Ansiedad demoscópica

Con la publicación del R.D. de Convocatoria electoral del 1 de abril se inicia la cuenta atrás para las Elecciones Europeas en un escenario que busca relanzar el protagonismo de un conglomerado institucional multinivel para romper esa histórica desafección de la ciudadanía europea con sus Instituciones reflejada en un constante aumento de la abstención en datos agregados a nivel europeo (43.2%-94;50.9%-99;53.7%-04 y 57.1%-09). Social-demócratas y Demócrata-cristianos han obtenido en todas las confrontaciones la confianza mayoritaria de los votantes consolidando un bipartidismo que también es dominante en la mayoría de los Estados de nuestro entorno. Ambas fuerzas políticas han contado con una amplia mayoría en el Europarlamento sumando casi dos terceras partes del mismo, aunque también los datos evidencian una pérdida de apoyos, que si bien no es excesivamente significativa sí que refleja una ligera tendencia a la baja (62.68%-94;62.39%-99;61.09%-04 y 55.44%-09). El debate a nivel europeo en estos momentos es ver si esa tendencia confirma la caída del bipartidismo y el auge de nuevas formaciones que poco a poco han ido fagocitando electores a ambos lados del espectro político. Sin embargo, los datos de la última proyección del PE por parte de TNS Opinion del pasado 20 de marzo, avanzan otra mayoría sólida en torno a populares y socialistas (EPP 28.10 % y 211 diputados; S&D 27.43% y 206 diputados; el 55.53%  de los votos y 417 escaños de los 751 del PE, el 55.52%)

Uno de los principales cleavages del movimiento europeo es que las élites entienden y asumen la importancia de conformar una euroregión que pueda hacer frente a los nuevos retos de la geopolítica, pero eso no es percibido por la ciudadanía que tampoco ahora se ve aleccionada por las novedades institucionales que presentan estas elecciones, que sin lugar a dudas son un avance en la dinámica por solucionar el déficit democrático de la UE. Un déficit lastrado por la dinámica de los Estados miembros que ha prevalecido sobre la Política común y cuyo mayor fracaso fue el proyecto de Constitución europea que dio paso al Tratado de Lisboa para intentar reconducir la situación.

Las estimaciones de voto sobre votos válidos que nos aparecen en los distintos medios de comunicación que publican encuestas preelectorales, buscan establecer el peso político (el porcentaje de votos válidos) como paso previo al reparto de escaños. Y ello conlleva que se eliminen en las encuestas, los datos relativos a los indecisos y la abstención y, en el reparto de escaños, la abstención, los votos en blanco y los nulos. En esta estimación, que los propios medios suelen denominar intención de voto, se aplica el modelo correspondiente y se calcula el porcentaje de votos para cada Partido político bajo la conjetura y/o presunción de que serán muy parecidos a los votos válidos  en las elecciones de referencia.

A nivel nacional nos encontramos un escenario apasionante. La indiscutible mayoría electoral alcanzada por el PP en la Generales de 2011 está siendo cuestionada por una Izquierda que "huele" poder y necesita creerse que es capaz de lograr desbancar a la Derecha a golpe demoscópico. Un aluvión de encuestas están aportando datos en el último año insistiendo en esa caída, además de la ruptura del tradicional bipartidismo nacional que PP y PSOE han ejercido y que ahora puede superarse ante el ímpetu de nuevos actores que buscan conformar una "mayoría social" que legitime sus aspiraciones. Las encuestas de febrero de 2014 publicadas en El periódico y en la Razón reflejaban  la tendencia de los estudios demoscópicos de los últimos meses y apuntaban a la subida de otros opciones minoritarias, especialmente Izquierda Unida y UPyD. Tanto GESOP como NC Report vienen a coincidir en los resultados que otorgan al PP un 30/31% de los votos, PSOE sobre el 28%, IU 11/12% y UPyD entre 7/9 %. GESOP traslada los resultados de las europeas a las generales con resultados similares, vaticinando una caída de más de 20 puntos del PP, lo que abriría un nuevo escenario parlamentario más próximo al sistema escandinavo que al centroeuropeo, con 6/7 partidos mayoritarios sin que ninguno sobrepase el 25%, lo que potenciaría una política de pactos y coaliciones. La abstención sigue la tendencia al alza, especialmente tras las europeas de 2004 (40.9%-94;37%-99;54.9%-04 y 55.1%-09) si bien la media se sitúa por debajo de la europea (46.97%), un dato a tener en cuenta.

En la Comunidad valenciana asistimos quizás a la más intensa batalla electoral por ser históricamente un "granero" de votos del centro-derecha español hegemónico en el Consell desde la Cuarta Legislatura y vamos ya por la Octava. Trasladando los resultados de la encuesta de GESOP para el Periódico y comparándolos con los de la última encuesta facilitada por la Cadena SER, los resultados vuelven a coincidir, rompiendo la barrera del 30% para el PP que quedaría a merced de los nuevos actores en Les Corts como UPyD en una horquilla del 11/13% y la respuesta electoral de C's o VOX. El tripartito aglutinaría a las fuerzas "progresistas" con un PSOE en tendencia también bajista que sigue sin arrancar con un 21.2%, y Compromís e IU alcanzado cuotas entre el 12/15% y ejerciendo una labor de liderazgo en la Oposición que podría generarles problemas en el medio plazo si tienen que cambiar el "chip" de oposición por el de gobierno. Por otro lado habrá que seguir la evolución de la participación en nuestra Comunitat, una de las más altas del Estado, que ha situado la abstención, aun siguiendo la misma tendencia global en niveles inferiores al nacional y europeo ( 35%-94;32%-99;49.6%-04 y 47.2%-09, con una media del 40.95%) otra incógnita para la ecuación.

Todas las proyecciones recogidas en el Electometro.com, tanto a nivel nacional como autonómico y las reflejadas por los distintos medios de comunicación (Metroscopia, GAD-3, GESOP,NC Report) coinciden en el mismo mensaje, evitando tener que despejar la incógnita de los indecisos, que siguen al alza para constatar ese porcentaje en aumento de la abstención que superando la barrera del 50% deja muy abiertos los resultados ante el tan temido "voto oculto".

El marco jurídico de estas elecciones determina también que se vote en clave nacional y que se gestione el famoso "voto de castigo". El ciudadano no percibe la trascendencia de su voto ya que la decisión de castigar al partido gobernante no puede volverse contra él. Pero no podemos obviar  la capital importancia de las elecciones europeas, y el nuevo papel del Parlamento como pieza esencial del sistema europeo de toma de decisiones que nos afectan como ciudadanos de la UE.

Menos de 60 días para comprobar el veredicto de la verdadera encuesta, la del 25 de mayo. Las encuestas preelectorales preparan el terreno de una batalla electoral donde todo vale para poder alcanzar esa mayoría que te permita gobernar y que en el caso de estas elecciones europeas las han convertido en unas primarias para todas las fuerzas políticas como antesala de las que tienen una proyección más directa en nuestro día a día, y que tienen su cita en el 2015. Los nuevos actores en estas elecciones intentarán marcar tendencia como propuestas alternativas y transversales al eje PP-PSOE, pero que su verdadera fuerza se tendrá que confirmar en las locales y autonómicas que serán su verdadera reválida antes de las generales. Una oleada de análisis que generan una patología de ansiedad ante las posibles expectativas, y que el ejemplo de las municipales francesas ha constatado. Alea iacta es.

Juanvi Pérez
Politólogo y socio de AVAPOL

De tú a tú: Javier Pinazo, profesor de Ciencia Política CEU-CH

Javier Pinazo Hernandis Profesor de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad CEU- UCH y Abogado especialista en Administración Pública Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia, Máster en Asesoría Jurídica de Empresas, y habilitado como Profesor Contratado Doctor de Universidad Pública. En la actualidad imparte docencia sobre materias relacionadas con la Administración Pública en CEU, el IVASPE o el IVAP. En su bibliografía puede encontrarse: Administración Pública y Gobernabilidad (2013); El sistema político y administrativo valenciano-obra colectiva- (2012); Comentarios a la Ley de la Función Pública Valenciana- obra colectiva- (2012); El Instituto Valenciano de Administración Pública en el nuevo modelo de empleo público valenciano (2010); Neoinstitucionalismo estratégico y gobernabilidad ( 2007); Empleo público en una nueva Administración Pública (2007); La mayoría de edad de la Ciencia de la Administración desde un enfoque sistémico y prospectivo (2002). 

 1. ¿Cómo conoció AVAPOL? 

Creo recordar que fue en el CEU, aunque desde la creación de la Asociación Valenciana de Gestión Pública (AVGP) en el 2006, estábamos atentos a todo lo que se hacía en la CV en la Ciencia Política, por aquello de no pisar terrenos ya trabajados, y en el escenario apareció AVAPOL. Yo, como vicepresidente de la misma seguí las actividades de AVAPOL, que me parecieron siempre oportunas y complementarias a lo que nosotros hicimos. Estáis ahora en un momento magnífico, con un equipo directivo fabuloso, herederos de los primeros momentos siempre más difíciles. Debéis ser un catalizador y aglutinador para la buena política y la buena administración. Estamos viviendo momentos realmente sin igual para la politología, dignos de análisis científicos cada vez más prescriptivos. 

2. ¿Conocen sus alumnos la Asociación Valenciana de Politólogos (AVAPOL)? 

 Ya lo creo. Nuestro Decano está con vosotros y yo mismo he alentado a la afiliación y buena parte de mis mejores alumnos son parte activa de AVAPOL. Os tenemos mucho aprecio y siempre seréis buenos partners. No son tiempos ya para la fragmentación ni para las vanidades personales o institucionales y no es casualidad que los peores tiempos de la Ciencia de la Administración coincidan con los peores de la política. 

 3. A su modo de ver, ¿Qué relevancia adquiere en el actual contexto el rol del asociacionismo para la ciudadanía? 

Cuando el poder se extralimita, se pervierte o se desvía de sus fines primarios, el mejor antídoto es una sociedad civil fuerte y crítica. Ésta suele conseguir cambios casi siempre, sobre todo si se ayuda de medidas como las TaxRevolt. Sin dinero, los gobiernos no funcionan, no pueden pagar a los órganos represores o a los mantenedores del status quo. Cuanto más fuerte sea la sociedad civil, mejores serán los gobiernos. Si Max Weber dijo en su día “socialización creciente significa también de manera inexorable, burocratización creciente”, hoy además socialización significa también, -sobre todo como contrapunto al individualismo-, asociacionismo y participación crítica y exigente. 

 4. ¿Cuál es el valor que usted más admira de la Política? 

 La franqueza, la honestidad, la valentía y la coherencia. Pero ahí está MONTESQUIEAU quien en Del espíritu de las Leyes diría, “(…) lo que yo llamo virtud en la república es el amor a la patria, es decir el amor a la igualdad. No se trata de una virtud moral ni tampoco cristiana, sino de la virtud política, el resorte que pone en movimiento al Gobierno republicano (…)”. Y ahí están Octavio Augusto o los Antoninos en el pasado de la república imperial. También Churchill o Havelen modelos más contemporáneos. Cada uno en lo suyo, pero con preferencia por la coherencia vital, sugiero a Tomas Moro. En su Utopía o su De Tristitia Christi, se plasman esa inequívoca expresión de coherencia del político al servicio de una causa. También esto puede verse en Las Meditaciones de Marco Aurelio o las Cartas a Olga de Havel. Aquí y ahora aprecio la sencillez y en quienes impulsan discretamente proyectos colectivos de valor público. Adolfo Suarez se nos va y lamentablemente ha fallecido esta semana Iñaki Azkuna, el mejor Alcalde del mundo en el año 2013. Yo tuve ocasión de conocer a su Director de Gabinete, y qué cierto es aquello del buen vasallo para un buen señor. Por aquí hay ‘versos sueltos’ muy meritorios en línea próximas, pero en cualquier caso, cuando surge el caos siempre aparecen elementos neguentrópicos. El político del modelo del bienestar tiene muy mal aquello del “sangre, sudor y lágrimas”. 

 5. ¿Es importante la formación de políticos/-as para una buena gestión pública? ¿Qué papel otorgaría a AVAPOL en esta tarea? 

 Las bases de la separación política y Administración, como uno de los presupuesto de la teoría Clásica de Administración Pública, están en Napoleón (Gran Consejo vs. Ministros) y expuesto en El Político y el científico de Weber o en El estudio de la Administración Pública de Wilson. Ambos coincidirían en la necesidad de evitar aficionados (diletantes o advenedizos, los llama la disciplina) en el ejercicio gubernamental. Yo pediría a AVAPOL la formación de políticos muy críticos e incomodos como el desorden establecido. Una suerte de ‘versos sueltos’ pero a la vez científicamente preparados y comprometidos con sus comunidades. Políticos que representen más a movimientos asociativos que al modelo burocrático-partidista (los del pesebre que diría el recurrente Weber). Necesitamos otra legitimación, –ontológica y epistemológica-, para el ejercicio del poder en aras a restaurar la confianza en la res pública, como depositaria del valor público y de la confianza básica social. El modelo republicano, –anclado en el equilibrio de poderes y el sometimiento a la ley-, hoy por hoy, no tiene competidores, pero necesita de una incesante vigilancia por la sociedad a la que sirve. 


6. ¿Como profesor de Administración Pública, cree que la Ciencia de la Administración tiene algo que aportar en la actualidad? 

 Javier de Burgos diría en 1833 que la Administración es la más útil de las ciencias morales. Para Von Stein, en su Teoría de la Administración de 1861, la administración interna era una de las cinco ciencias políticas. Para Presutti, en 1903, la Ciencia de la Administración era la Ciencia Política. Beard sostuvo en 1939 la cientificidad de la Administración Pública de manera maximalista, comparándola a la física y al administrador con un ingeniero, siendo superior a la Economía. Otros la han considerado la primera Ciencia Social. Para sus detractores no es más que un arte, y razones no faltan para lecturas pesimistas, dado el maltrato que ha sufrido desde la propia universidad y desde el poder, pero no es menos cierto que hay malos políticos, jueces, abogados o empresarios a pesar de las buenas teorías científicas. El problema no es que se aplique mal, sino que no se conoce, ni en su dimensión política ni en la técnica. En mi último libro intitulado “Administración Pública y Gobernabilidad: De los orígenes a los nuevos paradigmas” abogo por una revitalización de la Ciencia Administrativa. En él doy cuenta de la historia y el pensamiento administrativo, e invito a revisitarlo. A la par doy cuenta del fenómeno actual que denomino ‘deconstrucción político-administrativa’ y ‘disolución científica de la disciplina’. Las alegorías de la confusión de Babel o la de la Escuela de Atenas, –como portadas de las dos ediciones-, son representativas del estado de la disciplina. 

7. ¿En qué se concreta lo que se plasma en el citado libro? 

Tiene una finalidad primordialmente divulgadora. De una parte el libro ordena el material teórico básico desde una secuencia histórica y, de otra, analiza la actualidad aplicando categorías propias de la materia. Igualmente contiene un glosario de conceptos, esquemas explicativos y fuentes. Subyace una humilde pretensión sistematizadora, desde un enfoque sistémico-contingente-funcional, es decir, la Administración Pública como instrumento para la gobernabilidad colectiva, como lo fue en sus orígenes modernos. El libro ahora se encuentra bajo licencia libre en http://gigapp.org/es/articulos-destacados/284-administracion-publica-y-gobernabilidad-de-los-origenes-a-los-nuevos-paradigmas 

 8. ¿Por qué se sabe tan poco de la Ciencia de la Administración? 

 En el ejercicio público se sabe muy poco y en la universidad poco también. Muchos pensadores conocidos hablaron sobre ella (González Posada,García-Pelayo,Diez del Corral,..) con profusión y sin embargo no se les conoce por ello. El enfoque como manejo técnico de la Administración Pública ha pervertido su sentido político originario de motor del progreso. La Ciencia de la Administración siempre ha pretendido responder al ‘qué’ (momento político-constitucional) y a la par al ‘cómo’ (momento técnico) en aquello que queremos que sea colectivo en el marco del Estado Social. Es impresionante respecto al ‘qué’, lo expresado por el pensamiento español liberal de la década 1840-1850 y su idealismo por la Administración Pública. Ahí están Ortiz de Zúñiga, Silvela, De Burgos, Olivan, Posada Herrera, pensadores divulgadores y además originarios en su época. En España tuvimos la primera escuela de Administración Pública del mundo en 1843, anterior, incluso a la prestigiosa francesa de 1848. En su momento su expansión fue rapidísima pero el derecho público la arrojó del escenario por diversos motivos y desde entonces no ha dejado de ser un caballero de triste figura. Revitalizada en los ’50 en su aspecto técnico, hoy se halla disuelta en otras disciplinas como la gestión pública, las políticas, la gobernabilidad. etc. 

 9. ¿La idea de Administración es equivalente a la de burocracia? 

La separación política-administración, originaria en Napoleón es uno de los presupuestos de la teoría clásica de la Administración Pública. Consecuencia de ello es la necesidad de una burocracia y de un servicio civil. La burocracia tiene más aspectos positivos que negativos, tanto si se compara con los tipos de dominación carismática o tradicional, como si es entendida en sus postulados seminales. Weber ya apostó por sus bondades (impersonalidad, predictibilidad,…) pero advirtió de sus disfunciones (San Burocracio, la jaula de hierro,…) y Schumpeter la entendió como la principal aliada de la democracia, lo que no obsta a las objeciones mostradas al respecto (Merton, Selznick, Gouldner, Von Misses, Niskannen, Morxtein, Marx,…). Los problemas de la misma son menores que aquellos que genera la supuesta separación Política – Administración, y en todo caso, que las experiencias de la Nueva Gestión Pública han supuesto para una ultraburocracia (modelos de calidad, E-Adm, McDonaldización,..). El debate ahora no es Técnica vs. Política o Democracia vs. Burocracia. El sistema requiere para su regeneración institucional la mejor técnica al servicio de la mejor política. Son las dos caras de la misma moneda. Política sin Administración es ciencia ficción, se dijo, y Administración sin política nos lleva a tentaciones totalitarias o pretorianas. 

 10. ¿Tiene futuro la Ciencia Administrativa? 

 Los últimos debates en el Instituto Internacional de Ciencias Administrativas han versado en torno a la necesidad de buscar una teoría normativa y unitaria sobre la Administración Pública. Debate problemático y ambicioso en los momentos actuales de incertidumbre en tantos aspectos, si bien la idea unitaria y sistémica ya estaba en sus orígenes. Los conceptos ‘buena administración’, ‘administración especial/general’, ‘fomento’, ‘estandarización’,’destajo’, ‘capataz’,’ergonomía’, ‘unidad de acción’,’podscorb’ pertenecen a la Ciencia de la Administración, pero desde distintos enfoques, por eso hay quien prefiere hablar de Ciencias Administrativas. Divulgación y sistematización en primer lugar. Hobbes, Maquiavelo, Tockeville, Montesquiaeu, Rousseau, Mosca...son a la Ciencia Política lo que De Burgos, Bonnin, Von Mohl, Von Stein, Bluntchli, Ferraris, Wilson, Goodnow… lo son a la Ciencia de la Administración. La Ciencia de la Política es al poder, lo que la Ciencia de la Administración es al servicio. Estado social/del bienestar y Ciencia de la Administración pertenecen a la misma filosofía política. Cada momento económico (revolución industrial, fordismo, neoliberalismo) tiene su momento político (Revolución de 1789, 1848, postguerra 1945) y su reflejo administrativo (Administración sistemática, científica, general, tradicional, nueva gestión pública,… ) y así seguiríamos con equivalencias sistémicas en el ámbito de las ciencias sociales, y que es una de las aportaciones del libro. En todo caso la Ciencia de la Administración no tendrá sentido si no se recupera esa concepción política e ideal de lo comunitario, dentro de una reconceptualización de lo público más allá del Estado administrativo y de ese fracaso que ha sido la Nueva Gestión Pública. 

 11. Entonces, ¿qué ha de cambiar en la Administración Pública ? 

 En su tiempo el Barón Karl Von Stein, -no confundir con el posterior Lorenz Von Stein-, ministro de Federico Guillermo I de Prusia y político impulsor de reformas sociales y administrativas de calado, recomendaba que para mantener el espíritu activo de la Administración, sería conveniente además de fusilar cada tres años a algunos ministros, consejeros y generales, el despedir a todos los funcionarios de más de 50 años. La madre Teresa de Calcuta, al preguntarle un periodista sobre qué habría de cambiar con urgencia en la Iglesia católica, contestó; usted y yo. Me quedo con esta reflexión también para la Administración. O sea, que si bien hay que hacer cambios tecnoestructuralese institucionales revolucionarios, la Administración Pública es un reflejo del entorno. Hay más perversión en la sociedad que en la Administración. La crisis económica no la causaron las Administraciones, las cuales no están exentas de responsabilidades. Pero fue la codicia humana, la falta de ética del modelo económico y el soporte político en no pocos casos. Cada sociedad tiene un modelo administrativo coherente. El problema es ético, cultural y antropológico. La nueva Administración Pública. Llevamos 2000 años dándole vueltas a esto, con unos presupuestos filosóficos que son del siglo IV ac y nada cambia sustancialmente, más allá de cierto gatopardismo. Aunque sí somos cada vez una sociedad más empática y menos violenta, la dialéctica patricio-plebeyo/poderoso-proletario/rico-pobre sigue en vigor. El cambio verdadero será por medio del triunfo de lo social (solidaridad, fraternidad,…) sobre lo individual. ¡¡¡La revolución moral, será económica o no será, la revolución económica será moral o no será¡¡¡, dijo el personalista Mounier en los ’50 

 12. ¿Un deseo? 

 Muchos pero relacionados; como profesor que AVAPOL siga creciendo cuantitativa y cualitativamente y que aproveche sinérgicamente los lazos con el CEU de Valencia y que nuestros politólogos ocupen puestos que ahora están en manos de intrusos, poco capaces y en muchos casos, tóxicos para el sistema. Que AVAPOL no deje de interesarse por la Administración Pública como lo ha hecho en el Seminario sobre Administración Pública y Gobernabilidad, del que estamos muy satisfechos, y que inicien líneas de investigación. Necesitamos muchas tesis doctorales sobre Administración Pública en la Comunidad Valenciana. Y sobre todo, como persona de mi tiempo, que no permitamos que vuestra generación, la de mis cinco hijos, se pierda ni se malogre en su talento. Tenéis mucho que decir, y más aún que hacer. 

Laura A. Juan Díez 
Junta Directiva, AVAPOL. 
@Laux_Juan

Una reflexión sobre las primarias del PSPV-PSOE en la Comunitat Valenciana

Conocedores de mi interés por la política y de todo lo relacionado con ella, unos amigos me propusieron participar en las Primarias del PSPV para la elección del candidato a la Presidencia de la Generalitat, lo cual acepté de muy buen grado. ¡No iba a desaprovechar la oportunidad de participar en el primer proceso de estas características que se hacía en España! Así que cumplimenté mi hoja de inscripción y la entregué junto a los 2 € en concepto de cuota de inscripción. A partir de ahí, comencé a seguir toda la información de las Primarias en los distintos medios de comunicación y sobre todo, en la red. De esta manera he podido ser testigo del proceso en una doble vertiente: como ciudadana informada y como participante de las Primarias. 

Indudablemente, estar en campaña es comunicar: comunicar valores, ideas y propuestas de cada candidato/a para obtener nuestro voto. Y en este sentido, lo que más me ha llamado la atención es un importante error que el PSPV-PSOE ha cometido a nivel de comunicación corporativa, dando lugar a una campaña asimétrica. Al menos en mi zona, sólo he visto apoyo claro por uno de los candidatos: Ximo Puig. El lector quizá piense que “Bueno, siempre se tiene más simpatía por un candidato o por otro, y eso se hace notar más en un municipio no demasiado grande”. Puede ser, pero cuando el día anterior a la votación me llega un único e-mail de la cuenta institucional del PSPV-PSOE en el que Ximo Puig me pide su voto; y en cambio, para saber quién es Toni Gaspar y enterarme de sus propuestas tengo que buscar información por mi cuenta, cualquier ciudadano puede concluir que hay una (des)ventaja comparativa importante. Personalmente, considero un grave error de comunicación por parte del PSPV-PSOE no ofrecer la misma cobertura informativa de ambos candidatos, circunstancia que con toda probabilidad ha influido decisivamente en el resultado final.

Pero no todo va a ser encontrarles debilidades, ya que también he visto fortalezas que me han gustado mucho y que otros partidos políticos también debieran incorporar. Por una parte, me ha parecido todo un acierto incluir la doble distinción en el formulario de inscripción entre “Quiero ser simpatizante del PSPV-PSOE” y “Quiero ser únicamente votante de las Primarias”: ya que el ciudadano invertirá parte de su tiempo y una cantidad simbólica de dinero, qué menos que no “obligarlo” a ser simpatizante y ofrecerle la posibilidad de otorgarle el estatus de participante (de haberse hecho de otra forma, la participación habría bajado seguro). Otra cosa será el eco que le den los medios, ya que puede que omitan esta distinción y directamente nos encontremos con titulares como “Los simpatizantes ayer eligieron a su candidato favorito a las autonómicas”. Y por otra parte, destacar la valentía del PSPV-PSOE al poner en marcha un proceso abierto como este, y que ojalá y en pro de la regeneración democrática de nuestro país todos los demás partidos políticos sigan esta tendencia, porque estoy completamente convencida de que España tiene la cultura política suficiente para ello, ya que posee dos ingredientes fundamentales: una trayectoria democrática más que consolidada y una ciudadanía ávida de participación en nuestras instituciones y en nuestra vida pública.

Lucia Campos 
Junta Directiva AVAPOL 
@lcampossegui

Sentido y sensibilidad: el caso de Gamonal.

Pongamos que hablamos de Burgos. Una ciudad castellana de apenas 180.000 habitantes; sociológicamente conservadora, morfológicamente lineal, extendida sin apenas desniveles a lo a lo largo del valle trazado por los ríos Vena y Arlazón. Una urbe apacible, con un cierto sentimiento de atemporalidad, al que contribuye a partes iguales su contenido desarrollo económico y la deslumbrante monumentalidad de su casco antiguo. La falta de inmigración y el constante goteo de vecinos hacia Madrid, salida académica y laboral natural de los burgaleses, conforman una estampa demográfica estable y básicamente homogénea. Con estos mimbres, pocos hubieran apostado por esta ciudad como escenario de uno de los mayores conflictos vecinales de los últimos años. Una confrontación dura, con una historia subyacente que tiene nombre propio: Gamonal. 

¿Qué lleva a un barrio de 70.000 habitantes a lanzarse a la calle para paralizar la construcción de un nuevo boulevard y un parking subterráneo? ¿Cómo una teórica mejora urbanística provoca el frontal rechazo de una vecindad que nunca antes había manifestado signos de conflictividad a gran escala? 

La explicación pasa por entender cada urbe y sus barrios como lo que Walter Benjamin definió como un espacio simbólico compartido, en el que la acción de diferentes actores sociales crea una histórica común que, en definitiva, conforma el verdadero significado de la ciudad. Un rápido vistazo al desarrollo de Gamonal nos permite entender que su historia y su memoria colectiva son sensiblemente distintas a las del resto de Burgos. 

Gamonal de Río Pico pasó a formar parte de Burgos en 1955, lo que impulsó dos hechos que marcarían el devenir del barrio: el trasvase de población hacia barrios más céntricos (en una suerte de pequeño éxodo rural) y la ubicación por parte del gobierno franquista del polígono industrial más grande de la ciudad. Fue a partir de ese momento cuando Gamonal empezó a experimentar un rápido incremento de su población, convertido en un barrio obrero cuya expansión quedaba vinculada a la nueva actividad fabril de la zona. Fue así como los bloques de viviendas empezaron a sustituir la fisionomía del antiguo pueblo, a la par que la densidad demográfica comenzaba a superar con creces a la media del lugar. Estas circunstancias habían convertido al barrio más poblado de Burgos en la zona que más diferencias mostraba con el resto de la ciudad. De esta manera, al conservador inmovilismo del centro urbano, se contraponía el intenso ritmo de un área obrera en expansión, con una sensibilidad y una percepción de su entorno diferente a la de los barrios más cercanos a la zona noble de ciudad. 

El Gamonal actual es el reflejo de aquellas experiencias compartidas, pero vividas con una cierta desconexión respecto al resto de la trama urbana. Como la mayoría de los barrios obreros, Gamonal ha sido duramente castigado por la crisis económica, haciendo de la falta de empleo el común denominador entre la mayoría de las familias que lo habitan. La falta de inversión en mejoras básicas para la zona ha sido otra constante para la zona, que ha visto como el dinero público ha pasado de largo por sus calles pese a que albergan 70.000 de los 180.000 habitantes de Burgos. Ante este panorama, la realización de un boulevard con zona peatonal y la eliminación de plazas de aparcamiento gratuitas en detrimento de un parking de pago ha sido percibida como lo que efectivamente es: una operación urbanística impostada e insensible, al margen de cualquier necesidad real existente. 

El artificioso proyecto de Gamonal no solo ha pretendido modificar la ciudad sin tener en cuenta a quienes la habitan, sino que ha sido percibido como una auténtica imposición por quienes nunca se han mostrado interesados en integrar de forma real uno de sus barrios más populares. En un vecindario donde los propietarios auto gestionan el aparcamiento en doble fila y donde el poder adquisitivo se ha distanciado todavía más de los barrios céntricos, la creación de un boulevard donde prima la estética y el espacio peatonal no parece responder a una demanda real. Si a esto le añadimos sombras y sospechas de corrupción en torno a la concesión de la obra, el estallido vecinal empieza a tener sentido. Se ha pretendido hacer ciudad al margen de quienes han cargado con el peso de la misma en su expansión, priorizando el simple embellecimiento estético por encima de una realidad social que no se ha sabido (o no se ha querido) comprender. 

 Si las particularidades de un barrio son fruto de la interacción entre su trama urbana y el modo en que sus vecinos la habitan y usan, está claro que todos cuentan con una sociología propia que debe respetarse e integrarse con el resto de zonas y sensibilidades que conforman el tejido de una ciudad. Sólo desde el respeto a esta idiosincrasia es posible hablar de ciudades en el sentido más completo de de la palabra, entendiéndolas como espacios públicos y políticos, como continentes de una verdadera esfera pública. En definitiva, como polis. Desde el nacimiento de las grandes ciudades decimonónicas, el urbanismo nunca ha podido escapar a su marcado carácter socio – político, a su capacidad de imponer intereses de clase, de generar riqueza o de plasmar la actividad de las diferentes elites gobernantes. Por eso, cuando hablamos de Gamonal hablamos de algo que va más allá de urbanismo. Es una cuestión de sentido y sensibilidad.

David Sabater
Vicepresidente AVAPOL 
@sabater_david

DE TÚ A TÚ: Jose Manuel Canales Aliende

JOSE MANUEL CANALES ALIENDE. Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Alicante y Director del Grupo de Investigación Observatorio Lucentino de Administración y Políticas Públicas Comparadas. Consultor de la OCDE, del Banco Mundial y de la Unión Europea. Profesor visitante de numerosas universidades, de EEUU (Universidad de Georgetown), de Europa (Bath, Instituto de Estudios Políticos de Burdeos IV) y de Latinoamérica (entre otras, la Universidad de Santa María la Antigua, la Universidad Nacional de Panamá, la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Nacional de Costa Rica y la Universidad Nacional del Cuyo en Mendoza, etc.). Autor de más de un centenar de obras y artículos académicos, entre los que destacan: Panorama actual de la Ciencia de la Administración (INAP, 1987); Lecciones de Administración y de Gestión Pública (Universidad de Alicante, 2002); Documentos básicos para la Modernización y el Fortalecimiento de las Administraciones en Iberoamérica (ECU, 2009); o, Canales Aliende, J. M. & Menéndez Alzamora, M. Sistema político y administrativo valenciano (Tirant lo Blanch, 2012). Funcionario excedente de varios Cuerpos Superiores de diversas Administraciones Públicas Españolas.


1. Profesor, ¿Cómo llegó a ser profesor de Ciencia política?

Durante los años 1973 y 1974, tras conocer al profesor D. Mariano Baena del Alcázar, que aceptó dirigirme la tesis doctoral, fui colaborador (sin cobrar nada) del entonces Departamento de Derecho Administrativo y Ciencia de la Administración, de la entonces primera y única Facultad en España, de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. El curso 1974-1975, me incorporé, tras superar una convocatoria pública, a una plaza de Profesor Ayudante.
Cuando se creó en 1984, el Área de Conocimiento de Ciencia Política y de la Administración, me incorporé junto al resto de los profesores de Ciencia de la Administración (en especial, los profesores y hoy catedráticos, D. Rafael Bañón Martínez y Dña. Blanca Olías de Lima), del antiguo Departamento, a la nueva área creada y al nuevo Departamento de Ciencia Política II.
Los antes citados profesores y yo, constituimos la primera generación ellos, y yo la segunda, de la llamada Escuela de Ciencia de la Administración creada en la Universidad Complutense.
De lo anterior, se deduce de forma clara e inequívoca, por si alguien lo desconoce, que los modernos estudios de Administración y Gestión Pública, se iniciaron en la Universidad Complutense de Madrid, y años posteriores también surgieron en otras universidades.


2. ¿Qué corrientes o teorías han tenido mayor influencia en España, y cuáles son los temas más populares o difundidos por los alumnos españoles?

No es fácil sintetizar y contestar a esta pregunta. Lo cierto sí que es, que en la Ciencia Política, como en las demás Ciencias Sociales, ha habido y hay una preeminencia de las corrientes anglosajonas, frente a las demás. La influencia francesa, italiana y alemana, que son relevantes además, han tenido escasa difusión y presencia en nuestro país, y en sus académicos.
A lo anterior, podría hoy añadirse otro hecho importante, y es que en función de qué Facultades sean los que alberguen las titulaciones de esta área (Ciencia Política, Administración y Gestión Pública) básicamente de Ciencias Políticas y Sociología o de Derecho), determinarán en parte el contenido de las titulaciones (asignaturas y programas de las mismas).
Los alumnos y alumnas, lógicamente, se verán influidos por los contenidos y las orientaciones de las titulaciones en el lugar en el que las hayan cursado.
Por otro lado, no en todas las Universidades, públicas o privadas, en las que se cursan titulaciones de nuestra Área de Conocimiento, hay profesores reputados especialistas en todos los subcampos o temáticas propias de la Ciencia Política y de la Administración. Conforme ha puesto de relieve, entre otras organizaciones educativas, la UNESCO por ejemplo, el contenido y el ámbito de la Ciencia Política es hoy plural, diverso y muy amplio.


3. ¿Cuáles son desde su punto de vista los principales desafíos a los que se enfrenta la Ciencia Política en España? O parafraseando un ensayo de Sartori ¿hacia dónde va la Ciencia Política?

Las asignaturas de la Ciencia Política en España son diversas y múltiples, como sus cultivadores, y me remito a las principales publicaciones. Ahora bien, en mi opinión, habría que no olvidar en el futuro, estas tendencias posibles en el conjunto de la pluralidad existente:
a. Hacer una Ciencia Política menos empírica, y más explicativa y valorativa de la realidad.
b. Lograr una mayor presencia y status social, pudiendo ser útil en este aspecto el modelo francés. En Francia, el prestigio social y mediático de la Ciencia Política es enorme y superior al del Derecho.
c. Buscar una adecuación entre titulaciones y salidas profesionales.
d. Tener Colegios y Asociaciones Profesionales muy reputadas y rigurosas huyendo éstas del folklore y la parafernalia mediática coyuntural.


4. Profesor, acaba de publicar recientemente el MANUAL de CIENCIA POLITICA en colaboración con el profesor Sanmartín de la UA. ¿qué aspectos aporta este manual no contemplados en otros?

Este Manual que usted dice, está en imprenta y se publicará en breve. En mi opinión habría que destacar, como novedades del mismo:
a. La actualidad y la diversidad de los temas tratados o estudiados, frente a los clásicos ya existentes; muchos de ellos de excelente calidad, como es sabido.
b. La sencillez, la sistemática y la claridad de los temas abordados.
c. Y la participación en el mismo de un gran y prestigioso grupo de profesores del Área de Ciencia Política y de la Administración de toda España, de más de diez universidades públicas.


5. Profesor ¿cree que la ciencia política ha de mantener una mirada crítica sobre la realidad? ¿por qué?

La Ciencia Política como ciencia social, debe ser explicativa de la sociedad, y por tanto en su caso, crítica cuando sea necesario.
Además, debe ser un instrumento para el cambio de la sociedad, y al servicio de ésta.
Se echa en falta un compromiso más público y eficaz de los politólogos y las politólogas en general. Se conocen sobre todo a algunos, y con una visión muy mediática y folklórica de los mismos.
Para ser respetados socialmente, y ser considerados profesionales útiles a la sociedad, hacen falta respuestas serias y rigurosas, estratégicas y omnicomprensivas, y no meramente parciales y coyunturales; o creer que ser un politólogo consiste en seleccionar un número determinado de estadísticas o de indicadores. Esto último no es en absoluto ciencia.


6. Dos de sus últimos libros tratan sobre ética pública y corrupción y sobre el sistema político y administrativo valenciano. ¿La Comunidad Valenciana se ha convertido en un enclave propicio a la corrupción? ¿O forma parte de un clima general de poca transparencia en la gestión pública?

La corrupción no es un fenómeno nuevo, sino constante en la historia y por eso hay que afrontarla adecuadamente.
La corrupción es hoy además común, con mayor o menor intensidad, distinto contenido y características, en todo el mundo.
Lo grave y relevante de España, y de la Comunidad Valenciana en particular, es la ausencia de responsabilidades ex post fruto de la corrupción. La impunidad está al parecer institucionalizada; y, la imputación (siempre presunta y fundada inicialmente, y por tanto, no caprichosa, a demostrar posteriormente), es despreciada e ignorada en ocasiones múltiples por la llamada clase política.
Además, en tiempos de crisis, la sensibilidad y la conciencia ciudadana se hacen más exigentes, lógicamente.
La ciudadanía quiere y exige cada vez más, políticos honestos y responsables totalmente de sus actos. A esto yo añadiría capaces, ya que no basta sólo con la mera buena voluntad para tomar decisiones y resolver los problemas complejos de la sociedad.


7. Se afirma que estamos asistiendo a un contexto de ruptura del bipartidismo español vigente desde los inicios de la Transición política. ¿podemos sostener esta afirmación con tanta contundencia?

Parece que según las últimas encuestas, hay una cierta tendencia hacia la desaparición del bipartidismo imperfecto, hoy existente. No obstante, son encuestas aún, y no elecciones, y veremos lo que en ellas sucede.
En mi opinión, vamos hacia un mayor pluralismo político, pero no aún tanto como se dice.
Por otro lado, la posible pérdida de las mayorías absolutas, conduciría a los partidos para gobernar, a buscar un mayor consenso y un mayor espíritu de diálogo y negociación, entre las distintas fuerzas políticas. Ahora bien, la arena o escenario político, es diverso (así estatal, autonómico o local).
Estimo también que la ruptura del bipartidismo, y de las mayorías absolutas, pueden conducir, además, a una más clara separación entre Política y Administración Pública, a la disminución del número y peso de los asesores políticos, a una mayor profesionalización de la Función Pública y a un menor clientelismo, particularmente en las subvenciones, las contrataciones públicas, la Función Pública y en el urbanismo.


8. ¿Cómo se hace carrera política en España?

La carrera política se hace en España, básicamente, a través de la adhesión política inquebrantable, en la lealtad acrítica, y en el silencio cómplice ante los líderes del partido.
La carrera política no se concibe mayoritariamente pienso, como una vocación y un servicio público, sino como miembro del partido ante todo, en el que se busca ascender.
El trabajo serio, la dedicación, la relación con la ciudadanía, no son valores imperantes en la clase política española, según las encuestas.
Por otro lado, las Fundaciones de los partidos y sus centros de pensamiento, no son lugares de reflexión y diálogo político interno, y con la sociedad civil; ya que se conciben como centros de autodefensa partidaria y maquinarias electorales de los partidos.
El modelo de carrera política debe cambiar fruto de la regeneración democrática demandada a los partidos políticos por la ciudadanía española (véanse las encuestas del CIS).


9 ¿Cuáles son los retos principales que ha de asumir en un futuro próximo la gestión pública?

Los retos de la Gestión Pública, son varios y complejos, y en mi opinión básicamente los siguientes:
a. Dignificarla como expresión de la “res pública” y de los valores públicos.
b. Distinguir titularidad pública, respecto de formas y técnicas de gestión.
c. Profesionalizar a sus directivos y funcionarios, además capacitándolos, motivándoles, y retribuyéndoles adecuadamente. El clientelismo político debe ser eliminado de raíz.
d. No externalizar ni privatizar servicios públicos esenciales, como la salud y la educación.
e. Buscar la colaboración adecuada del sector privado, complementario y no sustitutivo del público.
f. Incluir el llamado tercer sector o de economía social, en la colaboración de la Gestión Pública.
g. Introducir de verdad la filosofía, la cultura, la metodología y las técnicas de la evaluación de las políticas públicas, de los servicios públicos, y de los empleados públicos.
h. Exigir responsabilidades a los responsables de la Gestión Pública, en todos sus niveles y ámbitos.
i. Aplicar con cautela las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, teniendo en cuenta la llamada “brecha digital”.
j. Implantar una auténtica cultura de servicio a los ciudadanos. Estos no son meros clientes, sino sujetos de derechos públicos, que deben defenderse y garantizarse.
k. No olvidar que la comunicación y la información, tanto interna como externa, es diálogo y transparencia, y no una mera difusión de datos, estadísticas y documentos, o la elaboración de una página web.
l. Por último, pero no por ello menos relevante, hacer viable y eficaz la participación en ella de la ciudadanía, que son sus propietarios y la razón y legitimidad de su existencia, y de su actuación, así como de la existencia de todos los empleados públicos.


10. Desde AVAPOL nos inquieta el clima de desconfianza política y desafección institucional ¿Qué propondría para acometer la regeneración democrática y el fortalecimiento institucional de la democracia?

AVAPOL, junto a otras instituciones, asociaciones, universidades, etcétera, puede y debe ser un instrumento coadyuvante, para difundir y lograr en nuestro país una tarea pendiente y necesaria de regeneración democrática.
Bienvenidas sean todas sus actividades para intentar lograr lo antedicho, mediante las diversas fórmulas y medios posibles a su alcance, y siempre que se haga con rigor.
Se ha escrito mucho sobre la regeneración democrática, en especial en el pasado 2013, lo que hace falta es que se lleven a cabo esos cambios ya, antes de que sea demasiado tarde, y el sistema político se resiente notablemente, y surja la alternativa peligrosa y posible de la extrema derecha.


11. ¿Puede dar alguna recomendación a los estudiantes y posgraduados de ciencia política?

Yo animaría y motivaría a los estudiantes a que estudiasen en esta etapa tan importante y decisiva de su vida. Que sean auténticos universitarios, conforme a la visión y misión que entre otros, Ortega y Gasset, aportó sobre la universidad, y en particular que tengan una actitud ética, rigurosa y crítica ante la vida y la realidad social; y que cuando puedan y como puedan, ahora como estudiantes, luego como profesionales, contribuyan a la mejora y cohesión social de nuestro país y a la calidad democrática de su sistema político – administrativo y de sus instituciones.
Hace falta sin duda el aporte del relevo generacional de los jóvenes. Ellos son el presente, pero también el futuro.
La sociedad del conocimiento actual, exigente y competitiva, demanda la excelencia de los profesionales, y ello nos lleva también a la autoexigencia, dedicación y rigor a los profesores responsables de la formación de nuestros jóvenes. Creo que debemos ser no sólo profesores, sino también y sobre todo maestros de la profesión y de la vida; transmitiéndoles no sólo conocimientos, metodologías y técnicas, sino también valores públicos, solidarios y éticos. Creo que faltan muchos maestros, y que sobran profesores de “pacotilla” y “no ilustrados”.


12. ¿Cuáles son en este año 2.014, sus principales proyectos académicos?

Además de mis tareas normales de impartir clases, dirigir tesis doctorales, dar algunas conferencias y desarrollar la actividad investigadora propia y del grupo que coordino y dirijo (el Grupo Permanente de Investigación reconocido de la Universidad de Alicante denominado Observatorio Lucentino de Administración y Políticas Públicas Comparadas), señalaría, esencialmente, los dos siguientes:
a. La dirección, y consolidación, del II Máster On-line, de Liderazgo Político y de Dirección Pública de Instituciones Político-Administrativas.
b. La puesta en marcha y comienzo, en Septiembre del 2.014, del Máster On-line, de Diseño, Gestión y Evaluación de Políticas Públicas y Proyectos Públicos.
Gracias, Profesor por su tiempo. Desde AVAPOL le deseamos mucho éxito en sus proyectos.


María Ángeles Abellán
Coordinadora AVAPOL en Alicante

EL INFLUJO DE MAQUIAVELO 500 AÑÓS DESPUÉS

Uno de los libros más difundidos entre los estudiantes de ciencias políticas es, sin duda, El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, un tratado breve y, aparentemente, de sencilla lectura. Sin embargo, toda apariencia suele resultar engañosa y en esta obra, el secretario florentino vierte una parte de su pensamiento que, cinco siglos después, continúa suscitando controversias. Ocurre con los grandes pensadores, y así sucede con Maquiavelo, que siendo uno de los clásicos más populares, sus reflexiones no son siempre suficientemente conocidas, incluso son descontextualizadas. En los albores del siglo XXI, el influjo de sus ideas sigue siendo vigoroso y sus obras son objeto de un debate inacabado. Porque siendo tan conocida su obra El Príncipe, no podemos olvidarnos de Discursos sobre la primera década de Tito Livio, una magnífica obra que contiene su auténtico pensamiento político, junto a otras como El arte de la guerra, Historia de Florencia o La Mandrágora. 

En el caso de Maquiavelo, no solo ha sido leído e interpretado como ocurre con otros teóricos, sino que sus lecturas y sus conclusiones han sido, incluso, opuestas. Admirado por unos, calificado como maestro del mal, por otros. De hecho, la política actual es fruto de ese apasionado antagonismo entre maquiavélicos y antimaquiavélicos. 

La mención de su nombre, Maquiavelo, genera una fuerte carga de ambivalencia, que pocos pensadores despiertan entre los lectores. Pocock, Skinner y Viroli –sus estudiosos contemporáneos- nos recuerdan la existencia de un debate en torno a dos formas incompatibles de entender a Maquiavelo: como subversor o como restaurador de las ideas clásicas republicanas. De esta forma el pensamiento político maquiaveliano ha sido justificado tanto como un ejemplo de absolutismo como de republicanismo democrático.

Esta supuesta incompatibilidad ha sido ilustrada entre El Príncipe y Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Sin embargo, como nos advierte el profesor Del Águila entre ambas obras existe complementariedad pues El Príncipe surge como consecuencia de reflexiones de carácter general sobre las repúblicas e íntimamente ligado a ellas. 

Los filósofos y numerosos intelectuales se han ocupado de nuestro autor: Strauss, Marx, Croce, Althusser, Oakeshott, Merleau-Ponty, Hannah Arendt, Wolin, Gramsci, Toulmin, MacIntyre, Bobbio, Rafael Del Águila, entre tantos otros. Sus denominadores comunes han sido justificar o explicar el pensamiento político de Maquiavelo, quizás, porque nos legó demasiadas antinomias e incógnitas que aún perduran. En el fondo de su teoría política subyacen de forma encendida dicotomías políticas de gran calado sobre las que seguimos teorizando en la actualidad: razón de Estado o vivere político, gobierno de hombres o gobierno de leyes, Fortuna o virtú, el príncipe o el pueblo, amor o temor, realidad o apariencia, y la guerra o la paz. Esta dicotomización nos sumerge, si cabe, más en la complejidad a la hora de encuadrar a nuestro pensador. Como dice Norberto Bobbio Maquiavelo es un clásico; y lo es porque un clásico es aquel escritor que es siempre actual y cada generación siente la necesidad de releerlo, de reinterpretarlo (2003: 24-26) Las contribuciones de nuestro autor son numerosas y merece la pena destacar algunas porque Maquiavelo constituye un punto de inflexión en el panorama de la teoría política. Althusser (2008:335, 341) describe que la soledad de Maquiavelo nos remite al carácter insólito de su pensamiento porque está aislado. Este aislamiento se produce porque Maquiavelo ocupa un lugar único y precario en la historia del pensamiento político: por un lado se despliega una larga tradición de moral religiosa e idealista y por otro emerge una nueva tradición de la filosofía política del derecho natural. La soledad de Maquiavelo, en la perspectiva de Althusser, es la de haberse liberado de la primera tradición antes de que la segunda lo inundase todo. 

Una de las ideas de Maquiavelo que más controversias y ríos de tinta ha provocado ha sido aquella que considera la autonomía de la política respecto de la ética. Las leyes de la política son independientes de las normas morales, es decir, separa lo que debe ser de lo que es: así surge el nacimiento de la Ciencia política. Desde esta posición neutral y aséptica intentaría analizar y objetivar los acontecimientos políticos al margen de consideraciones éticas. Como sugiere el profesor Del Águila, su enseñanza y su saber político se convertirían en reversibles: servirían tanto a los tiranos como a los gobernantes justos. 

Por otro lado, la herida de Maquiavelo, acuñada así en la historia del pensamiento político, y sin la que no puede entenderse la historia política occidental, consiste en su afirmación de que el bien puede provenir del mal y viceversa. Cualquier medio nos advertirá Maquiavelo, por inmoral o cruel que pueda parecer, es legítimo si con él se consigue el fin político supremo que es la seguridad, la paz y la autonomía.

Pero además, la virtú y la Fortuna juegan un papel fundamental en su teoría política porque la experiencia humana está regida por ambas. La virtú es considerada como una energía excepcional y una habilidad estratégica para dominar la Fortuna, diosa romana que derivó en un símbolo de inconstancia, de designios caprichosos. La Fortuna deviene en indeterminación, en contingencia: lo que hoy conocemos como amenazas del entorno. 

En este sentido, lo inesperado es un aspecto fundamental de la vida política. De aquí surge la visión dialéctica de la acción política entre la virtú y la Fortuna. Como señalaría Maquiavelo “nunca hay opciones seguras porque el orden de las cosas trae consigo que apenas se trata de evitar un inconveniente cuando ya se ha presentado otro (El Príncipe , XXI).

Empero, existen más perspectivas sobre las que focalizar el pensamiento de Maquiavelo. Su teoría política nos transmite un republicanismo vivo, centrado en el pueblo y de la libertad. Como defensor de la comunidad política reivindica el bien común y un modelo de ciudadano republicano virtuoso y comprometido con su patria. Maquiavelo fue un firme defensor de valores y prácticas sobre las que teorizamos en la actualidad: el anhelado bien común, los deberes cívicos, la libertad, el amor a la patria, la participación en la vida pública y la grandeza cívica. Estos valores configuran el vivere civile porque las buenas instituciones transforman a los hombres en ciudadanos virtuosos (D. I,3). Maquiavelo menciona las principales amenazas a la vida pública: las oligarquías, las ambiciones de los poderosos, no contemporizar los problemas, las divisiones y fracasos que arruinan la república, ganarse el odio del pueblo y, sobre todo, la corrupción porque disuelve la posibilidad de la vida civil, es la enemiga de la libertad y el orden, de las buenas costumbres y de las leyes.

La presencia de Maquiavelo en nuestro siglo continuará vigorosa porque nos recuerda que nunca hay conquistas definitivas y que la vida pública ha de asumir dos elementos clave como son el conflicto y la incertidumbre, que rigen la realidad política. 

La actualidad de Maquiavelo nos recuerda la necesidad de revitalizar nuestra praxis democrática, la afirmación de lo cívico como un a priori de nuestra vida en común, la conveniencia de mantener y respetar instituciones que vivifiquen la vida ciudadana, al tiempo que nos alerta de forma insistente sobre los peligros de la corrupción porque arrasan la vita activa y abisman la posibilidad de construir una ciudadanía examinada que tanto necesitan las sociedades contemporáneas. 

Maria Ángeles Abellán 
Coordinadora AVAPOL en Alicante 

 BIBLIOGRAFÍA

AGUILA DEL R. (2000): La senda del mal. Política y razón de Estado. Madrid, Taurus AGUILA DEL R. y CHAPARRO S. (2006): La república de Maquiavelo. Madrid, Tecnos ALTHUSSER L. (2004): Maquiavelo y nosotros. Cuestiones de antagonismo. Madrid, Akal ALTHUSSER L. (2008): La soledad de Maquiavelo. Madrid, Akal BERMUDO J.M. (1994): Maquiavelo, consejero de príncipes. UB BOBBIO N. (2009): Teoría general de la política. Madrid, Trotta 
FEDERICO II DE PRUSIA (1995): Antimaquiavelo. Madrid, Centro de Estudios Constitucionales. 
MAQUIAVELO Nicolás. (2000): Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Madrid, Alianza. Traducción de Ana Martínez Arancón 
MAQUIAVELO Nicolás (2010): El Príncipe. Madrid, Alianza, traducc. Miguel Ángel Granada POCOCK J.G.A. (2002): El momento maquiavélico. El pensamiento político florentino y la tradición republicana atlántica. Madrid, Tecnos 
 SKINNER Q. (1998): Maquiavelo, Madrid, Alianza 
STRAUSS L. y CROPSEY J. (1996): Historia de la filosofía política. México. 
FCE VALLESPÍN F. (ed.) (1995): Historia de la teoría política 2. Madrid, Alianza 
VIROLI M. (2004): La sonrisa de Maquiavelo. Barcelona. Tusquets edit 
VIROLI M. (2009): De la política a la razón de Estado. La adquisición y transformación del lenguaje político (1250-1600). Madrid, Akal 
WOLIN S. (2001): Política y perspectiva. Continuid

La I Guerra Mundial o la demolición del progreso ilimitado

El escenario que se abre con el siglo XIX ha sido considerado por buena parte de los autores que se han adentrado en este periodo histórico como una era positiva. Todo parecía indicar que la humanidad inauguraba una nueva etapa sumergida en un progreso exponencial que no parecía conocer límites. Las innovaciones tecnocientíficas no solo se dejaban notar en unos beneficios crecientes en manos de los industriales y empresarios, sino que también servían para mejorar las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad. Una era del progreso que, en términos generales, abarcaría desde poco antes de los años cincuenta del XIX hasta el punto de no retorno que marcó la I GM. 

 Fue a raíz de la Gran Guerra cuando las generaciones de jóvenes cultivadas en el antiguo mundo constatarían “el mito del progreso ilimitado en que se fundaba la civilización liberal, capitalista e imperialista de la belle époque”, advierte Roger Griffin en su obra Modernismo y fascismo. Una posición semejante sostiene Stefan Zweig en El mundo de ayer, cuando apunta que durante el siglo XIX “el sentimiento de seguridad era la posesión más deseable de millones de personas, el ideal común de vida”. Una fe en el progreso ininterrumpido e imparable tenía para aquel siglo la fuerza de una verdadera religión. 

 El idealismo más extremo parecía henchir los corazones de los ciudadanos europeos, por lo que nadie podía concebir un futuro que no estuviera plagado de avances y progresos. Un mundo de seguridad que, en palabras de Zweig, no dejaba de ser un ilusorio y frágil “castillo de naipes”. El mundo burguesamente estabilizado y ordenado, “ovillado en la seguridad, las posesiones y las comodidades”, estaba a las puertas de ver cómo de pronto todo se desbarataría sin solución de continuidad. 

 En esta misma línea, Toni Wrigley considera que hasta la I GM el grueso de Occidente siguió inmerso en un periodo de relativa quietud. En aquellos días podía pensarse que “nuestro padre sabía más que nosotros, se daba crédito a la sabiduría que aportan los años, y las normas consuetudinarias de conducta, como las creencias usuales, gozaban de autoridad”. Con el fin del conflicto en 1918, el cambio rápido se constituirá en la regla, por lo que la autoridad de los viejos ideales ya no gozará de vigencia en una sociedad en perpetuo cambio y evolución.

Tras cuatro largos años de guerra como nunca antes se había conocido, terminaron por desplomarse los mitos progresistas e idealistas que habían conformado la cosmovisión europea desde mediados del XIX. La edad de oro de la seguridad y de la razón anterior a la I GM, donde todo tenía su norma, su medida y su peso determinados, había fracasado. Las esperanzas depositadas en un porvenir sin contratiempos se diluyeron de repente.

La demolición del presente

El mundo de nuestros días también ha experimentado un desencantamiento generalizado respecto a la idea del progreso ilimitado. Si hace cien años el pistoletazo de salida fue el estallido de un conflicto armado a escala global, hoy nos enfrentamos a una cruenta contienda económica y financiera que empezó a fraguarse en el ocaso del siglo XX y que terminó por estallar con el derrumbe de los grandes bancos y aseguradoras de Estados Unidos.

Más de cinco años después de la caída de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, la tormenta perfecta todavía no ha remitido en todos sus flancos y aún son muchas las retaguardias que siguen desprotegidas. Son numerosos los reclutas que, esperanzados en un futuro más prometedor que el de sus padres, han terminado por perder su confianza en el mañana y se han visto impelidos a enrolarse en inciertos frentes extranjeros.

El mito del progreso perpetuo, o lo que es lo mismo, la manufactura de utopías irrealizables en el mundo real, es sin duda uno de los ejercicios más peligrosos que pueden acometerse, en tanto que inoculan en el imaginario colectivo una amalgama de quimeras que, más pronto que tarde, terminan por desvelarse como falsas. Como ya advirtiese Karl Marx, “la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa”. 

Emilio Sancho 
Junta Directiva AVAPOL 

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