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Una becaria en AVAPOL (III): Soy corrupto

Difícil, es una palabra que se queda muy corta para describir la realidad que atraviesa la C. Valenciana. El “Levante feliz” ese mito se desmorona más que nunca, con la ayuda de PPCV está llegando al final de sus días. Como ha dicho en muchas ocasiones Ximo Puig, el líder del PSPV, “la C.Valenciana dejará de ofrendar glorias a España para convertirse en el problema valenciano”, un análisis muy acertado si vemos lo que ha ocurrido durante esta semana. No destacamos ya por ser la alegría de la huerta, sino que nuestra comunidad ya es un dolor de cabeza para el gobierno central. 

El anunciado fracaso del conceller de hacienda, Juan Carlos Moragues, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera del jueves, acaba con el propósito del PPCV de obtener un nuevo sistema de financiación. La quiebra de la C. Valenciana, no estaba en la orden del día, ante el revés de esta reunión los miembros del Consell debatieron las dos posibles estrategias. Estas estrategias barajan entre unos brutales recortes en sanidad y educación, que presuntamente harían cumplir el objetivo de déficit fijado, o desobedecer las directrices del gobierno central presentando un nuevo plan de equilibrio donde los recortes no se contemplen añadiendo una partida extraordinaria de ingresos. 

Pese a la inviabilidad del sistema financiero Moragues, compareció tras la reunión que descarta dimitir ante la falta de resultados, y señalo que su cargo está a disposición del presidente de la Generalitat. Así la Generalitat acumula una deuda que se sitúa sobre los 33.000 millones, que genera al año 1.300 millones en intereses. 

Ante estos hechos, la oposición recrimina el fracaso de la gestión del ejecutivo valenciano y sentencian el final de la legislatura. Así lo declaraban los portavoces de Compromis y EU, que apuntaban a que la solución pasaba por la convocatoria de elecciones y la derrota electoral del PP. Aunque esta solución no resuelve nada el próximo gobierno de la Generalitat poco mas podrá hacer, con las arcas vacías y una deuda creciente, el futuro de los valencianos y su gobierno se verá sometido a los intereses del gobierno central. 

Mientras tanto no dejan de florecer nuevos supuestos casos de corrupción, “Vaersa” la empresa pública que depende de la Conselleria de Infraestructuras y Medio Ambiente, de la que es responsable Isabel Bonig. La policía ha detenido al ex director y al actual responsable de la empresa, Felipe Espinosa y Enrique Simó. El grupo socialista, ha anunciado que va a pedir la creación de una comisión para investigar el caso y la comparecencia de la consellera para que rinda cuentas de este supuesto nuevo saqueo. 

Otros despilfarros de nuestros recursos públicos, los pone sobre la mesa el juez Castro, instructor del caso Nóos, revela que Iñaki Urdangarin además de los 900.000 euros que percibía por cada evento deportivo Valencia Summit , cargaba sus gastos de estancia a las entidades firmantes de los convenios: la Ciudad de las Artes y las Ciencias y la Fundación Turismo Valencia. 
También el cierre de RTVV sigue sumando gastos, un total de 16 asesores contratados irregularmente en su día suman una cantidad de 1,2 millones. El diputado socialista Josep Moreno, acusa a los populares de haber olvidado adrede el despido de los enchufados durante la comparecencia de José Ciscar en la comisión de Coordinación de las Cortes Valencianas. Mientras este se desentiende argumentando que él no era el responsable de los contratos ni despidos de personal de RTVV. Además defendió la cobertura mediática que Canal 9 hizo sobre el accidente de Metrovalencia de 2006, aunque pide perdón a las victimas si percibieron que esta fue insuficiente. 

Paula Pons Soler 
Becaria AVAPOL
Estudiante de Ciencias Políticas de la Universitat de València 

Sentido y sensibilidad: el caso de Gamonal.

Pongamos que hablamos de Burgos. Una ciudad castellana de apenas 180.000 habitantes; sociológicamente conservadora, morfológicamente lineal, extendida sin apenas desniveles a lo a lo largo del valle trazado por los ríos Vena y Arlazón. Una urbe apacible, con un cierto sentimiento de atemporalidad, al que contribuye a partes iguales su contenido desarrollo económico y la deslumbrante monumentalidad de su casco antiguo. La falta de inmigración y el constante goteo de vecinos hacia Madrid, salida académica y laboral natural de los burgaleses, conforman una estampa demográfica estable y básicamente homogénea. Con estos mimbres, pocos hubieran apostado por esta ciudad como escenario de uno de los mayores conflictos vecinales de los últimos años. Una confrontación dura, con una historia subyacente que tiene nombre propio: Gamonal. 

¿Qué lleva a un barrio de 70.000 habitantes a lanzarse a la calle para paralizar la construcción de un nuevo boulevard y un parking subterráneo? ¿Cómo una teórica mejora urbanística provoca el frontal rechazo de una vecindad que nunca antes había manifestado signos de conflictividad a gran escala? 

La explicación pasa por entender cada urbe y sus barrios como lo que Walter Benjamin definió como un espacio simbólico compartido, en el que la acción de diferentes actores sociales crea una histórica común que, en definitiva, conforma el verdadero significado de la ciudad. Un rápido vistazo al desarrollo de Gamonal nos permite entender que su historia y su memoria colectiva son sensiblemente distintas a las del resto de Burgos. 

Gamonal de Río Pico pasó a formar parte de Burgos en 1955, lo que impulsó dos hechos que marcarían el devenir del barrio: el trasvase de población hacia barrios más céntricos (en una suerte de pequeño éxodo rural) y la ubicación por parte del gobierno franquista del polígono industrial más grande de la ciudad. Fue a partir de ese momento cuando Gamonal empezó a experimentar un rápido incremento de su población, convertido en un barrio obrero cuya expansión quedaba vinculada a la nueva actividad fabril de la zona. Fue así como los bloques de viviendas empezaron a sustituir la fisionomía del antiguo pueblo, a la par que la densidad demográfica comenzaba a superar con creces a la media del lugar. Estas circunstancias habían convertido al barrio más poblado de Burgos en la zona que más diferencias mostraba con el resto de la ciudad. De esta manera, al conservador inmovilismo del centro urbano, se contraponía el intenso ritmo de un área obrera en expansión, con una sensibilidad y una percepción de su entorno diferente a la de los barrios más cercanos a la zona noble de ciudad. 

El Gamonal actual es el reflejo de aquellas experiencias compartidas, pero vividas con una cierta desconexión respecto al resto de la trama urbana. Como la mayoría de los barrios obreros, Gamonal ha sido duramente castigado por la crisis económica, haciendo de la falta de empleo el común denominador entre la mayoría de las familias que lo habitan. La falta de inversión en mejoras básicas para la zona ha sido otra constante para la zona, que ha visto como el dinero público ha pasado de largo por sus calles pese a que albergan 70.000 de los 180.000 habitantes de Burgos. Ante este panorama, la realización de un boulevard con zona peatonal y la eliminación de plazas de aparcamiento gratuitas en detrimento de un parking de pago ha sido percibida como lo que efectivamente es: una operación urbanística impostada e insensible, al margen de cualquier necesidad real existente. 

El artificioso proyecto de Gamonal no solo ha pretendido modificar la ciudad sin tener en cuenta a quienes la habitan, sino que ha sido percibido como una auténtica imposición por quienes nunca se han mostrado interesados en integrar de forma real uno de sus barrios más populares. En un vecindario donde los propietarios auto gestionan el aparcamiento en doble fila y donde el poder adquisitivo se ha distanciado todavía más de los barrios céntricos, la creación de un boulevard donde prima la estética y el espacio peatonal no parece responder a una demanda real. Si a esto le añadimos sombras y sospechas de corrupción en torno a la concesión de la obra, el estallido vecinal empieza a tener sentido. Se ha pretendido hacer ciudad al margen de quienes han cargado con el peso de la misma en su expansión, priorizando el simple embellecimiento estético por encima de una realidad social que no se ha sabido (o no se ha querido) comprender. 

 Si las particularidades de un barrio son fruto de la interacción entre su trama urbana y el modo en que sus vecinos la habitan y usan, está claro que todos cuentan con una sociología propia que debe respetarse e integrarse con el resto de zonas y sensibilidades que conforman el tejido de una ciudad. Sólo desde el respeto a esta idiosincrasia es posible hablar de ciudades en el sentido más completo de de la palabra, entendiéndolas como espacios públicos y políticos, como continentes de una verdadera esfera pública. En definitiva, como polis. Desde el nacimiento de las grandes ciudades decimonónicas, el urbanismo nunca ha podido escapar a su marcado carácter socio – político, a su capacidad de imponer intereses de clase, de generar riqueza o de plasmar la actividad de las diferentes elites gobernantes. Por eso, cuando hablamos de Gamonal hablamos de algo que va más allá de urbanismo. Es una cuestión de sentido y sensibilidad.

David Sabater
Vicepresidente AVAPOL 
@sabater_david

La corrupción política en la Comunitat Valenciana. Entrevista a Palmira Chavero

Palmira Chavero es Doctora en Ciencias de la Comunicación y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y colaboradora del departamento de Sociología y Opinión Pública en la Facultad de Ciencias de la Información de esta misma Universidad.
 
Especialista en Comunicación Política y periodista de profesión, Palmira ha llevado a cabo una investigación sobre la corrupción política en los medios de comunicación centrándose en el caso Gürtel, cuyo epicentro se ubica en la Comunidad Valenciana. Palmira presentó una comunicación sobre esta investigación en el II Congreso Internacional del GIGAPP (Grupo de Investigación en Gobierno, Administración, y Políticas Públicas), celebrado en 2011 en Madrid, y fue galardonada con uno de los Premios Jóvenes Investigadores Joan Prats 2011.
 
Hoy en Avapol hemos querido conversar con Palmira sobre la corrupción política, la percepción ciudadana sobre este hecho y el papel actual de la prensa española en la conformación de la opinión pública, entre otros temas.  
 
Buenos días, Palmira. Cuéntanos, en primer lugar, ¿cuál es la motivación que te lleva a estudiar la corrupción política en los medios de comunicación?
 
Hola, Lucía. El tratamiento que los medios hacen de la corrupción política es uno de los muchos aspectos que nos interesan dentro del ámbito de la Comunicación Política, que es el área en el que trabajo. Por un lado, la percepción de los ciudadanos en los últimos años es de un incremento de la corrupción y deslegitimación de la clase política; por otro, los medios siguen siendo la principal vía que tienen los ciudadanos para conocer los asuntos que trascienden su entorno más cercano, como pueda ser un caso de corrupción (aunque es cierto que disponen de otras herramientas). Por tanto, la inquietud inicial era conocer cuál es la información que los medios están ofreciendo a los ciudadanos que, a fin de cuentas, es un componente fundamental a la hora de que éstos formen su propia opinión en esta materia. Es decir, se trataba de conocer si los medios estaban siendo neutrales ante un tema tan importante, asumiendo que eso podía estar influyendo en la imagen que los ciudadanos tienen de la corrupción política.  
 
Y, dentro de la temática de la corrupción política, ¿qué es lo que te lleva, como investigadora, a centrarte en el caso Gürtel? Afirmas en tu artículo que “se trata de un caso de corrupción de alto nivel”.
 
Además de la trama Gürtel, en la última legislatura aparecieron otros casos de corrupción política (Pretoria en Cataluña, los EREs en Andalucía, etc.) y en todos hemos estudiado el papel de los medios, pero ninguno de ellos alcanza la relevancia mediática de Gürtel. Lo peculiar de Gürtel, además de su magnitud, es que irrumpe en la esfera pública en la precampaña de Galicia y Euskadi (2009), desviando así la atención desde los temas económicos hacia uno político. Si miramos hacia atrás, vemos que después del estallido de la crisis económica en 2008, estas elecciones eran las primeras en las que el partido en el gobierno podía pagar la crisis; en este contexto tan delicado para el gobierno socialista, El País saca a la palestra un caso de corrupción que afecta al PP. Con ello consigue desplazar el tema económico, que a priori podía perjudicar al PSOE, y fijar la atención en un tema que dañaba al PP.
 
Hay que tener en cuenta que no es un caso más de corrupción, sino que salpica a personalidades de primera línea como el entonces presidente de la Generalitat, Francisco Camps, el exvicepresidente Víctor Campos, el exsecretario general Ricardo Costa y otros cargos de la Comunidad de Madrid y Galicia. Eso lo convierte en un caso de alto nivel, la implicación de dirigentes del máximo nivel, y es también lo que complica todo el proceso judicial, pues se ponen en marcha estrategias políticas y, como se ha visto, también de los propios medios de comunicación.  
 
¿Cuáles son las principales hipótesis de las que parte tu investigación?
 
La principal era comprobar si los diferentes medios de comunicación, siguiendo sus adscripciones ideológicas, habían tratado el caso Gürtel de manera distinta. En otras palabras, si los medios estaban primando la rigurosidad informativa a la hora de tratar un tema tan importante o, por el contrario, se movían por criterios ideológicos. A medida que la investigación se dilataba en el tiempo y se daban a conocer más aspectos del caso, se hacía interesante también ver cómo iba cambiando el posicionamiento de los medios. Es lo que sucede en el caso de El Mundo, por ejemplo, que al principio abraza la teoría de la conspiración y ataca a Baltasar Garzón (juez instructor) y poco a poco se va desvinculando hasta que acaba pidiendo la dimisión de Camps.  
 
Afirmas que los medios de comunicación, tienen una función teórica: hacer de mediadores entre el sistema político y los ciudadanos. ¿Existen, pues, otras funciones distintas que podamos encontrar en la práctica?
 
Más que funciones, prácticas. Una de las características del sistema mediático español (de “Pluralismo polarizado”) es la estrecha relación que se establece entre los medios y los partidos políticos, de manera que lo que se da en la práctica es que ambos tratan de influirse y en muchas ocasiones vemos cómo los medios tratan de marcar la agenda a los propios partidos; a veces lo consiguen. El alineamiento de los medios con los partidos hace que los intereses políticos primen sobre los netamente informativos; lo que nos encontramos en el caso español es que, más que defender a su opción política afín, la prensa ataca al adversario ideológico.
 
El hecho de que los medios atiendan a otro tipo de intereses más políticos o ideológicos hace que el ciudadano quede relegado a un segundo plano, con lo que esa función teórica de mediadores se desvanece en la práctica, cuando lo importante deja de ser informar a la audiencia.
 
Además, hay que tener en cuenta que los medios de comunicación forman parte de grandes holdings, es decir, tienen también una lógica económica que les condiciona; y los negocios integrados en esos grupos cada vez son más variados y el mismo grupo empresarial puede tener, además de otros medios de comunicación, negocios financieros, inmobiliarios, energéticos o de cualquier otro tipo. ¿Puede el ciudadano esperar que un medio denuncie prácticas ilícitas o ilegítimas de un partido si de ese partido depende, por ejemplo, la concesión de licencias audiovisuales al grupo mediático?  
 
Distingues a lo largo del artículo entre prensa conservadora y prensa progresista. ¿Podrías hacernos un breve “mapa de posición ideológica” de la prensa analizada?
 
En este trabajo se analizan ocho periódicos: El País, El Mundo, ABC (Sevilla), La Vanguardia, El Periódico de Cataluña, Levante EMV, La Voz de Galicia y El Correo. Con ellos se cubre todo el espectro ideológico de la prensa española de referencia, desde las posiciones más conservadoras como Abc y El Mundo hasta las más progresistas como El País o El Periódico de Cataluña, pasando por otras también conservadoras pero más moderadas como La Vanguardia y La Voz de Galicia, y otras cabeceras con un alineamiento ideológico menos explícito o más oscilante, como El Correo o Levante EMV. Titulares como “Garzón en la diana” (El País) o “Garzón sigue de cacería contra el PP” (El Mundo) son muy ilustrativos de las dos posturas opuestas.
 
En todo caso, conviene tener en cuenta que el mapa mediático, aun teniendo unas tendencias ideológicas muy marcadas, está en continua modificación. Por ejemplo, el periódico de gran tirada más progresista que hemos tenido en los últimos años, Público, estaba apenas empezando a andar cuando comenzamos este estudio y en poco tiempo se posicionó entre los grandes para desaparecer después; el caso de El País también es significativo, ya que en los últimos dos años está desplazando su posicionamiento hacia la derecha desde su punto de partida, o eso es al menos lo que se desprende de su análisis.
 
En el caso de los periódicos regionales, si bien se posicionan ante los temas importantes, lo hacen de manera menos explícita, por lo general porque pertenecen a grupos más pequeños, con más problemas de financiación y también porque tienen un trato más cercano con el poder (económico y político), lo que acaba por condicionarles.  
 
Cabe recordar que el caso Gürtel, que perjudica al PP, no es el único caso de corrupción que sale a la luz durante la secuencia temporal que analizas. Existen otros casos que afectan a otros partidos políticos. ¿Cómo maneja la prensa de distintas tendencias estas informaciones?
 
En efecto, en el período analizado también salen a la luz otros casos, como Pretoria o el de los EREs de la Junta de Andalucía, ambos afectan al PSOE: en Cataluña el primero y en Andalucía el segundo. Aun a falta de un estudio más exhaustivo de estos casos concretos, lo que podemos comprobar es que los medios sacan a la palestra los casos de corrupción cuando afectan al partido “adversario”. El País da mucha cobertura a Gürtel porque afecta al PP pero le presta mucha menos atención al tema cuando afecta al PSOE. De la misma manera, ABC y El Mundo intentan contrarrestar esa posible erosión al PP con el tratamiento que le dan a los casos Pretoria y de los EREs, a pesar de que éstos tienen una dimensión menor. ABC (Sevilla), por ejemplo, publica 35 portadas/editoriales desfavorables al PSOE-A y sólo una contraria al PPCV en todo el período. Es decir, lo que el estudio del caso Gürtel nos dice es que la prensa, ante un caso de corrupción política del máximo nivel, no está defendiendo la democracia, la transparencia o el buen gobierno, sino que defiende a su partido afín, y eso lo hace a través de una estrategia clara de ataque al adversario.  
 
Distingues entre la agenda mediática y la agenda pública. ¿En qué consiste cada una de ellas?
 
La agenda mediática se refiere a la agenda de los medios de comunicación, donde estudiamos tanto los temas publicados como el orden y la manera en que aparecen. Esta agenda en principio depende de muchos factores, pero cada vez está ganando más autonomía.
 
Al hablar de agenda pública nos referimos a los temas que les preocupan a los ciudadanos, que en nuestro caso estudiamos a través de los barómetros. Al igual que la anterior, está influida por muchos factores, desde la experiencia personal hasta los medios de comunicación, entre otros. Lo significativo es que para conocer los temas que escapan de su entorno, los ciudadanos dependen de los medios de comunicación y éstos, a su vez, pretenden que los ciudadanos asuman como propia la agenda que ellos (los medios) proponen. El resultado es que nos encontramos en una suerte de lucha en la que los medios presentan a la audiencia una serie de temas que consideran los más importantes en tanto que los ciudadanos siguen teniendo cierto grado de autonomía para asumir o no esa agenda.
 
La corrupción no sólo afecta a la agenda mediática sino, como bien apuntas en el artículo, también afecta a la propia ciudadanía. ¿Cuál ha sido la percepción ciudadana respecto a la corrupción? ¿Han castigado electoralmente a los partidos corruptos, como cabría esperar?
 
En este aspecto se da una paradoja, porque la preocupación de los ciudadanos con respecto a la corrupción ha aumentado en los últimos años (está entre los problemas más importantes), probablemente porque también crece la percepción de la corrupción; sin embargo, ha sido precisamente en la última legislatura cuando más medidas se han tomado para combatirla. A partir de aquí podemos hacer dos consideraciones: bien ha aumentado mucho la corrupción a nivel local y eso es lo que detecta el ciudadano (porque lo conoce de manera directa, sin recurrir a los medios) o bien la cobertura que están dando los medios de este tema está teniendo mucha influencia en la audiencia. O ambas. Entre 2008 y 2011, casi un 10% de las portadas y editoriales de la prensa tenía a la corrupción política como tema principal. Conviene tener presente estos datos al analizar la desafección hacia la clase política, pues ambas variables están muy relacionadas.
 
A pesar de todo, y aunque con estos datos no se puede establecer una relación directa entre corrupción y voto, no parece que los ciudadanos estén castigando electoralmente a los partidos implicados; hay algunos trabajos de investigación previos muy interesantes que apuntan en esta línea. Si tenemos en cuenta los datos de la Comunitat Valenciana, que fue el epicentro de la trama Gürtel, vemos que el entonces presidente ‘popular’ (imputado), Francisco Camps, revalidó la mayoría absoluta en las elecciones de mayo de 2011. A nivel general, el PP venció esas elecciones municipales y autonómicas por un margen de 9,74 puntos con respecto al PSOE. Aunque conviene analizar cada cita electoral en su contexto, no parece que la corrupción haya afectado mucho al PP, o al menos no lo suficiente como para que su electorado le retire la confianza. Esto nos puede llevar a cuestionarnos si, en último término, el ciudadano tiene asumida la corrupción como una constante dentro de la clase política y ésa es la razón por la que no la penaliza en las urnas, lo cual debiera hacernos reflexionar bastante.  
 
Una última cuestión que me gustaría hacerte, Palmira. En el análisis de contenido de la prensa también mencionas una frase que me ha llamado profundamente la atención “lo que cabría esperar de una prensa independiente y crítica”, y que, deduzco que estamos ante todo lo contrario. ¿Qué es para ti, Palmira, una prensa independiente y crítica?
 
Desde el momento en el que la prensa se sirve de la corrupción política como una herramienta para atacar al adversario ideológico y, más aun, desde el momento en el que la prensa tiene algún tipo de adversario ideológico, está dejando de ser crítica y, por supuesto, independiente, pues está priorizando una serie de objetivos que en teoría no son los suyos y que se alejan del verdadero Periodismo. Cuanto más cerca esté de un partido, más lazos le unirán y más relaciones de dependencia establecerá con él. De la misma manera, a medida que un medio de comunicación crezca empresarialmente e incremente las relaciones con otras entidades y grupos (bancos, empresas, lobbies…), menos independiente será. Una prensa realmente independiente y crítica debiera estar vigilante de los abusos del poder y de las instituciones, velar por una verdadera democracia y participar en la construcción de una opinión pública crítica y autónoma. En definitiva, creo que debiera ser aquélla comprometida con la información rigurosa y, de posicionarse, lo hiciese del lado del interés ciudadano, no del poder político. A pesar del sistema mediático actual, en España tenemos muy buenos profesionales para esa tarea, pero a menudo nos encontramos con que muchos medios de referencia acaban por estar al servicio de los números –como empresas–y del poder –como herramienta política–.
 
Muchas gracias por atender a Avapol y compartir tu investigación con nosotros, Palmira.
 
Muchas gracias a vosotros, Lucía.
 
Puedes descargarte el TEXTO INTREGRO de la investigación haciendo clic aquí
 
Palmira Chavero tiene actividad en Twitter y quien lo desee puede comunicarse con ella a través de @p_chavero

 
Lucia Campos Seguí        
Junta Directiva AVAPOL
 

ÉTICA, ESTÉTICA Y LEGALIDAD


"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo", dijo OscarWilde.

Efectivamente eso pensé al recibir el encargo de nuestra ilustre presidenta, de una aportación, para la publicación de nuestra revista virtual, constaté que tenia algo que decir y que lo quería decir, pero lo debía hacer de la manera más aséptica posible, procurando seguir los consejos de uno de nuestros profesores que en una de sus clases magistrales me espetó “ un buen politólogo debe dejar aparte su apasionamiento”.

Por eso al tratar, en mi artículo un tema tan delicado como el que abordo y en mi quimera de ser “un buen politólogo”, no he querido, decantarme excesivamente, en su aspecto político. Cada uno tenemos una sensibilidad hacia estos temas, que, como demócratas hemos de respetar, mas, escribiendo en un medio y para una asociación como la nuestra. Pero como todo en la vida, hasta las más elementales funciones humanas, aunque sea tangencialmente, están influidas por la política, me perdonareis, que pese a lo dicho, en más de una ocasión; ese deseo, el de dejar aparte el aspecto político, no esté plenamente conseguido.

En estos días he visto, no sin cierta perplejidad, por otra parte, ya experimentada, como ciertos políticos de nuestro más próximo entorno, confunden demasiado asiduamente los términos, Ética, Estética y Legalidad.

Por lo tanto parece obligado empezar por definir lo que comúnmente se entiende por cada uno
de estos términos:
ÉTICA: "Que es conforme a la moral o a las costumbres establecidas".
ESTÉTICA: "Aspecto exterior de una persona o cosa".
LEGALIDAD: “Se entiende aquello que es permitido bajo el sustento de un marco de
derecho (el llamado derecho positivo)”.

.Una de mis primeras lecturas sobre ética fue, ya ha llovido desde entonces, una corta pero intensa obra del profesor Aranguren titulada “Ética y Política”, Ed. Guadarrama, Madrid, 1985. En esta obra, entre otros aspectos se trata la relación existente entre legalidad y justicia entendiendo ésta como “lo que debe ser”, definiendo así el marco de derecho en el que se debe mover la legalidad. Pero al margen de estas disquisiciones cuasi filosóficas, permitiréis, compañeros, que, de una vez por todas me adentre en el tema práctico de mi artículo, que como he dicho ha sido reacción a ciertas actitudes de algunos políticos de nuestro más próximo entorno.

No hay más que ojear los periódicos para ver como, en la práctica política diaria estos tres términos se subvierten y olvidándose de una de sus tareas relevantes, los políticos, lejos de hacer pedagogía política, lejos de contribuir a la construcción de esa ética social a la que se refería Aranguren que la relacionaba con la ética política que tendría por objeto, el como debe ser y organizarse la societas civilis y que principios la deben gobernar para que esa societas y ese gobierno sean morales, para que satisfagan las exigencias de la “ética general”, se dedican a justificar lo injustificable produciendo un daño moral incalculable y dando pábulo a aquellos, que
interesadamente, propagan que la política está para que unos cuantos se enriquezcan.

Entro, por estar íntimamente relacionado con el concepto anterior con el término estética, efectivamente, la hija del rey no sólo debe de ser honrada sino, además parecerlo. Como puede, sin sonrojarse, explicar un gobernante, a los ciudadanos que le otorgaron su confianza que por mor de la legalidad otorga a sus amigos prebendas que económicamente ascienden a más de siete millones de euros mediante argucias legales, que efectivamente dan al asunto un viso de legalidad, pero que ética y estéticamente son total y absolutamente reprobables. Cómo se puede justificar que la dueña de las empresas benefactoras de esos privilegios sea, además, secretaria del grupo parlamentario al que pertenece el político en cuestión. Desde el punto de vista de la ética y de la estética como puede ese político salir en los medios para decir a los ciudadanos, a los que gobierna, que no tiene ninguna importancia el hecho de que su esposa sea copropietaria de una finca de recreo, en la que, por cierto, hay un artilugio para la práctica ilegal de una técnica de caza de aves, con la dueña de la empresa que se beneficia de las obras que el político en cuestión controla. A todo esto hay que añadir que la finca se está pagando con una hipoteca de la que son deudores solidarios tanto el político como su esposa, además de la dueña de la empresa beneficiada y su esposo el Consejero Delegado de la misma.

Las actuaciones del político en cuestión así como las de otros que han recibido dádivas y regalos de algún implicado en el caso Gürtel no contribuyen precisamente a que la vida política sirva de ejemplo, como debiera ser, a la ciudadanía, no corresponde a esa ética política ni tampoco a la estética de la misma, pero es que yo dudo mucho de que se ajuste, en algunos casos, a la legalidad, como el deber ser, en este sentido es en el que expreso mis dudas, pero de este juicio se encargará el pueblo y la historia. De la otra parte del aspecto, el ser, el derecho positivo, de esa, deseo que los jueces actúen con celeridad y pongan a cada uno donde le corresponde.

También he podido comprobar, con mucha tristeza, como se confunde lo público con lo privado, como se hacen pagos que corresponden a una actividad privada con fondos públicos. Aquí lo que se está produciendo es una saturación química, la cosa no mezcla pero se quiere mezclar, por eso, porque se confunde; quizás por exceso de uso y pérdida de referentes, lo público con lo privado. Aquí tampoco se tienen claros los tres conceptos analizados.

No quiero acabar sin recordar lo que Abraham Lincoln, ya en 1838 dijo respeto a la ley, a las reglas de juego: "Que la reverencia por la ley sea susurrada por cada madre americana a la criatura balbuciente en su regazo; que se enseñe en las escuelas, en los seminarios y en las universidades; que se escriba en las cartillas, los abecedarios y los almanaques; que se predique en los púlpitos, se proclame en las Cámaras legislativas y se haga cumplir en los tribunales de justicia". Así sea, también en nuestra tierra.

.PEDRO SÁNCHEZ GABALDÓN.. Marzo 2009.
Asociación Valenciana de Politólogos.

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