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EL CEREMONIAL DEL PODER

Sin lugar a dudas hemos asistido a unos momentos de gran trascendencia histórica, y hemos podido disfrutarlos en directo y en primera persona a través de los medios de comunicación, como si todos los españoles hubiéramos podido asistir a todos y cada uno de los espacios elegidos para escenificar el cambio dinástico y el relevo en la Jefatura del Estado.

Desde la más absoluta normalidad, España ha resuelto en 16 días la cuestión sucesoria bajo los preceptos establecidos en la Constitución de 1978 que determinaban en los distintos artículos contenidos en su Título II todos aquellos aspectos referentes a La Corona, dando una vez más un ejemplo a todos al proyectar una imagen de sociedad moderna y madura que resuelve con solvencia una cuestión nada baladí, pues las distintas sucesiones dinásticas, y más las de la Casa de Borbón  no han estado exentas de una inestabilidad política que se trasladó a la sociedad en cada momento histórico.

La cronología de los hechos arrancaba el 2 de junio.

  • S.M. el Rey Don Juan Carlos I firma y entrega al presidente del Gobierno, D. Mariano Rajoy, el escrito de abdicación. 
  • El presidente del Gobierno informa al resto de los miembros del Gobierno.presidente del Gobierno realiza una declaración institucional a la nación. S.M. el Rey Don Juan Carlos I comunica a los españoles a través de un discurso televisado su abdicación.

El martes, día 3 de junio, el Consejo extraordinario de Ministros aprueba lo siguiente:

  1. Acuerdo por el que se toma conocimiento del escrito de abdicación de S.M. el Rey Don Juan Carlos I.
  2. Remisión a las Cortes Generales del Proyecto de Ley Orgánica de abdicación de S.M. el Rey Don Juan Carlos I.
  3. Acuerdo por el que se solicita la tramitación parlamentaria por el procedimiento de urgencia del Proyecto de Ley Orgánica de abdicación de S.M. el Rey Don Juan Carlos I.
  4. Acuerdo por el que se aprueba una Declaración institucional con motivo de la abdicación de S.M. el Rey Don Juan Carlos I.
  5. La Mesa, oída la Junta de Portavoces, acuerda proponer al Pleno de la Cámara su tramitación directa y en lectura única, votación que tiene lugar el 11 de junio, justo antes del debate de totalidad de la Ley.

El miércoles día 11 de junio, se produce el debate de totalidad de la Ley, y la votación por llamamiento en el Congreso de los Diputados del Proyecto de Ley Orgánica de abdicación, que obtiene 299 votos a favor, un 85 % de la Cámara. Finalizada la votación se remite al Senado, donde el 17 de junio tiene lugar el debate y votación, con un resultado de 233 votos a favor y cinco en contra, un 90.3 % de apoyo, con lo que queda aprobado definitivamente por las Cortes Generales.

A partir de este momento, la Altas Instituciones del Estado se disponen a trabajar en la escenificación formal del hito histórico, en la plasmación plástica de la sucesión en la Jefatura del Estado, un hecho que debe relanzar la imagen de una Monarquía moderna y de un Estado que asume sus retos desde la normalidad democrática. Unos momentos de gran trascendencia ad intra y ad extra, y que en la época de las TICS comportan una proyección global instantánea, por lo que la imagen de los eventos y la elección de los distintos elementos que han de participar en ellos es trascendental para potenciar esa imagen de modernidad, normalidad, trasparencia, sencillez y sobriedad que hemos transmitido al orbe.
Todos los expertos han coincidido en el excelente resultado, y ahí radica el éxito del protocolo y el ceremonial seguido, trabajado exhaustivamente para comunicar y participar al pueblo y al mundo entero de este hito histórico.

El protocolo español que tan bien describió Alfonso X el Sabio en las Siete Partidas, bebió de las fuentes del ceremonial visigodo inspirado en el imperial carolingio, cuyos Reyes se consideraban herederos del Imperio Romano-Bizantino. En su recorrido histórico fue fusionándose con el ceremonial de la Corte de Aragón a partir de los Reyes Católicos, para posteriormente asumir la etiqueta borgoñona con la llegada de los Austrias. El Uso de Borgoña era toda una exaltación del poder, del Emperador como cúspide del mismo que necesita una atmósfera especial que exalte su dominio, aún a costa de aislarle del resto de los mortales. Una rigurosa precisión que elevaba la figura del soberano a límites semidivinos, propios de quien ostentaba el poder de la primera potencia mundial. A partir de ahí, la españolización del ceremonial propició que se reconociera justamente en toda Europa con el nombre de etiqueta española.

Con la llegada de la Casa de Borbón, el ceremonial español fruto de su mestizaje imperial sufre una transformación acorde con el devenir de los tiempos que comportan una creciente pérdida de poder de los reyes y su corte, en beneficio de la sociedad civil. La época constitucionalista aporta al ceremonial una visión más integradora, más cercana. La Casa de Borbón oxigena el excelso ceremonial propiciando un acercamiento del Soberano con sus súbditos. Son nuevos tiempos, en los que el refinamiento en las formas conlleva una apuesta firme por la calidad más que por la cantidad.

Este instrumento ha vuelto a ser utilizado con maestría, como vamos a comentar en la sucesión de elementos que han participado en las dos fechas centrales de proceso, el miércoles día 18 con el acto de sanción y promulgación de la Ley Orgánica de abdicación y el jueves 19 de junio con el acto, de carácter estrictamente militar de la imposición del fajín de capitán General, el acto de Juramento y proclamación del nuevo Rey ante las Cortes Generales, y la posterior recepción de SSMM los Reyes con el tradicional besamanos.

Para el acto de sanción, se elige el salón de columnas del Palacio Real, edificio que fue iniciado por Felipe V en 1734, tras el incendio del antiguo Alcázar de los Austrias, siendo Carlos III el primero que lo habitó en 1764. Dentro de esta joya arquitectónica de noble trazado clásico, nos encontramos con ese espacio tan singular. El Salón de Columnas es el lugar que más diversidad de actos ha acogido, destacando por su notoriedad:

  • Firma del Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea (1985)
  • Conferencia de Paz sobre Oriente Medio en el Palacio Real de Madrid (1991)
  • Acuerdo Marco Interregional de Cooperación entre la Unión Europea y MERCOSUR (1995)
  • La Cumbre de la OTAN (1997)

La estancia presenta un orden de pilastras lisas realzado con columnas adosadas de fuste estriado, coronadas con la representación del Toisón de Oro. La Bóveda fue decorada por Sabatini en 1761, usando parejas de sátiros que sostienen medallones representativos de los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego).  Giaquinto fue el responsable de la decoración de la bóveda con el tema El Nacimiento del Sol‖, alegoría del Rey en la figura de Apolo. Toda la simbología de este recinto está dedicada a realzar la majestad de la Monarquía Hispánica bajo el reinado de Carlos III, el monarca ilustrado y reformista cuyo retrato preside ahora el despacho del nuevo Rey. En lugar destacado la estatua de Carlos V dominando el Furor, obra de León Leoni, ensalza aún más la trascendencia de la cita histórica en la que el Rey Juan Carlos I sanciona la Ley Orgánica siendo refrendado por el Presidente del Gobierno, D. Mariano Rajoy.

Alejados de un boato excesivo, la plasticidad de la ceremonia, su sobriedad, la emoción que transmiten sus protagonistas, los gestos que se producen tras la sanción real con la cesión en la precedencia del padre en el hijo, reflejan la importancia de las secuencias ordenadas por el protocolo. Con su posterior publicación en el BOE de 19 de junio, unas horas más tarde, el Príncipe de Asturias será ya el Rey Felipe VI, y la Infanta Doña Leonor ocupará el primer lugar en la sucesión del trono y tendrá como tal el título de Princesa de Asturias.

La mañana del 19 se presenta radiante. Coincidente con la festividad del Corpus Christi, la tradición popular nos revela que hay tres jueves al año que brillan más que el sol. Antes de la proclamación y jura del nuevo Rey, a las 9,30 horas, en el Palacio de la Zarzuela -sede de la Jefatura del Estado- S.M el Rey Don Juan Carlos I imponía su fajín de Capitán General a S.M el Rey Don Felipe VI, en un acto marcado por el ceremonial militar. Otro gesto cargado de simbolismo y con una acertada estrategia para ensalzar el acto central  de la jornada y presentar una imagen totalmente renovada de aquella de 1975 de proclamación y juramento de Juan Carlos I.

La Carrera de San Jerónimo espera la llegada de SSMM los Reyes de España. A la entrada del Congreso de los Diputados, un batallón de honores compuesto por escuadra de gastadores y cuatro compañías de los tres ejércitos (Ejército de Tierra, Armada y Ejército del Aire) y de la Guardia Civil, le rinden honores con la interpretación del himno nacional y, tras recibir novedades, Su Majestad el Rey Don Felipe VI pasa revista a la fuerza antes de entrar por la Puerta de los Leones del Congreso de los Diputados. El Rey viste el uniforme de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra: Guerrera azul con tirilla y puños blancos; pantalón azul; zapatos y calcetines negros; guantes blancos, gorra de plato azul; Fajín de General; Banda de la Orden de Carlos III; colgante de gran gala del Toisón de Oro; Gran Cruz de la Orden de Carlos III; y las tres Grandes Cruces al Mérito Militar, Naval y Aeronáutico.

El hemiciclo, reunido en solemne sesión conjunta de las Cortes Generales, sede de la Soberanía nacional que nuestra Constitución determina en el pueblo español, el poder constituyente, espera la entrada de la comitiva real. La Tribuna preparada al efecto refleja también un simbolismo especial que se quiere trasladar en este solemne acto. Todos los elementos aportan algo en una escenificación que busca la esencia de la monarquía Parlamentaria en la propia Constitución de 1978. El Cetro y la Corona que simbolizan la Proclamación del Monarca, la distribución espacial de los poderes del Estado, y en el centro los Reales protagonistas.

Sencillez, transparencia, luminosidad, frescura, solemnidad, adjetivos que nos llevan a poner en valor ese espíritu de cercanía de un Rey Constitucional que asume como propios los principios y valores de un Estado democrático y social de Derecho.  La fórmula del juramento establecida en el art 61 CE, nos lleva al momento culminante de la jornada que comporta el juramento ante el pueblo español soberano, representado por ambas Cámaras y por los otros dos Poderes del Estado, el Ejecutivo y el Judicial, junto a la Casa Real. Tradición y renovación en una ceremonia que recoge la tradición constitucionalista española desde 1812.

Su Discurso engrandece aún más la solemnidad del acto. La pulcritud en la forma y en el fondo no deja indiferente a nadie. Sin lugar a dudas entramos en una nueva etapa de la Historia, con una Monarquía renovada para un tiempo nuevo y con la Constitución como verdadera protagonista del hilo argumental del discurso, que pone en valor la función de la Monarquía Parlamentaria y del Jefe del Estado. En sus palabras  "Un Rey que debe atenerse al ejercicio de las funciones que constitucionalmente le han sido encomendadas y, por ello, ser símbolo de la unidad y permanencia del Estado, asumir su más alta representación y arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones".  

Otro guiño que no pasa desapercibido: "la Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza; y para ello, velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social".

Su impronta queda reflejada en sus alusiones a las cuestiones de actualidad, los jóvenes, el desempleo, la investigación científica, el medio ambiente, la igualdad de género, las nuevas tecnologías... "El bienestar de nuestros ciudadanos -hombres y mujeres-, Señorías, nos exige situar a España en el siglo XXI, en el nuevo mundo que emerge aceleradamente; en el siglo del conocimiento, la cultura y la educación".

Y por último, tras su mención a la proyección exterior de España, su vinculación con el proyecto europeo y los lazos históricos con Iberoamérica, nos traslada  su  idea de España, desde la diversidad pero "basada en la igualdad de los españoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español. Porque los sentimientos, más aún en los tiempos de la construcción europea, no deben nunca enfrentar, dividir o excluir, sino comprender y respetar, convivir y compartir". Para rematar con un deseo, "Yo me siento orgulloso de los españoles y nada me honraría más que, con mi trabajo y esfuerzo de cada día, los españoles pudieran sentirse orgullosos de su nuevo Rey".

Finalizado el acto,  los Reyes presidieron su primer desfile militar. Las compañías de honores desfilan ante Sus Majestades los Reyes de España, Su Alteza Real la Princesa de Asturias, Doña Leonor, y Su Alteza Real la Infanta Doña Sofía. Bajo la precisión milimétrica que el protocolo establece en la secuencia de actos, los Reyes se disponían a trasladar la cercanía de la Corona con el pueblo dispuesto a lo largo del recorrido entre el Congreso y el Palacio Real. En coche descubierto, Felipe VI de pie y la Reina Leticia sentada, los jóvenes monarcas recogieron el afecto de un pueblo que hacía propio el momento histórico que acabábamos de vivir, así como su confianza en la nueva etapa que ambos representan.

Ningún escenario puede aportar la belleza y la plasticidad que la imagen del Palacio Real transmite. Símbolo de la Monarquía, primero desde el balcón recayente a la Plaza de Oriente la Familia Real saluda al pueblo. La fotografía de la renovada Familia Real es otro momento histórico.  De acuerdo con el Real Decreto 2917/1981, de 27 de noviembre, sobre Registro Civil de la Familia Real, Artículo primero: En el Registro Civil de la Familia Real se inscribirán los nacimientos, matrimonios y defunciones, así como cualquier otro hecho o acto inscribible con arreglo a la legislación sobre Registro Civil, que afecten al Rey de España, su Augusta Consorte, sus ascendentes de primer grado, sus descendientes y al Príncipe heredero de la Corona. El resto pasan a ser familia del Rey.

Y por último, la escenificación de la complicidad de la Corona con la sociedad civil que da la bienvenida a los nuevos Reyes. En el centro del Palacio se encuentra el  Salón del Trono, otro de esos espacios que hablan por sí solos, en cuyo techo pintó Tiépolo la Gloria de la Monarquía española, y que está decorado con las estatuas encargadas por Velázquez a los mejores escultores de la Roma barroca para el antiguo Alcázar de los Austrias. En él, más de 3000 personas participaron del tradicional besamanos, que hunde sus raíces en el ceremonial de la Corte de Castilla, con el que los Reyes cerraron una jornada histórica.

Nuevos símbolos reflejan ya los cambios del nuevo reinado. El R.D. 527/2014 por el que se crea el guión y el estandarte de S. M. el Rey Felipe VI, de acuerdo con el asesoramiento de la Real Academia de la Historia. El Consejo de Ministros ha aprobado así mismo, un Real Decreto que modifica el actualmente vigente desde 1987 sobre Régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los regentes, con el fin de otorgar un tratamiento singular al Rey que, voluntariamente, pone fin a su reinado y a la Reina Consorte. Todo perfectamente reglado para visualizar perfectamente los cambios producidos en la primera Institución del Reino, y que trasladan la nueva disposición en el régimen de precedencias del Estado.

Sin lugar a dudas la trascendencia del momento histórico ha participado de una adecuada escenificación por parte de un ajustado ceremonial,  que ha buscado esa complicidad con un público, el pueblo español por una parte, ávido de autoestima, certidumbre, de confianza y de orgullo en tiempos de dificultad y, por otro, al resto del mundo. La imagen que hemos trasladado como nación es  la mejor contribución a ese proyecto común que es España.

Juanvi Pérez 
Junta Directiva AVAPOL 

Ansiedad demoscópica

Con la publicación del R.D. de Convocatoria electoral del 1 de abril se inicia la cuenta atrás para las Elecciones Europeas en un escenario que busca relanzar el protagonismo de un conglomerado institucional multinivel para romper esa histórica desafección de la ciudadanía europea con sus Instituciones reflejada en un constante aumento de la abstención en datos agregados a nivel europeo (43.2%-94;50.9%-99;53.7%-04 y 57.1%-09). Social-demócratas y Demócrata-cristianos han obtenido en todas las confrontaciones la confianza mayoritaria de los votantes consolidando un bipartidismo que también es dominante en la mayoría de los Estados de nuestro entorno. Ambas fuerzas políticas han contado con una amplia mayoría en el Europarlamento sumando casi dos terceras partes del mismo, aunque también los datos evidencian una pérdida de apoyos, que si bien no es excesivamente significativa sí que refleja una ligera tendencia a la baja (62.68%-94;62.39%-99;61.09%-04 y 55.44%-09). El debate a nivel europeo en estos momentos es ver si esa tendencia confirma la caída del bipartidismo y el auge de nuevas formaciones que poco a poco han ido fagocitando electores a ambos lados del espectro político. Sin embargo, los datos de la última proyección del PE por parte de TNS Opinion del pasado 20 de marzo, avanzan otra mayoría sólida en torno a populares y socialistas (EPP 28.10 % y 211 diputados; S&D 27.43% y 206 diputados; el 55.53%  de los votos y 417 escaños de los 751 del PE, el 55.52%)

Uno de los principales cleavages del movimiento europeo es que las élites entienden y asumen la importancia de conformar una euroregión que pueda hacer frente a los nuevos retos de la geopolítica, pero eso no es percibido por la ciudadanía que tampoco ahora se ve aleccionada por las novedades institucionales que presentan estas elecciones, que sin lugar a dudas son un avance en la dinámica por solucionar el déficit democrático de la UE. Un déficit lastrado por la dinámica de los Estados miembros que ha prevalecido sobre la Política común y cuyo mayor fracaso fue el proyecto de Constitución europea que dio paso al Tratado de Lisboa para intentar reconducir la situación.

Las estimaciones de voto sobre votos válidos que nos aparecen en los distintos medios de comunicación que publican encuestas preelectorales, buscan establecer el peso político (el porcentaje de votos válidos) como paso previo al reparto de escaños. Y ello conlleva que se eliminen en las encuestas, los datos relativos a los indecisos y la abstención y, en el reparto de escaños, la abstención, los votos en blanco y los nulos. En esta estimación, que los propios medios suelen denominar intención de voto, se aplica el modelo correspondiente y se calcula el porcentaje de votos para cada Partido político bajo la conjetura y/o presunción de que serán muy parecidos a los votos válidos  en las elecciones de referencia.

A nivel nacional nos encontramos un escenario apasionante. La indiscutible mayoría electoral alcanzada por el PP en la Generales de 2011 está siendo cuestionada por una Izquierda que "huele" poder y necesita creerse que es capaz de lograr desbancar a la Derecha a golpe demoscópico. Un aluvión de encuestas están aportando datos en el último año insistiendo en esa caída, además de la ruptura del tradicional bipartidismo nacional que PP y PSOE han ejercido y que ahora puede superarse ante el ímpetu de nuevos actores que buscan conformar una "mayoría social" que legitime sus aspiraciones. Las encuestas de febrero de 2014 publicadas en El periódico y en la Razón reflejaban  la tendencia de los estudios demoscópicos de los últimos meses y apuntaban a la subida de otros opciones minoritarias, especialmente Izquierda Unida y UPyD. Tanto GESOP como NC Report vienen a coincidir en los resultados que otorgan al PP un 30/31% de los votos, PSOE sobre el 28%, IU 11/12% y UPyD entre 7/9 %. GESOP traslada los resultados de las europeas a las generales con resultados similares, vaticinando una caída de más de 20 puntos del PP, lo que abriría un nuevo escenario parlamentario más próximo al sistema escandinavo que al centroeuropeo, con 6/7 partidos mayoritarios sin que ninguno sobrepase el 25%, lo que potenciaría una política de pactos y coaliciones. La abstención sigue la tendencia al alza, especialmente tras las europeas de 2004 (40.9%-94;37%-99;54.9%-04 y 55.1%-09) si bien la media se sitúa por debajo de la europea (46.97%), un dato a tener en cuenta.

En la Comunidad valenciana asistimos quizás a la más intensa batalla electoral por ser históricamente un "granero" de votos del centro-derecha español hegemónico en el Consell desde la Cuarta Legislatura y vamos ya por la Octava. Trasladando los resultados de la encuesta de GESOP para el Periódico y comparándolos con los de la última encuesta facilitada por la Cadena SER, los resultados vuelven a coincidir, rompiendo la barrera del 30% para el PP que quedaría a merced de los nuevos actores en Les Corts como UPyD en una horquilla del 11/13% y la respuesta electoral de C's o VOX. El tripartito aglutinaría a las fuerzas "progresistas" con un PSOE en tendencia también bajista que sigue sin arrancar con un 21.2%, y Compromís e IU alcanzado cuotas entre el 12/15% y ejerciendo una labor de liderazgo en la Oposición que podría generarles problemas en el medio plazo si tienen que cambiar el "chip" de oposición por el de gobierno. Por otro lado habrá que seguir la evolución de la participación en nuestra Comunitat, una de las más altas del Estado, que ha situado la abstención, aun siguiendo la misma tendencia global en niveles inferiores al nacional y europeo ( 35%-94;32%-99;49.6%-04 y 47.2%-09, con una media del 40.95%) otra incógnita para la ecuación.

Todas las proyecciones recogidas en el Electometro.com, tanto a nivel nacional como autonómico y las reflejadas por los distintos medios de comunicación (Metroscopia, GAD-3, GESOP,NC Report) coinciden en el mismo mensaje, evitando tener que despejar la incógnita de los indecisos, que siguen al alza para constatar ese porcentaje en aumento de la abstención que superando la barrera del 50% deja muy abiertos los resultados ante el tan temido "voto oculto".

El marco jurídico de estas elecciones determina también que se vote en clave nacional y que se gestione el famoso "voto de castigo". El ciudadano no percibe la trascendencia de su voto ya que la decisión de castigar al partido gobernante no puede volverse contra él. Pero no podemos obviar  la capital importancia de las elecciones europeas, y el nuevo papel del Parlamento como pieza esencial del sistema europeo de toma de decisiones que nos afectan como ciudadanos de la UE.

Menos de 60 días para comprobar el veredicto de la verdadera encuesta, la del 25 de mayo. Las encuestas preelectorales preparan el terreno de una batalla electoral donde todo vale para poder alcanzar esa mayoría que te permita gobernar y que en el caso de estas elecciones europeas las han convertido en unas primarias para todas las fuerzas políticas como antesala de las que tienen una proyección más directa en nuestro día a día, y que tienen su cita en el 2015. Los nuevos actores en estas elecciones intentarán marcar tendencia como propuestas alternativas y transversales al eje PP-PSOE, pero que su verdadera fuerza se tendrá que confirmar en las locales y autonómicas que serán su verdadera reválida antes de las generales. Una oleada de análisis que generan una patología de ansiedad ante las posibles expectativas, y que el ejemplo de las municipales francesas ha constatado. Alea iacta es.

Juanvi Pérez
Politólogo y socio de AVAPOL

El problema de la calidad democrática.Fernando Vallespín.

Con la Conferencia inaugural a cargo de D. Fernando Vallespín, la universidad CEU-UCH iniciaba su Universidad de verano que aunque cronológicamente recaia en primavera ha disfrutado de un tiempo veraniego, en el que hemos podido disfrutar de una programación multidisciplinar, atractiva y sugerente, tanto por los contenidos sometidos a análisis y discusión, como por la calidad de los participantes.

El planteamiento que el profesor Vallespín realiza parte del análisis que la Unidad de Inteligencia de The Economist establece para efectuar el ranking de calidad democrática de 167 países, concretamente el relativo a 2008, donde España estaba situada en el puesto 15 y donde los diez primeros países participaban de unas características comunes que apuntaban a una cultura política y a una ética pública basadas en la cultura y conciencia de la responsabilidad hacia lo público, desde el respeto absoluto al ámbito privado donde el individuo goza de plena tolerancia por parte de sus conciudadanos.

Suecia, Noruega, Islandia, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Suiza, Luxemburgo y Australia, según el ranking de 2008, son países con una población relativamente pequeña, con territorios también poco extensos, salvo Australia, disponen de economías potentes, con instituciones democráticas consolidadas amén de haber abrazado la Reforma protestante en el s.XVI. En el ranking de 2011, los diez primeros prácticamente continúan igual, cambia el orden, pero los países se repiten (entra Canadá, pero participa de las características citadas) y España cae el puesto 24.

En este sentido Vallespín introduce dos dimensiones de la Democracia para profundizar en el análisis, la del hardware democrático, donde sitúa el núcleo institucional, y la del software democrático, el cual nos permite procesar dichas instituciones, determinando como funcionan y como son gestionadas, para lo cual pone en valor a una sociedad civil potente y a una clase política de calidad.

La interrelación de ambas debe ayudarnos a establecer esa conciencia moral en la sociedad que demande esa ética pública y exija una corresponsabilidad que de más contenido a la Democracia, que aúne todo un conjunto de valores, promoviendo una cultura de diálogo, de confianza, crítica, con libre acceso a la información para poder elaborar un juicio sobre los componentes de una sociedad democrática y poder avanzar en su mejora y perfeccionamiento constante porque la participación de los ciudadanos en ese contexto de corresponsabilidad es lo que pone en funcionamiento las instituciones y establece un marco de convivencia cívica, más allá de la propia dimensión empírica de la Democracia.

Como peligros subyacentes al sistema, el profesor Vallespín establece unas amenazas, unos virus de la Democracia, determinados por la Tecnocracia y la complejidad de la Política, por la mediación política y la crisis de los Partidos políticos, por la apatía y alienación política, por la crisis de lo público y por la mediocracia o contaminación mediática de la Democracia.

El ciudadano se ve desplazado por el valor de los tecnócratas y su capacidad de influencia para suplantar al político, que colonizan espacios que resienten la Política desde la incomunicación que produce hablar lenguajes diferentes alejados de la calle y que el ciudadano no logra comprender, por lo que se produce un proceso de individualización que tropieza con la dicotomía ciudadano-persona, donde el ser en sociedad dimensiona al ser humano, pero a costa de erosionar la dimensión ciudadana evolucionando al ámbito de lo privado, solo recurriendo a lo público en busca de algún interés propio. Este alejamiento provoca un continuo deterioro de lo público, de las instituciones.

La Agenda política la marcan los Medios por la lógica informativa, donde lo nuevo y lo inmediato tiene prioridad y aunque la realidad no lo produzca hay que generarlo continuamente contaminando de este modo también el ámbito político que tiene que estar generando titulares por propia supervivencia. Un juego de poder peligroso que se retroalimenta y que tiene al ciudadano como mero espectador.

Por ello, el proceso de penetración de las redes sociales, el ciber-espacio, está planteando escenarios nuevos por explorar ya que ese complejo sistema de interacciones globales viene a complicar la observación de la realidad, por lo que el individuo tiende a seleccionar también la información según su perfil y preferencias, lo que nos aleja también de la disposición de una visión global. Pero no podemos olvidar que la democracia virtual debe avanzar mucho aún así como nuevos canales de participación ciudadana, como la Ley de deliberación de grupos etc. Un reto apasionante que nos debe servir de acicate para seguir perfeccionando nuestra Democracia y la creación de un demos comprometido con la Política con mayúsculas.


JuanVi Pérez
Politólogo y socio de AVAPOL