republicanas. De esta forma el pensamiento político maquiaveliano ha sido justificado tanto como un ejemplo de absolutismo como de republicanismo democrático.

Esta supuesta incompatibilidad ha sido ilustrada entre El Príncipe y Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Sin embargo, como nos advierte el profesor Del Águila entre ambas obras existe complementariedad pues El Príncipe surge como consecuencia de reflexiones de carácter general sobre las repúblicas e íntimamente ligado a ellas. 

Los filósofos y numerosos intelectuales se han ocupado de nuestro autor: Strauss, Marx, Croce, Althusser, Oakeshott, Merleau-Ponty, Hannah Arendt, Wolin, Gramsci, Toulmin, MacIntyre, Bobbio, Rafael Del Águila, entre tantos otros. Sus denominadores comunes han sido justificar o explicar el pensamiento político de Maquiavelo, quizás, porque nos legó demasiadas antinomias e incógnitas que aún perduran. En el fondo de su teoría política subyacen de forma encendida dicotomías políticas de gran calado sobre las que seguimos teorizando en la actualidad: razón de Estado o vivere político, gobierno de hombres o gobierno de leyes, Fortuna o virtú, el príncipe o el pueblo, amor o temor, realidad o apariencia, y la guerra o la paz. Esta dicotomización nos sumerge, si cabe, más en la complejidad a la hora de encuadrar a nuestro pensador. Como dice Norberto Bobbio Maquiavelo es un clásico; y lo es porque un clásico es aquel escritor que es siempre actual y cada generación siente la necesidad de releerlo, de reinterpretarlo (2003: 24-26) Las contribuciones de nuestro autor son numerosas y merece la pena destacar algunas porque Maquiavelo constituye un punto de inflexión en el panorama de la teoría política. Althusser (2008:335, 341) describe que la soledad de Maquiavelo nos remite al carácter insólito de su pensamiento porque está aislado. Este aislamiento se produce porque Maquiavelo ocupa un lugar único y precario en la historia del pensamiento político: por un lado se despliega una larga tradición de moral religiosa e idealista y por otro emerge una nueva tradición de la filosofía política del derecho natural. La soledad de Maquiavelo, en la perspectiva de Althusser, es la de haberse liberado de la primera tradición antes de que la segunda lo inundase todo. 

Una de las ideas de Maquiavelo que más controversias y ríos de tinta ha provocado ha sido aquella que considera la autonomía de la política respecto de la ética. Las leyes de la política son independientes de las normas morales, es decir, separa lo que debe ser de lo que es: así surge el nacimiento de la Ciencia política. Desde esta posición neutral y aséptica intentaría analizar y objetivar los acontecimientos políticos al margen de consideraciones éticas. Como sugiere el profesor Del Águila, su enseñanza y su saber político se convertirían en reversibles: servirían tanto a los tiranos como a los gobernantes justos. 

Por otro lado, la herida de Maquiavelo, acuñada así en la historia del pensamiento político, y sin la que no puede entenderse la historia política occidental, consiste en su afirmación de que el bien puede provenir del mal y viceversa. Cualquier medio nos advertirá Maquiavelo, por inmoral o cruel que pueda parecer, es legítimo si con él se consigue el fin político supremo que es la seguridad, la paz y la autonomía.

Pero además, la virtú y la Fortuna juegan un papel fundamental en su teoría política porque la experiencia humana está regida por ambas. La virtú es considerada como una energía excepcional y una habilidad estratégica para dominar la Fortuna, diosa romana que derivó en un símbolo de inconstancia, de designios caprichosos. La Fortuna deviene en indeterminación, en contingencia: lo que hoy conocemos como amenazas del entorno. 

En este sentido, lo inesperado es un aspecto fundamental de la vida política. De aquí surge la visión dialéctica de la acción política entre la virtú y la Fortuna. Como señalaría Maquiavelo “nunca hay opciones seguras porque el orden de las cosas trae consigo que apenas se trata de evitar un inconveniente cuando ya se ha presentado otro (El Príncipe , XXI).

Empero, existen más perspectivas sobre las que focalizar el pensamiento de Maquiavelo. Su teoría política nos transmite un republicanismo vivo, centrado en el pueblo y de la libertad. Como defensor de la comunidad política reivindica el bien común y un modelo de ciudadano republicano virtuoso y comprometido con su patria. Maquiavelo fue un firme defensor de valores y prácticas sobre las que teorizamos en la actualidad: el anhelado bien común, los deberes cívicos, la libertad, el amor a la patria, la participación en la vida pública y la grandeza cívica. Estos valores configuran el vivere civile porque las buenas instituciones transforman a los hombres en ciudadanos virtuosos (D. I,3). Maquiavelo menciona las principales amenazas a la vida pública: las oligarquías, las ambiciones de los poderosos, no contemporizar los problemas, las divisiones y fracasos que arruinan la república, ganarse el odio del pueblo y, sobre todo, la corrupción porque disuelve la posibilidad de la vida civil, es la enemiga de la libertad y el orden, de las buenas costumbres y de las leyes.

La presencia de Maquiavelo en nuestro siglo continuará vigorosa porque nos recuerda que nunca hay conquistas definitivas y que la vida pública ha de asumir dos elementos clave como son el conflicto y la incertidumbre, que rigen la realidad política. 

La actualidad de Maquiavelo nos recuerda la necesidad de revitalizar nuestra praxis democrática, la afirmación de lo cívico como un a priori de nuestra vida en común, la conveniencia de mantener y respetar instituciones que vivifiquen la vida ciudadana, al tiempo que nos alerta de forma insistente sobre los peligros de la corrupción porque arrasan la vita activa y abisman la posibilidad de construir una ciudadanía examinada que tanto necesitan las sociedades contemporáneas. 

Maria Ángeles Abellán 
Coordinadora AVAPOL en Alicante 

 BIBLIOGRAFÍA

AGUILA DEL R. (2000): La senda del mal. Política y razón de Estado. Madrid, Taurus AGUILA DEL R. y CHAPARRO S. (2006): La república de Maquiavelo. Madrid, Tecnos ALTHUSSER L. (2004): Maquiavelo y nosotros. Cuestiones de antagonismo. Madrid, Akal ALTHUSSER L. (2008): La soledad de Maquiavelo. Madrid, Akal BERMUDO J.M. (1994): Maquiavelo, consejero de príncipes. UB BOBBIO N. (2009): Teoría general de la política. Madrid, Trotta 
FEDERICO II DE PRUSIA (1995): Antimaquiavelo. Madrid, Centro de Estudios Constitucionales. 
MAQUIAVELO Nicolás. (2000): Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Madrid, Alianza. Traducción de Ana Martínez Arancón 
MAQUIAVELO Nicolás (2010): El Príncipe. Madrid, Alianza, traducc. Miguel Ángel Granada POCOCK J.G.A. (2002): El momento maquiavélico. El pensamiento político florentino y la tradición republicana atlántica. Madrid, Tecnos 
 SKINNER Q. (1998): Maquiavelo, Madrid, Alianza 
STRAUSS L. y CROPSEY J. (1996): Historia de la filosofía política. México. 
FCE VALLESPÍN F. (ed.) (1995): Historia de la teoría política 2. Madrid, Alianza 
VIROLI M. (2004): La sonrisa de Maquiavelo. Barcelona. Tusquets edit 
VIROLI M. (2009): De la política a la razón de Estado. La adquisición y transformación del lenguaje político (1250-1600). Madrid, Akal 
WOLIN S. (2001): Política y perspectiva. Continuid

La I Guerra Mundial o la demolición del progreso ilimitado

El escenario que se abre con el siglo XIX ha sido considerado por buena parte de los autores que se han adentrado en este periodo histórico como una era positiva. Todo parecía indicar que la humanidad inauguraba una nueva etapa sumergida en un progreso exponencial que no parecía conocer límites. Las innovaciones tecnocientíficas no solo se dejaban notar en unos beneficios crecientes en manos de los industriales y empresarios, sino que también servían para mejorar las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad. Una era del progreso que, en términos generales, abarcaría desde poco antes de los años cincuenta del XIX hasta el punto de no retorno que marcó la I GM. 

 Fue a raíz de la Gran Guerra cuando las generaciones de jóvenes cultivadas en el antiguo mundo constatarían “el mito del progreso ilimitado en que se fundaba la civilización liberal, capitalista e imperialista de la belle époque”, advierte Roger Griffin en su obra Modernismo y fascismo. Una posición semejante sostiene Stefan Zweig en El mundo de ayer, cuando apunta que durante el siglo XIX “el sentimiento de seguridad era la posesión más deseable de millones de personas, el ideal común de vida”. Una fe en el progreso ininterrumpido e imparable tenía para aquel siglo la fuerza de una verdadera religión. 

 El idealismo más extremo parecía henchir los corazones de los ciudadanos europeos, por lo que nadie podía concebir un futuro que no estuviera plagado de avances y progresos. Un mundo de seguridad que, en palabras de Zweig, no dejaba de ser un ilusorio y frágil “castillo de naipes”. El mundo burguesamente estabilizado y ordenado, “ovillado en la seguridad, las posesiones y las comodidades”, estaba a las puertas de ver cómo de pronto todo se desbarataría sin solución de continuidad. 

 En esta misma línea, Toni Wrigley considera que hasta la I GM el grueso de Occidente siguió inmerso en un periodo de relativa quietud. En aquellos días podía pensarse que “nuestro padre sabía más que nosotros, se daba crédito a la sabiduría que aportan los años, y las normas consuetudinarias de conducta, como las creencias usuales, gozaban de autoridad”. Con el fin del conflicto en 1918, el cambio rápido se constituirá en la regla, por lo que la autoridad de los viejos ideales ya no gozará de vigencia en una sociedad en perpetuo cambio y evolución.

Tras cuatro largos años de guerra como nunca antes se había conocido, terminaron por desplomarse los mitos progresistas e idealistas que habían conformado la cosmovisión europea desde mediados del XIX. La edad de oro de la seguridad y de la razón anterior a la I GM, donde todo tenía su norma, su medida y su peso determinados, había fracasado. Las esperanzas depositadas en un porvenir sin contratiempos se diluyeron de repente.

La demolición del presente

El mundo de nuestros días también ha experimentado un desencantamiento generalizado respecto a la idea del progreso ilimitado. Si hace cien años el pistoletazo de salida fue el estallido de un conflicto armado a escala global, hoy nos enfrentamos a una cruenta contienda económica y financiera que empezó a fraguarse en el ocaso del siglo XX y que terminó por estallar con el derrumbe de los grandes bancos y aseguradoras de Estados Unidos.

Más de cinco años después de la caída de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, la tormenta perfecta todavía no ha remitido en todos sus flancos y aún son muchas las retaguardias que siguen desprotegidas. Son numerosos los reclutas que, esperanzados en un futuro más prometedor que el de sus padres, han terminado por perder su confianza en el mañana y se han visto impelidos a enrolarse en inciertos frentes extranjeros.

El mito del progreso perpetuo, o lo que es lo mismo, la manufactura de utopías irrealizables en el mundo real, es sin duda uno de los ejercicios más peligrosos que pueden acometerse, en tanto que inoculan en el imaginario colectivo una amalgama de quimeras que, más pronto que tarde, terminan por desvelarse como falsas. Como ya advirtiese Karl Marx, “la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa”. 

Emilio Sancho 
Junta Directiva AVAPOL 

El autor, en cumplimiento de las normas de publicación del Blog de AVAPOL, declara que el contenido del texto es propio e inédito, que puede ser publicado en su blog personal y que la responsabilidad última del contenido del blog es del autor del mismo, careciendo AVAPOL de ningún tipo de responsabilidad.

De espionaje a e-espionaje y sus consecuencias políticas

La ‘Era de la Información’, la ‘Sociedad de la Información, la ‘Era del Conocimiento’ o sea cual sea el nombre que quiera ser usado para describirlo, es un hecho que el actual grado de desarrollo tecnológico ha revolucionado el mundo y nuestras vidas. Sin embargo, los cambios que han sucedido tienen aspectos positivos y negativos (y el tema que este texto examina no es una excepción).

El espionaje es una herramienta política y la implícita asunción de la famosa afirmación de Nicolás Maquiavelo “el fin justifica los medios” ha permitido a los políticos usarla libremente en sus relaciones políticas (especialmente en sus relaciones internacionales). Esto ha derivado en algunas consecuencias éticas y otras de dudosa corrección moral. La existencia de redes de espionaje, relaciones internacionales ocultas y flujos confidenciales de información ha sido vox populi hasta ahora, pero algo ha cambiado y tiene estrecha relación con las nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información.

El espionaje era una realidad conocida pese a ser oculta. Además, se trataba de una realidad aceptada. La pregunta es: ¿por qué? Una posible respuesta podría ser que así era porque todos estaban ‘en el juego’. Otra posible respuesta es que tenía (o tiene) efectos positivos en la defensa del interés nacional – lo cual no es un argumento débil. Tanto es así que, en 2007 Michael Kapp[i] afirmó la existencia de efectos positivos del espionaje en el mantenimiento de la paz. Argumentó el porqué de la ausencia de regulación internacional en este tema diciendo que:

“Cualquier intento de regular el espionaje acabaría con esta herramienta de los Estados para determinar las intenciones reales, cualquier regulación formal del espionaje en tiempo de paz engendraría desconfianza, falta de entendimiento y desestabilización de las actuales relaciones entre estados” (2007, p.2).

Además, afirma que el espionaje es una actividad que lleva a la confianza y, así, a la estabilidad. La pregunta aquí es: ¿cómo? Por un lado, la posibilidad de ser espiado lleva a actividades más transparentes y pacíficas. Por otro lado, la capacidad efectiva de espiar a un país contrario y recolectar información sobre él, lleva a mejores y más fiables decisiones para el mantenimiento de la paz. Como he expuesto, el espionaje lleva a la confianza en el campo de las relaciones entre naciones pero algo ha cambiado ¿De qué tipo de cambio estamos hablando?

Las nuevas tecnologías han introducido nuevas formas de comunicación y también han abierto nuevos campos que explorar por el espionaje. Además, las gigantescas capacidades económicas y de posesión de información de las nuevas empresas tecnológicas, junto con su experiencia en este campo, ha llevado a escándalos de supuestos tráficos masivos de información entre éstas y naciones (como, por ejemplo Google y los EEUU). Esta es una dimensión emergente del espionaje. Terminé el párrafo anterior resaltando tipográficamente que el espionaje es una actividad  que se refiere a las relaciones entre naciones. Sin embargo, en el nuevo paradigma, el individuo se vuelve importante y, así, objetivo de actividades de espionaje, ¿por qué? Tiene que ver con los nuevos riesgos que amenazan la paz, la estabilidad internacional y el interés nacional. En el contexto anterior de relaciones bilaterales y multilaterales entre naciones, con el Estado como único actor en la esfera internacional, espiar al oponente (estatal) era suficiente. Sin embargo, en el actual paradigma, donde actores no estatales (p. ej. terroristas) se han vuelto un peligro fluido[ii] para la paz, podemos observar como el Estado, principalmente representado por Estados Unidos, está dando palos de ciego e, inevitablemente, cruzando líneas rojas. La libertad individual, desde la Guerra de Independencia de las antiguas colonias americanas, ha sido una característica básica de la sociedad norteamericana. Sin embargo, esto ha sido repentinamente perturbado no por un peligro externo sino por su propio Gobierno. Por tanto, las consecuencias políticas y sociales de estas redes de e-espionaje pueden ser muy grandes.

Las tecnologías de la información y la comunicación han llevado a la humanidad al punto en el que una infinita fuente de recursos cabe en la palma de su mano. Ésta ha hecho al individuo aparentemente más libre dándole información (posiblemente, la más potente herramienta del presente). Sin embargo, por el contrario, estas nuevas tecnologías lo han hecho esclavo de éstas en tanto en cuanto también pueden ser usadas contra él. De espionaje, hemos pasado a e-espionaje; de actividades nacionales y diplomáticas de espionajes a actividades dirigidas a espiar al individuo; y desde un probable resultado de mantenimiento de la paz a lo que podría ser una época de inestabilidad en las relaciones internacionales.



[i] Kapp, M. (2007). Spying for Peace: Explaining the absence of the Formal Regulation of Peactime Espionage. Chicago: The University of Chigago.
*Las citas textuales de esta fuente han sido traducidas por el propio autor de este artículo.

[ii] El adjetivo fluido hace referencia a la posibilidad de conocer con total certeza quién es el enemigo. Esto lleva al Estado, en una situación de desconocimiento, a la desconfianza y a llegar a realizar movimientos en falso. Se ve, ahora, cómo con EEUU en algunos casos está admitiendo que se ha propasado en su actividad de espionaje.

Fernando Ntutumu
Socio de AVAPOL 
@ntutumu

El autor, en cumplimiento de las normas de publicación del Blog de AVAPOL, declara que el contenido del texto es propio e inédito, que puede ser publicado en su blog personal y que la responsabilidad última del contenido del blog es del autor del mismo, careciendo AVAPOL de ningún tipo de responsabilidad.

Un referéndum para (casí) nadie.

Ha pasado un año y diecisiete días desde que se celebrarán elecciones autonómicas en Cataluña, un año tenso, marcado por los recortes y la deriva soberanista iniciada por el gobierno de ArturMas, una legislatura que tenía como prioridad inexcusablela promesa de realizar una consulta secesionista. Ayer mismo se concretaron fecha y preguntas.

Ni la fecha ni las cuestiones fueron escogidas al azar, el mismo día en que se inauguraba en Barcelona el simposio “España contra Catalunya” el president, escoltado por los líderes de ERC, ICV y CUP, y en acto solemne anunció para el 9 de Noviembre de 2014 convocatoria a las urnas para responder a dos Preguntas: «¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado? Y si es así: ¿Independiente?».

Dosinterrogantes que dejan como alternativas tres escenarios: Seguir igual (no – no), estatus de estado “federal” (SI – No). Y la opción claramente independentista (si – si).  Un referéndum por tanto que nace con la idea de satisfacer a todos los ayer convocantes y que no contenta a ninguno. Bueno, a casí nadie. Y es que hace inmensamente feliz a alguien que ayer no estaba presente pero forma parte de la coalición del partido gobernante. Se trata de Duran i Lleida. 

El dirigente de Unió sale fortalecido, se sale con la suya, fue él quien propuso una pregunta con tres respuestas. Finalmente son dos preguntas con las mismas soluciones. Referéndum deslucido, de difícil interpretación y que no obliga a nada. Esquerra salva el tipo, aparece la palabra “independiente”. Ergo, salvan los presupuestos. Mas debió sentir alivio, cumple su palabra. “quidiapassaanyempeny”. Pero se sabe fuertemente maniatado y derrotado de ante mano. Lo único que logra, ganar tiempo.


Mas se presentó a las pasadas elecciones reclamando una mayoría excepcional y obtuvo un fiasco monumental. Victoria pírrica que le condiciona fuertemente, tanto que emborrona cualquier intento de llevar la iniciativa, cuota para Unió, cuota para ERC, y el proyecto de CDC que hace aguas por todas partes. Como única salvación, el recurso victimista ante una negativa del gobierno español. Un clavo ardiendo que ni así alivia la sensación de humillación constante. 

Jairo Sans 
Politólogo y socio de AVAPOL 
@jairosans

El autor, en cumplimiento de las normas de publicación del Blog de AVAPOL, declara que el contenido del texto es propio e inédito, que puede ser publicado en su blog personal y que la responsabilidad última del contenido del blog es del autor del mismo, careciendo AVAPOL de ningún tipo de responsabilidad.

La política

Hay que llevar a cabo una tarea explicativa. Parafraseando al célebre pensador Hans Kelsen, hay que explicar la esencia y valor de la política. 

En una época en la que la política está tan denostada, en la que toda encuesta de opinión afirma tajantemente que el político es percibido como un problema y que, no sólo eso, sino que es percibido como uno de los mayores problemas, urge hacer una tarea pedagógica y de relegetimación. Ahí AVAPOL y la comunidad de politólogos creo que tenemos mucho que decir. 

En una época en la que las tarea de periodista y de político son tan importantes como denigradas están, el politólogo ha de hacer una defensa de los ideales. Con esto no me refiero a una defensa de la escuela pública o privada, de la universidad, del Estado de Bienestar o la redistribución de la renta (este no es el foro para esto). Con esto me refiero a hacer una defensa de la política como práctica y, cómo no, como disciplina de estudio. 

Posiblemente, el lector medio de este artículo conozca a la perfección qué es la política en esencia. No obstante, nos encontramos en un período en la que la que la clásica fragancia de la misma parece convertida en la más horrible de las flatulencias. Una etapa en la que se ha de saber diferenciar entre lo que “llaman” política y lo que verdaderamente ésta es. Distinguir entre la deformación y el ideal. 

 No enumeraré las diversas definiciones de política que existen. Será más pedagógico (a mi entender) dar una propia, clara y transparente: 

 Defino la política como el arte de decidir el rumbo de la gestión pública, social y económica.

 A partir de aquí, seguramente estaremos de acuerdo en que debería complementarse con los valores del ideal democrático y de decisión conjunta de gobernantes y gobernados del porvenir público.

La política en esencia es decisión del porvenir conjunto por un número mayor o menor de individuos en función de lo democrático que sea el régimen. Política no es corrupción, no es tráfico de influencias ni espectáculo mediático. Eso de lo que todos hablan y tratan de vincular a la política es lo que yo llamo politiqueo, la versión deformada y corrompida de la política. Eso que todos comentan no es más que la reafirmación de aquella cita de Tito Macio Plaute (en su obra “Asinaria”): 


 "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit."
 (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro)


Una cita esta que, como todos sabemos, fue popularizada por Thomas Hobbes en su obra “El Leviatán”. “El hombre, es un lobo para el hombre”, por tanto, debe cuidarse de sí mismo y no olvidar cuál es su condición si quiere seguir siéndolo. No obstante, esto no es aquí lo más importante sino el hecho de que, como apuntó Max Weber con su famosa ley de hierro de las oligarquías, las organizaciones se corrompen, se convierten en oligarquiás casi de manera inherente al estar formadas por personas y, en esto, el Estado no es una excepción: está formada por personas, no por máquinas (no olvidemos esto). 

Con esto no intento justificar sus actuaciones sino tratar de discernir el sujeto de la actividad. Éste es corrompible, mientras que la actividad no lo es. Con esto lo que trato de trasmitir es que la política es inherente a la existencia de sociedad, es la única actividad inventada y, posiblemente, por inventar para la organización social (incluso en una sociedad anárquica sería necesaria actividad política aún prescindiendo del Estado). 

 ¿Qué solución aporto? Las palabras claves para desinfectar y hallar el producto original son transparencia y control. 

No, no es que se me llene la boca con el pomposo discurso político actual. Es la verdadera solución. Nunca se ha visto a nadie robar en un edificio de cristal a plena luz del día. Es más, ¿qué es lo primero que hace un ladrón al atracar un banco? Apagar las cámaras (si es posible). Por último, ¿por qué tenemos más miedo a salir de noche a la calle? Porque no hay visibilidad (transparencia) ni control (ciudadanos para socorrer o policía).

La actividad política es inherente a la vida en sociedad. La corrupción es inherente a la actividad organizativa. Por tanto, debemos cambiar los cristales translúcidos por unos transparentes, situar las cámaras en un lugar donde no puedan ser manipuladas y no tratar de acabar con la política sino de acercarla a su ideal pues, si se escoge la primera opción, el único beneficiado es el politiqueo. 

Estudiante de CCPP y socio de AVAPOL

El poder de la modernidad.

Es por muchos sabido que cuando se habla de la configuración del poder acontecida en la Edad Moderna, y fundamentalmente con la Revolución Francesa, dos de las palabras más usadas son desatomización y/o centralización. En efecto, las ideas revolucionarias de la modernidad cristalizaron en una configuración del poder absolutamente centralizada con el único fin de atenuar el exceso de núcleos de poder de la Edad Media y el Antiguo Régimen y ponerlo bajo una sola cabeza. Nunca se logró antes de la Revolución Francesa pues, aunque el monarca absoluto – cuyo máximo exponente puede haber sido Luis XIV, el Rey Sol – concentraba de iure todo el poder político, económico, cultural y fiscal, de facto, príncipes, nobles, terratenientes, etc. seguían ostentando todos estos poderes en sus jurisdicciones respectivas, además del de administrar la justicia, bajo su única autoridad y con sus propios códigos, leyes y jurisprudencia. Puede incluso decirse que en España la única forma verdaderamente centralizada de administración de justicia era la Inquisición. No existía en el Antiguo Régimen ningún tipo de seguridad para los súbditos pues, al no emanar el poder de ellos, toda la legitimidad del mismo emanaba de un ente ajeno, a menudo visto como arbitrario, investido de toda legitimidad divina pero carente de toda autoridad moral.

Así, el movimiento de la Ilustración vino a ser todo un proceso de estímulo de nuevas ideas emancipadoras, laicas, completamente revolucionarias, pues su cometido político era cuestionar las antiguas formas de legitimación del poder para establecer unas nuevas, en esencia democráticas, aunque en principio más bien burguesas. (Léase el texto “¿Qué es el Tercer Estado?”, de Sieyès). No es de extrañar, pues a la hora de llevar a la práctica nuevas ideas, la burguesía era la clase más poderosa capaz de plantar cara a las perennes clases privilegiadas, cuales eran clero y nobleza, hasta llegar a la monarquía misma. Es por eso que la democracia resultante va a ser en sus inicios terriblemente censitaria y excluyente. El pensamiento de la Ilustración tiene como núcleo la confianza ciega en el potencial de la razón humana, mediante la cual se pueden proscribir la ignorancia, la superstición, el yugo de la tiranía, la desigualdad y la crueldad de la vida. A nivel político, ésta se valió de la ideología del liberalismo, quizá la ideología emancipadora más poderosa que ha producido la Humanidad.

Desde mi punto de vista, emancipación significa simple y llanamente separar al hombre de Dios, reconocer la individualidad y las infinitas capacidades intelectuales y técnicas de aquél, admitir que su vida se desarrolla al margen de la intervención de la divinidad. Es por ello que empieza a perder sentido cualquier forma de legitimación divina del poder político. Si no debe ser Dios quien unja a un ser humano y a sus descendientes de todos los poderes – hasta llevar a algún ungido a decir “L’État c’est moi” – habidos en un Estado, ¿sobre quién debe recaer esta responsabilidad? La historia está más que contada. La burguesía hizo su revolución primero en Francia y luego en el resto de Europa, durante todo el siglo XIX. Sus intenciones fueron su plena incorporación como clase al reparto del poder en beneficio de sus intereses económicos, los cuales no permitirían la atomización política, fiscal y jurisdiccional habida hasta entonces. A este respecto es muy sugestiva la interpretación material y dialéctica de la historia aportada por Marx, pero hablar de ello excedería las pretensiones de este artículo.

Quería detenerme en la fundamentación doctrinal del poder que hace el liberalismo: de la multiplicidad de focos de poder se pasará a la fuente única del mismo: el individuo. Una vez liberado del lastre político que implicaba la divinidad como dadora arbitraria del poder, todo éste recae sobre el individuo o, democráticamente, sobre el conjunto de los individuos. En este línea trabajarían los contractualistas: Hobbes, Locke, Rousseau. (Rousseau es especial por cuanto llega más lejos: dota de características individuales a todo el conjunto de la población, que posee una voluntad general, que no es más que la voluntad individual soberana extrapolada a nivel de grupo; algo curioso, es única y coincidente). Los tres, independientemente del rumbo que tomen sus obras políticas y de las conclusiones que acaben tomando, parten de una idea: el poder recae sobre cada individuo en el llamado Estado de Naturaleza. El Estado de Naturaleza es aquel con la máxima atomización del poder conocida: es la soberanía del individuo, un poder absoluto por cada individuo vivo, lo que implica la libertad absoluta del mismo pues, ¿qué es sino soberanía? Si el individuo es soberano ello implica que tiene plena libertad para hacer lo que quiera sobre los otros: es el hombre un lobo para el hombre, por seguir con una de las máximas hobbesianas.

Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí, hasta el Estado de Derecho? ¿Sigue siendo el individuo soberano? Todo el que conozca someramente las teorías contractualistas se habrá preguntado alguna vez cuándo se ha producido ese pacto de cesión. Y además, ¿cesión de qué? ¿Qué es lo que realmente se cede? El pacto no es más que una ficción, pero una ficción muy atractiva e interesante. El Estado de Derecho sólo gestiona parte de la libertad, poder o derechos del individuo – llámese como quiera –, aquellos que le fueron cedidos. Porque, si queríamos abandonar la atomización del poder, ya fuese aquella de la soberanía individual derivada del Estado de Naturaleza o la propia de los Estados medievales, era prioritario reconocer que el poder absoluto – es decir, el de hacer lo que quiera conmigo o con quien se quiera – recae en cada individuo, pero que era necesario que algo gestionase parte de ese poder, y sólo una parte, para permitir una cierta armonía y una relativa convivencia. ¿Y por qué ese algo debería gestionar una parte y no todo? Porque de ser así estaríamos ante una nueva tiranía, tan arbitraria como las demás: la del Estado que dispone de todos los derechos y libertades del individuo. Tenemos aún muchos ejemplos de estos tipos de Estado. Y así, tras innumerables baches, llegamos al Estado de Derecho, el Estado de los dos poderes: los cedidos y los no cedidos, los que se quedó el individuo y los que cedió al Estado. Así, eliminamos la atomización, pero es interesante verlo de esta manera: realmente no se trata de dos poderes, son las dos caras de una misma moneda; el poder sigue estando en el individuo. El Estado sólo dispone o gestiona determinados derechos, prerrogativas, libertades o poderes; sólo se queda con algunos, tal vez los más ominosos, por ejemplo, el derecho a robar, pues es un derecho al que el individuo del Estado de Naturaleza renuncia para entregarle su gestión al Estado y que éste lo prohíba y lo castigue. Y así, el derecho a matar, a vengar las afrentas personales, a exigir impuestos, etc. El individuo por su parte se queda con los más necesarios para garantizar una vida con dignidad y una convivencia armónica, impidiendo de paso cualquier intromisión estatal. De hecho el individuo es muy celoso con estos poderes o derechos no cedidos: los derechos naturales. En nuestra Constitución los encontramos medianamente claros entre el artículo 14 y el 30. El individuo no quiere que el Estado se entrometa en ellos, y éste sólo regula su ejercicio respetando su parte esencial, para que la convivencia sea posible y el individuo no se extralimite en el ejercicio y disfrute de los mismos, invadiendo así la libertad del otro.

Es éste un sistema de contrapesos muy difícil de poner en práctica, pero la experiencia de los países occidentales ha demostrado que fue posible ponerlo en práctica y que sigue siendo posible mantenerlo. Es un sistema bidimensional de poder que consiguió acabar con la atomización aunque eso supusiera una fundamentación teórica y doctrinal a veces cogida por pinzas, pero bastante justa y coherente con la filosofía del liberalismo y el espíritu de la Ilustración, que extiende, como se ve, sus efectos hasta nuestros días.

Prometo detenerme próximamente sobre el Estado de Naturaleza, pieza teórica fundamental de las teorías contractualistas.


Andrés Álvarez Giraldo, Estudiante de Ciencia Política y de la Admón. en UV y socio de AVAPOL

El autor, en cumplimiento de las normas de publicación del Blog de AVAPOL, declara que el contenido del texto es propio e inédito, que puede ser publicado en su blog personal y que la responsabilidad última del contenido del blog es del autor del mismo, careciendo AVAPOL de ningún tipo de responsabilidad.

Crónica IV Seminario #politica2pto0: OGOV y E-Democracia (2ª parte)

La primera mesa redonda de la tarde del IV Seminario Política 2.0 de AVAPOL estuvo dedicada a la sociedad civil, con el sugerente título de: "La sociedad civil como actor activo de mejora de la transparencia y la participación ciudadana." Fue moderada por José Ignacio Pastor, Presidente de ACICOM, e integrada además por Carles Torrijos, Director del diario Sueldos Públicos, Diego Álvarez, Coordinador de Analizo.info, Miguel Sala, Coordinador de Govern Obert, y Alicia Sellés, Presidenta del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana.


De izquierda a derecha: Carles Torrijos, Miguel Sala, José Ignacio Pastor, Alicia Sellés y Diego Álvarez


Abrió el turno de intervenciones Carles Torrijos, quien definió Sueldos Públicos como un proyecto personal, cuyo objetivo era poner en evidencia los desbarajustes de la Administración Local y Autonómica respecto a la Estatal. De hecho, recordaría que los cargos públicos catalanes, y son los únicos, cobran muchas veces más que los nacionales. Explicó que obtenía buena parte de la información de las webs de los diferentes organismos oficiales, pero señalando que, si bien estaba toda, el modo en que se daba dificultaba en muchas ocasiones su comprensión; y relató el modo casi artesanal en que se veía obligado a ir sumando manualmente los complementos en razón del cargo o pertenencia a comisiones de los miembros del Senado y el Congreso, que se presentaban en un mero pdf, desglosados de modo genérico. También criticó el modo en que algunas veces se "esconde" la información, dificultando su acceso salvo que se busque con mucho detenimiento. Como ejemplo puso la página web de la Generalitat de Cataluña, donde acceder a las retribuciones de los cargos públicos es una odisea. Les adelanto que yo mismo lo he intentado, y sólo lo he logrado porque explicó los pasos a seguir. También reconoció que algunas instituciones, como la Casa Real, lo ponen mucho más fácil y argumentó que un buen parámetro de transparencia podría ser la cantidad de "clics" que hay que realizar para acceder a la información deseada; puesto que la información es pública, pero no siempre visible.

Con esa última reflexión, se dio el turno de palabra a Miguel Sala, quien explicó las diferentes acciones que desde Govern Obert habían sido llevadas a cabo. La primera fue la elaboración de una propuesta de ley de gobierno abierto para la Comunidad Valenciana, que fue presentada a todos los partidos políticos para su posible inclusión en sus diferentes programas electorales, cosa que algunos, IU y Compromís, hicieron. Asimismo, presentaron una propuesta de ordenanza municipal de gobierno abierto en el Ayuntamiento de Valencia, aprovechando que se estaban debatiendo cambios en la Ordenanza de Administración Electrónica. Aunque el Ayuntamiento lanzó su portal de Administración Electrónica como un gran avance, siendo verdad que ha mejorado en rapidez y accesibilidad a determinados trámites, señala que todavía hay muchos que siguen siendo básicamente presenciales, como la solicitud de obra menor.

Para Sala, lo que se pretende con el Open Government y Open Data es la puesta a disposición de la información, permitiendo a los ciudadanos visualizar con facilidad los datos en una misma página e interpretarlos. Además, existe software gratuito que cualquier Administración puede utilizar para este fin y plataformas como la Fundación Ciudadana CIVIO, que permiten comparar diferentes indicadores (Por país, Comunidad Autónoma, evolución temporal...) y acudir a la fuente de obtención de dichos datos. Además de trabajar en el ámbito legislativo y el de los medios de comunicación, Incidió en la necesidad de educar en transparencia y gobierno abierto desde la escuela, logrando que los jóvenes busquen y analicen críticamente la información por sí mismos.

Diego Álvarez, explicó el proyecto analizo.info como una actividad de emprendimiento social, que busca la mejora social, ser abierta y permitir participar a todo el mundo. Así, se crea una ciudadanía empoderada, en la que ellos son el centro del proceso, que se forma su propia opinión y con capacidad de influir en el gobierno a través de la TICs. El origen del proyecto estaría en el 15M, que supuso la vuelta de la política al debate ciudadano, y la inspiración de plataformas como CIVIO y la Open Knowledge Foundation. Recalcó que, si bien la aprobación de leyes de transparencia y la aparición de portales de open data son pasos importantes, lo que verdaderamente nos hará más libres es entender esta información.

Desde analizo.info se está llevando a cabo un proyecto de análisis sobre Política Europea y Desarrollo Sostenible, que analizaría los programas electorales de los partidos con representación parlamentaria, identificando sus propuestas y el posicionamiento de cada partido sobre las mismas. Esto, facilitaría una posterior rendición de cuentas según su actuación posterior, al identificar que se decía y que se hizo al final. Defiende el papel de la transparencia como un instrumento eficaz para luchar contra la corrupción, que genera desconfianza y desafección de los ciudadanos hacia las instituciones, los políticos y, en última instancia, entre nosotros mismos. Otro posible proyecto de investigación que señaló sería el tratamiento que los grandes medios, particularmente la televisión, que sigue influenciando la opinión del 87,4% de los españoles, según reciente encuesta del CIS, realizan de la información. El ciudadano, para empoderarse, debería conocer los medios y analizar el tratamiento de las noticias y su objetividad.

En último lugar, le tocó el turno a Alicia Sellés, quien recalcó que sin acceso a los documentos, definido como cualquier soporte que recoja la acción de la Administración en el ejercicio de sus funciones, no hay garantía de transparencia. Señaló que es cierto que existen restricciones legales a la hora de dar cierta documentación, pero que en ocasiones se usan como un escudo para no dar datos. Recuerda que, con el tratamiento informático adecuado, muchos documentos deberían ser más accesibles; y pone el ejemplo de la Hacienda española, cuyo tratamiento y contraste de la información la convierten en un referente en toda Europa. Respecto a la Administración Electrónica de cara al ciudadano, hizo ver que los datos que facilitan son los más sencillos para la Administración, como el pago de tributos o el cambio de domicilio fiscal, pero que no se ponen suficientes medios para desarrollarla de verdad. Lamentó que, en España, los documentalistas participen poco en la generación y gestión documental, mientras que en otros países, como Canadá, es práctica común que los gestores documentales participen en los diseños de expedientes y procesos administrativos. Sin embargo, explica, ello no implica que no exista regulación sobre el ciclo de vida del documento, el actual Real Decreto 1708/2011, por el que se establece el Sistema Español de Archivos y se regula el Sistema de Archivos de la Administración General del Estado y de sus Organismos Públicos y su régimen de acceso. Aunque algunos de los archivos mencionados, como el archivo intermedio de la Generalitat, sean virtualmente inaccesibles en la práctica.

Jose L. López Valenciano
Politólogo
@kasugakun

Crónica IV Seminario #politica2pto0: OGOV y E-Democracia (1ª parte)

El pasado 11 de abril de 2013, tuvo lugar en la universidad de Valencia el IV Seminario Política 2.0 de AVAPOL: E-Democracia y Open Government. Formaron parte de la mesa de inauguración de la jornada: María Elena Olmos Ortega, Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia; Margarita Soler Sánchez, Directora del Departamento de Derecho constitucional y Ciencia Política y de la Administración de la universidad de Valencia, Joaquín Martín Cubas, Director de la jornada y profesor de Ciencias Políticas; y, finalmente, José Luis Sahuquillo Orozco, coordinador de la jornada y Secretario de AVAPOL. Cada uno de ellos dio unas pinceladas sobre el objetivo de la jornada.



En primer lugar tomó la palabra Jose L. Sahuquillo, coordinador del evento. El politólogo quiso agradecer desde el primer momento la confianza depositada en la Asociación Valenciana de Politólogos AVAPOL para organizar "el evento más destacado en materia de nuevas tecnologías y política de toda la Comunitat Valenciana". Fiel a la línea que esta siguiendo AVAPOL durante los últimos meses, Sahuquillo afirmó que "no podíamos girar la cabeza y mirar hacia otro lado. La sociedad reclama mayor participación ciudadana y unos mejores instrumentos de canalización de la voluntad del pueblo en la voluntad política". Además anunció que la voluntad de AVAPOL y de la Facultat de Dret es continuar con esta serie de seminarios que el año que viene cumplen cinco años, "necesitamos continuar creando debate y opinión en los asuntos de la agenda política"


En segundo lugar habló Joaquín Martín Cubas, quien destacó que en el actual contexto de crisis, las instituciones se debilitan, lo que puede debilitar a la propia democracia. La solución pasa por unas instituciones fuertes y representativas. Recordó que las democracias liberales han supuesto un aumento de la libertad a través del establecimiento de una serie de garantías, pero hay que mejorarlas y dar un paso más allá en la participación ciudadana. Por su parte, Margarita Soler, destacó que la mañana era para la academia y la tarde para la sociedad civil (una descripción bastante ajustada de las dos partes de la jornada). De este modo, se recogen dos perspectivas complementarias y la universidad recupera su conexión con la sociedad. Por último, Margarita Soler Sánchez recuerda que la universidad está para servir a la sociedad, colaborando y participando con ella en las búsqueda de soluciones justas a los problemas. Dadas las exigencias actuales de la sociedad, el marco constitucional actual parece no ser suficiente. Por ello, el open government puede ser la solución al permitir la comunicación directa y la participación de la sociedad en el gobierno en todos los niveles; pero los ciudadanos deberán aprender también a gestionar este tipo de control.

Tras la inauguración del seminario, se dio paso a la conferencia "La nueva ley de transparencia y buen gobierno: análisis DAFO", a cargo de Lorenzo Cotino, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia, quien fue presentado por María José Ferrer de San-Segundo, miembro de AVAPOL.

En primer lugar, contextualizó la situación en España, comparándala con el resto del mundo y su desarrollo histórico. Así, recordó que fue Suecia en 1766, con la aprobación de Acta de Libertad de Prensa, el primer país del mundo que reguló el acceso a la información, si bien se trató de un hito sin continuidad. Fue necesario esperar hasta 1881 para que el Reino unido regulara el right to publicity. En cualquier caso, lo que pretendía mostrar era que open government y transparencia no son tan novedosos y, en su opinión, lo que ha cambiado son las herramientas.


En su opinión, la Freedom of Information Act (FOIA) estadounidense, aprobada en 1966 y enmendada en 1996 para adaptarla a la nueva administración electrónica, es hoy la más completa del mundo. En la misma década de los sesenta, son aprobadas en Europa diferentes leyes regulando el acceso a la información. Asimismo, ya en aquella época, diferentes organizaciones internacionales como el FMI o el Banco Mundial, exigen la aprobación de leyes de transparencia a los países que pretendan obtener fondos de ellos. Esto explica que, al menos sobre el papel, muchos países en vías de desarrollo tengan leyes de transparencia más avanzadas que las nuestras. Por ejemplo, en muchos países de latinoamérica es posible acceder a la información sin necesidad de acreditar un interés legítimo. En Europa, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea ya incluye el derecho de acceso a la información pública. además, en 2009 fue aprobado el Convenio del Consejo de Europa sobre el Acceso a los Documentos Públicos (documento que, a día de hoy, España no ha ratificado), con el fin de solventar los problemas asociados al déficit democrático y lograr una mayor legitimidad.

Refiriéndose a la situación en España, recordó que sí existe un derecho de acceso a información pública, básicamente a través de los procedimientos y casos que establece la Ley 30/1992, pero anticuado e insuficiente. Y, para liar más la cosa, incluso tras la aprobación de la Ley de Transparencia que ahora se debate, seguirán vigentes leyes dispersas que regularán diferentes aspectos de este acceso, como la Ley de Reutilización de la Información del Sector Público y diferentes reglamentaciones autonómicas y locales.

Tras ponernos en situación, procedió al análisis de la Ley de Transparencia que ahora mismo se debate. Encuentra que la proposición de ley de 2011 es algo más innovadora que el texto socialista de 2009, si bien critica que se trate de un proceso legislativo opaco pues, aunque se abrió un periodo para que los ciudadanos presentaran sugerencias y posibles enmiendas a la ley, nunca se supo cuales fueron aceptadas y sobre que criterios.

El actual proyecto cuenta con 29 artículos, cinco disposiciones adicionales y nueve finales. El sujeto de la ley es todo el sector público, aunque existen zonas grises: los órganos constitucionales (Tribunal Constitucional, Congreso, Senado y algunos otros enumerados en el artículo 2.1.f), sólo estarían sometidos a ésta en la medida que realizaran actividades de Derecho Administrativo. La transparencia que se regula es una transparencia activa, lo que va más llá de un simple derecho de acceso, para convertirse en una puesta a disposición y difusión de la información sin necesidad de solicitarla. Para ello, el artículo 8 contempla la creación de un Portal de Transparencia que facilite el acceso a la información. En todo caso, Cotino hecha de menos una mayor concreción.



Para la ley, la información pública aparece definida en el artículo 10, y es básicamente toda la que emitan los sujetos públicos, en cualquier soporte, excepto si está incurso en elaboración o reelaboración, así como la privada en posesión del poder público en el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, quedan fuera cosas como las comunicaciones internas. El derecho de acceso se universaliza. De hecho, los límites que establece al mismo el artículo 11 no recogen la necesidad de demostrar interés legítimo, como hasta ahora, aunque se sigue requiriendo la acreditación de identidad y está por regular el método de acreditación electrónica. Se permite además el acceso parcial a la información, artículo 13.

El plazo para dar contestación, artículo 17, es de un mes desde la recepción de la solicitud, ampliable a otro mes si el volumen o complejidad de la información solicitada lo requiriese. La Administración podrá pedir al solicitante, cuando no haya identificado suficientemente la información que desea, que la concrete, artículo 16.2. Asimismo, si la información solicitada afecta a terceros, se les concederá un plazo de quince días para que realicen las alegaciones oportunas, artículo 16.3. El acceso a la información será gratuito y preferentemente por vía electrónica, artículo 19. Sin embargo, podrán exigirse costes o tasas según el soporte en que se dé la información o el esfuerzo para recabarla. En cualquier caso, los costes no pueden ser disuasorios.

Por supuesto, señala, la ley consagra unos límites al ejercicio de este derecho, lo cual no es negativo en sí. Lo importante es la ponderación entre el interés legítimo y éstos. De este modo, aunque la Ley de Protección de Datos establezca una serie de límites también, puede haber casos en que exista un interés superior que motive dar la información solicitada. Lo que sí critica es que se establezca el silencio negativo. Por suerte, señala, lo que importa es que existan garantías para recurrir este silencio. El proyecto de ley recoge la posibilidad de realizar una reclamación previa ante la Agencia Estatal de Transparencia, Evaluación de las Políticas Públicas y de la Calidad de los Servicios que, si no es resuelta y notificada en el plazo de tres meses, se entenderá desestimada. En cualquier caso, siempre se podrá recurrir a la via judicial.

Tras este detallado análisis, el profesor Cotino pasó a nombrar brevemente la parte del texto dedicada al buen gobierno, que calificó como injerto desconectado del resto de la ley, que incluye infracciones y sanciones para los malgastadores, mientras que en la sección dedicada a la transparencia, no se incluye ninguna potestad sancionadora.

Entre las debilidades de la ley, apunta que se trata de un texto de mínimos, aunque suponga una mejora sustancial respecto a la situación anterior. Si bien la norma no es mala, ni es revolucionaria, ni recoge completamente los principios del gobierno abierto, cuya esencia son las nuevas tecnologías. Además, no hay asignación presupuestaria para su desarrollo; se atenderá con medios ya existentes. Pero no todo es negativo, también hay espacio para las oportunidades. La ley otorga margen para que las administraciones autonómicas y locales complementen la ley y le den concreción, estableciendo órganos concretos y dotándolos de potestad sancionadora; así como establecer qué información debe estar disponible y cómo (soporte). La gran amenaza para la ley, recuerda, es que se apruebe y la olvidemos, ya que se suele hablar mucho de participación y ciudadanía, pero es poca la gente que realmente participa y se interesa activamente por estos temas.

Jose L. Valenciano
Politólogo